La oficina del empresario Mario Groisman en Sarmiento y 25 de mayo de Ciudad es amplia y silenciosa. Afuera, la calle es un hervidero por las compras de fin de año, los bocinazos y la onda de calor. "Asiento, por favor", propone. Un visteo permite descubrir muchas carpetas y papeles sobre el escritorio, incluso está el premio a la Trayectoria Empresaria que le acaba de otorgar la AEM.
Mario Groisman: "De Alfredo Luis Vila aprendí que en Mendoza se podía crecer casi desde la nada"
El ingeniero entrega su figura esbelta y desgarbada a un sillón de trabajo y a sus espaldas se erigen torres y edificios desde la obra de un artista plástico. Enfrente suyo, un mobiliario vidriado cobija recuerdos de todo tipo: fotos, estatuillas y otros premios. Pero el más importante de todos, el más querido, es un diploma dirigido a su madre, Brígida, cuando en 1993 fue distinguida por la Asociación de Mujeres de Negocios y Profesionales. "Es uno de los recuerdos más valiosos que tengo de ella"
Groisman le da valor superlativo al trabajo y al esfuerzo por conseguir objetivos. Sin horarios ni días. Construyó esa filosofía de vida bajo la advocación de su madre, una maestra que se puso al frente de la familia cuando quedó viuda, siendo muy joven, y todos los esfuerzos debían ser destinados al pequeño Mario, por entonces de 3 años, al hermano menor, de 3 meses, y a la primera hija, de apenas 6. "Mi madre me sirvió de guía y me ayudó como ejemplo a seguir".
El ingeniero Groisman habla bajo pero se esfuerza para que la conversación quede grabada para el periodista. Otro referente suyo, evoca, fue el empresario mendocino Alfredo Luis Vila. Y lo cuenta así: "Con Alfredo Vila compartimos la pasión por el esfuerzo y por la construcción. De él también aprendí que en Mendoza se podía crecer casi desde la nada. Su modelo de barrio privado, Dalvian, fue el primero en la provincia y después muchos desarrolladores inmobiliarios seguimos esa huella, así como muchos han seguido la impronta que nosotros, desde Presidente SA, hemos marcado en este rubro"
En primera persona
"Comencé a trabajar el 2 de mayo de 1971, cuando estaba en quinto año de la facultad, con emprendimientos propios de la universidad en los últimos dos años de la carrera"
"Para mí, el día antes y el día después de recibirme fueron lo mismo porque ya venía trabajando"
"Estoy convencido, y trato de transmitirlo a los más jóvenes: hay que tener objetivos en la vida. Violinista, pintor, bioquímico, lo que sea, pero hay que fijarse metas y trabajar para cumplirlas"
"Yo, desde muy joven, quise ser ingeniero y trabajar en una empresa con emprendimientos propios. En eso tuve la madurez necesaria"
Punto de partida
-¿Qué fue lo primero que construyó?
- Me acuerdo perfectamente. Tenía 22 años y aun estaba en la facultad. Fue en la esquina sureste de Lavalle y San Juan, donde mi madre tenía un terreno. Le propuse que aportara ese terreno porque de ahí salían diez locales comerciales. Te entrego cinco locales y que los otros sirvan de capital para seguir trabajando, le dije y ella aceptó. Eso significó el envión. Luego, un edificio al lado de la Iglesia Metodista, un negocio a medias con un profesor. Y no paramos más: este año cumplimos 50 años en el rubro.
- ¿Le ha ido bien en los negocios?
- Sí, con mucho esfuerzo, por eso insisto en que los jóvenes deben fijarse metas ambiciosas y trabajar mucho para lograrlas.
- ¿Palmares puede ser considerado el primer hito de su carrera?
- Hoy, sí pero nosotros hemos hecho mucho en todos estos años. Palmares tiene 26 años y ya veníamos trabajando desde antes. De todo, eh, no solo en construcción, incluso en el exterior. Cuando se tiene el ejercicio de hacer negocios el espectro es mayor y las posibilidades también.
- Elija una obra propia con la que más se identifique...
- Palmares, porque es la que más se ve, y porque ha crecido y seguirá creciendo. Otro es la Villa Mediterránea, porque fue el primer desarrollo que instaló el concepto por entonces innovador: apartarnos de la zona de edificios con un parque y piletas de invierno y de verano. Traer a la ciudad lo que generalmente está afuera.
- Habló de obras en el exterior...
- En Chile hicimos edificios y desarrollamos el cable más grande de ese país, la empresa VTR, en Santiago.
- ¿Cómo es invertir en Chile? Se dice que es muy distinto de hacerlo en el país por cuestiones tan indispensables como la estabilidad económica.
- Trabajé muy cómodo. La estabilidad es importante, por supuesto.
