El continente europeo se encuentra a miles de kilómetros de América del Sur, por eso pocos imaginan que la frontera terrestre de un país de Europa se encuentra en territorio sudamericano.
Se trata de un caso único e inusual que rompe con la lógica geográfica. Aunque está ubicada a miles de kilómetros del continente europeo, Francia mantiene una frontera terrestre en Sudamérica a través de Guayana Francesa, un territorio que forma parte oficialmente de la República Francesa.
Francia tiene frontera terrestre en América del Sur: el único caso en Europa
La historia comienza durante la expansión colonial europea. En el siglo XVII, Francia llegó a la costa norte de América del Sur y estableció asentamientos en una región selvática entre los ríos Amazonas y Oyapoque. A diferencia de otras colonias que con el tiempo lograron su independencia, Guayana Francesa permaneció bajo control francés y tomó un camino diferente.
En 1946 dejó de ser una colonia y se convirtió en un departamento y región ultramarina de Francia. Esto significa que, jurídicamente, Guayana Francesa no es un país independiente ni una colonia tradicional, sino parte del territorio francés. Sus habitantes tienen ciudadanía francesa, utilizan el euro como moneda y forman parte de la Unión Europea. Por esta razón, la frontera entre Guayana Francesa y sus vecinos es, técnicamente, una frontera de la Unión Europea en América del Sur.
América del Sur: la insólita frontera terrestre de Francia que sorprende al mundo
La ubicación de este territorio genera una situación geopolítica única. Francia comparte allí una frontera de aproximadamente 730 kilómetros con Brasil, considerada la frontera terrestre más larga de Francia, y otra de alrededor de 520 kilómetros con Surinam. Es decir, un país europeo tiene límites terrestres con dos naciones sudamericanas.
Durante siglos, esta región fue escenario de disputas territoriales. Francia y Portugal, y posteriormente Brasil, mantuvieron conflictos por el control de la zona. El límite con Brasil fue definido oficialmente a comienzos del siglo XX mediante un arbitraje internacional que favoreció la posición brasileña sobre parte del territorio reclamado por Francia.






