Durante décadas, la inflación fue uno de los principales desafíos económicos para este país de América del Sur. Pero en 2026 esta nación alcanzó un hito impensado para gran parte de la región, registró la inflación más baja en casi 70 años.
El país de América del Sur que tiene la inflación más baja en 70 años
Este país sudamericano pasó de convivir durante años con una inflación cercana al 10% anual a alcanzar uno de sus registros más bajos en casi siete décadas
En febrero de 2026, la inflación anual se ubicó en 3,11%, el nivel más bajo desde 1956. Algunos indicadores, incluso, muestran registros que no se observaban desde finales de la década de 1930, un dato excepcional para este país de América del Sur.
El país de América del Sur que venció a la inflación: las claves del éxito de Uruguay
La cifra marca un cambio significativo para Uruguay, que durante buena parte de su historia reciente convivió con tasas de inflación cercanas al 10% anual e incluso superiores en distintos períodos. Alcanzar este nivel de estabilidad fue el resultado de décadas de políticas monetarias enfocadas en fortalecer la credibilidad de la economía y mantener la inflación bajo control.
¿Cómo logró Uruguay contener la inflación y alcanzar su nivel más bajo en casi 70 años?
Una de las claves fue el rol del Banco Central del Uruguay, que fortaleció su autonomía y adoptó un esquema basado en metas de inflación. A través del manejo de las tasas de interés buscó moderar las presiones sobre los precios y mejorar la confianza en la moneda nacional.
A esto se sumaron una política fiscal más ordenada, un régimen cambiario flexible y acuerdos salariales que buscaron evitar que los aumentos de costos alimentaran nuevos ciclos inflacionarios. La continuidad de estas medidas a lo largo de distintos gobiernos permitió consolidar una mayor previsibilidad económica.
Otro elemento importante fue la reducción de la dolarización de la economía. Históricamente, muchos uruguayos utilizaban el dólar como referencia para proteger sus ahorros y fijar precios. Con una mayor estabilidad del peso uruguayo, aumentó el uso de la moneda local y disminuyó la dependencia del dólar como mecanismo de protección frente a la inflación.