- ¿Quiénes integran su equipo?
- Somos varios: el ingeniero Peñaloza, que se retira, a medias, para jubilarse, luego de 35 años en la empresa, y el contador Martín, que trabaja con nosotros desde que tenía 25 años, y Rubén Lombardo.
- ¿Hay recambio a la vista?
- Sí, estamos en ese proceso con gente que se acerca a otra etapa de la vida, por eso transmitimos a los jóvenes que estamos incorporando experiencias y expectativas.
- ¿Ha pensado en retirarse?
- No, yo no. Tengo 74 años y hace varios años, siete u ocho años atrás, probé tomarme un día libre a la semana y me duró dos miércoles. No sabía qué hacer. Tengo el gusto y la suerte de que todo lo que hago en mi vida me gusta.
El otro Mario Groisman
- ¿Hace algo aparte de negocios?
- Sí, hago gimnasia. Me entrego mucho a eso pero a mí me gusta trabajar.
- ¿Cómo se lleva con lo social, el roce? Porque se lo ve poco, digo...
- Es verdad. A veces me junto con un grupo de amigos y la paso bien. Pero no me gustan los excesos ni cuando se pasan ciertos límites.
- ¿Y qué hace Mario Groisman cuando no hace nada?
- Poco porque tengo mis tiempos muy ocupados. Me distrae ir a ver obras que tenemos.
- ¿Cómo es su familia?
- Dos hijos, Julián y Carolina, y cuatro nietos, todos varones. Julián me acompaña en esto y vive en Buenos Aires; está con los camiones Iveco y el centro comercial. Carolina vive en Uruguay y trabaja con hoteles. Con ellos hablamos, tiempo atrás, de si querían sumarse al equipo: así es que estamos todos en esto. Les gusta lo que hacen y lo hacen sin obligación.
Asuntos de negocios
- ¿Son distintos los ejecutivos de hoy respecto de cuando usted comenzó a hacer negocios?
- Cuando empecé se trabajaba más comprometido, más sin horarios, pero hoy no es tan así. Las cosas van cambiando.
- ¿Y el rendimiento?
- Es muy bueno pero los tiempos que dedican hoy no.
- ¿Rendirían más si dedicaran ese tiempito más?
- Claro que sí porque el tiempo bien aplicado, rinde.
Bajo la lupa
- ¿Le gusta la Mendoza de hoy?
- Sí, pero en Mendoza se puede hacer mucho más. Me gusta porque tengo oportunidad de conocer otros lugares del país y del mundo y vivimos en un lugar espectacular por la naturaleza y la gente, que es una sociedad no conflictiva, en general digo.
- ¿Qué opina de la dirigencia?
- La dirigencia, sí. También en eso Mendoza ha sido diferente a otras provincias donde hay patrones de estancia, porque acá no hay reelección de gobernador, por ejemplo.
- ¿Está bien así o habría que cambiar ese aspecto?
- Para mí, está bien. Podría ser un período más pero habría que analizarlo. Pero no más. O podría producirse, como en otras provincias, que algunos se adueñan del poder.
- ¿Cómo se lleva con el gobernador (Rodolfo) Suarez?
- Bien, bien. Lo veo muy criterioso y que cuando dice sí es sí y cuando es no es no.
- ¿Cómo se siente con Alberto Fernández?
- Él es el Presidente, el que dicta todo.
- Pero usted invierte en el país...
- Sí, y vamos a seguir invirtiendo. Siempre hay ventanas para seguir haciéndolo.
- ¿Cómo está la economía de hoy?
- Después de la pandemia hay bastante movimiento en ciertos sectores: turismo, comercio... Y en Mendoza hay cierta cantidad de barrios y de casas y de gente con dos o tres autos. Llama la atención la cantidad de loteos y desarrollos: es evidente que a mucha gente le está yendo bien.
- ¿La gente invierte hoy en desarrollos inmobiliarios?
- Sí, en viviendas propias, casas y departamentos. Para los desarrollistas inmobiliarios como nosotros la situación es distinta: ha desaparecido la figura del inversor, antes de la pandemia incluso, porque las rentas no resultan atractivas.
- ¿Qué hace falta para recuperar al inversor?
- Que las rentas estén acordes a la inversión y la economía, más estable.
- Anticipó que Palmares seguirá creciendo...
- El centro comercial seguirá desarrollándose, esta semana inauguramos la primera planta, que debimos suspender por la pandemia. Estamos conformes. Hay otra ala que está en construcción, habrá más estacionamientos, un edificio de oficinas que lo teníamos avanzado. Enfrente, Palmares Valley, estamos haciendo oficinas y vamos a desarrollar edificios en altura, y tres restoranes grandes e importantes.




