Si hay una persona que sabe capear temporales y adaptarse a los nuevos escenarios económicos ese es, sin dudas, Adolfo Tripodi. El empresario textil, que acredita más de 15 años al frente de la Federación Económica de (FEM), habló con N&E acerca de la economía que se viene. "La batalla decisiva de todo esto se dará en abril, cuando se discutan las paritarias más importantes", alerta.
-¿Qué preocupa hoy a los empresarios, además de la ?
-La tasa de interés. En mi rol de presidente de la FEM tuve una reunión con Federico Sturzenegger, el presidente del Banco Central. Y a pedido nuestro y de la CAME se volvió a poner en vigencia una línea de crédito para inversión productiva con una tasa de 22% anual en pesos. Está claro que con una tasa del 40% o 50% anual no hay actividad económica que resista.
-Algunos sostienen que llegado el momento el Gobierno optará por la recesión antes que soportar una alta inflación. ¿Cuál sería el mal menor?
-Todos conocemos los efectos de una recesión: implica un estancamiento de la economía que termina afectando al empleo. Otro riesgo es la postergación del consumo porque, en ese escenario, el consumidor piensa que mañana las cosas van a ser más baratas que hoy. Ese sería un escenario muy complejo del cual costaría mucho salir.
-¿Se terminó la etapa en la cual se hacía énfasis en la demanda?
-Sí. Se abre una nueva etapa en la Argentina y tenemos que aprovecharla. El modelo anterior fue de auge y crecimiento y ahora vamos a un escenario de una menor demanda. Los empresarios deberemos agudizar el ingenio para mantenernos. Lo que no puede pasar es volver al modelo antiguo de recurrir al endeudamiento externo para mantener el consumo interno.
-Y entonces...
-Creo que ahora se pondrá mucho énfasis en asegurar la oferta, ya que siempre es garantía de empleo y progreso. Las empresas no vamos a estar tan cómodas disfrutando de una demanda creciente en un escenario de oferta limitada. Ahora va a pasar al revés: para subsistir las empresas deberemos abrir bien los ojos, monitorear los costos de cerca y tratar de reinventarnos para retener al cliente. La demanda de bienes y servicios no desaparece nunca: se achica o se agranda, pero no desaparece. El que sea capaz de interpretar el nuevo escenario va a subsistir.
