Será la primera en 4 años, o en 15. Según cómo se vea. La última vez que un presidente vino a Mendoza para actos de la Fiesta de la Vendimia fue Alberto Fernández en 2021, pero hace más de una década que el Agasajo organizado por Bodegas de Argentina no cuenta con un presidente. Por eso, Javier Milei ya generó alta expectativa en la vitivinicultura.
Referentes de la vitivinicultura se mostraron expectantes por la visita de Javier Milei en Vendimia
Bodegas de Argentina se prepara para recibir al presidente. Impuestos, competitividad, apertura de importaciones, en la lista de la vitivinicultura ante la visita de Javier Milei
Lo cierto es que la cámara que representa a las principales bodegas exportadoras del país ultima detalles para recibir a quien asoma como el protagonista excluyente del evento en Espacio Arizu, de Godoy Cruz. Será un almuerzo con extremas medidas de seguridad, como habitualmente exige el protocolo presidencial desde Nación en los días previos.
Mientras tanto, en el seno de Bodegas de Argentina le dan forma al tradicional discurso que empieza por enumerar logros de la industria y termina con pedidos a las autoridades. Un discurso cuyo contenido, como siempre, se guarda bajo 7 llaves hasta minutos antes del comienzo.
Sin embargo, entre los dirigentes empresarios ya está claro qué temas tocar y cuáles no. Sobre todo luego de que el ministro de Economía, Luis Caputo, primero del gabinete de Milei en llegar a Mendoza, confirmara que "no va a pasar nada con el tipo de cambio". Y despejara el rumor de devaluación, un planteo propio de los exportadores.
La última ocasión en la que la industria nucleada en la cámara exportadora contó con la presencia presidencial fue en 2009. Durante su primer mandato, Cristina Fernández aceptó la invitación del entonces gobernador Celso Jaque y dijo presente en el Almuerzo organizado ese año en la bodega Belasco de Baquedano, en Luján.
La vitivinicultura, entre impuestos y aranceles 0
Milei sabe que vendrá a una Mendoza que, junto a Córdoba, contribuyó con el mayor caudal de votos (cerca del 71,15%) para convertirlo en presidente. Y donde transcurridos los primeros 15 meses de gestión aún mantiene una imagen positiva inusualmente elevada, más del 64%. Aunque lo espera una industria vitivinícola que siempre tiene algo que decir.
"La industria necesita que el Gobierno baje impuestos", admitió lacónicamente Walter Bressia, presidente de Bodegas de Argentina y anfitrión del evento, en un mensaje previo que está dirigido tanto a la administración provincial como al Gobierno nacional que encabeza Milei.
En tal sentido, ni bien se supo del viaje del presidente para estar en parte de la agenda político-empresaria de la Fiesta de la Vendimia, hubo un encuentro entre dirigentes del sector y el Gobierno provincial. Allí, desde el Ejecutivo ratificaron un sendero para llegar a nivel 0 con algunos tributos al 2030, y la eliminación de algunos como Ingresos Brutos antes.
Por su parte, el Gobierno de Milei esgrimirá algo que es música para los oídos de los exportadores: ni más ni menos que un acuerdo de libre comercio con Estados Unidos que incluye al vino entre los productos que a futuro podría dejar de pagar aranceles.
De los productores a Milei: el riesgo de la importación y fondos para Lobesia
Por su parte, desde la Corporación Vitivinícola Argentina (Coviar) son incesantes las gestiones para lograr que Javier Milei también esté presente en el ya tradicional Desayuno, que se realiza a primera hora del sábado en el hotel Park Hyatt Mendoza.
Más allá de esa circunstancia, apuestan a la posibilidad de una audiencia con el presidente que no han logrado desde su asunción. Para los productores vitivinícolas al menos, hay todo un rosario de pedidos: la carga impositiva (denominador común con la industria), los mayores costos con los mismos precios y el riesgo de la apertura de importaciones.
Según el vicepresidente de la Asociación de Viñateros de Mendoza (AVM), Matías Manzanares "esperamos que se lleve un pantallazo de nuestra situación, con precios que son los mismos que en 2024. Que sepa que así en la actualidad para el pequeño productor la realidad es insostenible y la importación de vino sería inviable".
Del mismo modo, el sector primario busca visibilizar otra situación crítica para la sustentabilidad de los viñedos: mantener el financiamiento del programa para combatir la Lobesia Botrana, o Polilla de la Vid, el gran flagelo para la producción. "Desde un principio, el Gobierno nacional hace caso omiso, y los fondos se necesitan", aseguró Manzanares.
Pero el planteo de fondo al que adhiere la AVM, y el resto del directorio de Coviar, tiene que ver con la institucionalidad de la vitivinicultura.
Para el dirigente "la institucionalidad de la vitivinicultura no pasa sólo por bodegas, sino por toda la cadena que incluye también a los productores. El presidente debe entender que como economía regional, dejarla expuesta al libre mercado y la posición dominante de la industria en estas condiciones de competitividad significaría el fin de muchos de ellos".



