Temporada 2022

Preocupación en el sector vitivinícola por el impacto del aumento de tarifas y la sequía

En el caso de la producción de vid, la factura de un productor regante se incrementará al menos 118% respecto a la temporada anterior y y se multiplicará por 3 si se la compara con la temporada 2020/21. Advirtieron por las posibles pérdidas en la producción ante la dificultad de asumir la quita de los subsidios

Por UNO

Gran parte de las economías regionales son dependientes del riego ya que, en su mayoría, son producciones intensivas. Esta dependencia del riego -y como consecuencia el uso de la electricidad- es aún mayor en años en que la sequía genera el hecho de estar supeditados al agua de pozo. Desde Coninagro aseguraron que esta situación implica que el aumento de tarifas estipulado desde septiembre "genere un impacto significativo en los costos del productor primario".

En el caso de la producción de vid, la factura de un productor regante se incrementará al menos 118% respecto a la temporada anterior, y se multiplicará por 3 si se la compara con la temporada 2020/21, de acuerdo a datos del Observatorio de la Asociación de Cooperativas Vitivinícolas de Mendoza (Acovi).

Para un pequeño productor de 10 hectáreas, el costo de la energía eléctrica para la temporada de riego, que va de agosto a marzo, la factura sería de al menos $195.797, contra $89.825 en la temporada pasada y $62.023 en la temporada anterior, según datos del informe privado.

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Para un pequeño productor de 10 hectáreas, el costo de la energía eléctrica para la temporada de riego, que va de agosto a marzo, la factura sería de al menos $195.797 tras el aumento de tarifas.

Para un pequeño productor de 10 hectáreas, el costo de la energía eléctrica para la temporada de riego, que va de agosto a marzo, la factura sería de al menos $195.797 tras el aumento de tarifas.

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Visión de las cooperativas vitivinícolas por el aumento de tarifas

Desde la Asociación de Cooperativas Vitivinícolas, se pronunció al respecto Nicolás Vicchi, subgerente de esa entidad que nuclea a cooperativas vitivinícolas de Mendoza: “Estamos muy preocupados por la quita de subsidios instrumentada de manera intempestiva sin ningún tipo de criterio, hemos comenzando la temporada de riego y frente a la mega sequía que venimos atravesando, la disponibilidad de agua cada vez es menor haciendo más necesario el uso de agua subterránea mediante la extracción por pozos. Hay zonas en Mendoza donde la única forma de riego es a través del sistema de bombeo con pozos. El aumento de los costos de producción ha sido muy fuerte este año y se corre el riesgo de que los productores no puedan encender los pozos debido al aumento de la energía por la quita del subsidio. De ser así, muchos pequeños productores podrán perder quintales con vistas a la próxima cosecha”.

Además de la suba del precio mayorista de la energía eléctrica, su sumarán los incrementos que sufrirá el costo de distribución en las diferentes provincias. Aunque en Mendoza, el EPRE aprobó los nuevos cuadros tarifarios sin la quita de los subsidios porque la Nación aún no envió la información detallada de los usuarios que pidieron seguir con este beneficio.

Este costo de distribución es la principal variable que explica que en muchas de las provincias donde están asentadas las economías regionales, la energía termina siendo más cara que en lugares como Ciudad de Buenos Aires o Provincia de Buenos Aires. Esto se ve reflejado en un informe de los consultores Luciano Caratori y Mauricio Roitman al que accedió Coninagro, donde se evidenciaba que en el caso de un usuario residencial con un consumo de 300 kWh/mes, el costo de la electricidad en Mendoza es más del doble que el de Ciudad de Buenos Aires, o en Entre Ríos es equivalente a 2,7 veces el de Ciudad de Buenos Aires.

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Otro ejemplo es el arroz, que parte de la producción utiliza agua de pozo alimentado con energía eléctrica. Según datos de Proarroz, el costo de la energía eléctrica incide en un 9% de los costos de producción primaria de arroz.

Al respecto y desde Entre Ríos, el presidente de Fedecop, Edgardo Schneider, productor de nuez pecán, explicó que el efecto depende de la particularidad de cada actividad productiva: “Impacta pero no por ahora de manera significativa. Hay productores avícolas, de huevos, que acusan el aumento aunque reconocen que aún no impacta negativamente en ese sector ya que están en un momento de buen posicionamiento. Sí lo padecen quienes producen integrados de pollo, puesto que tienen un alto consumo de energía y su rentabilidad es muy baja. Lo mismo pasa en el tambo y la producción de arroz, por alto consumo a través del bombeo de agua. En lo que es producción agrícola no hay alta participación de consumo de energía. Al sector productivo ese es el escenario particular de cada uno, de acuerdo a lo que perciben en tambos, integrados de pollo y producción de arroz".

Claudio Francou, secretario de Coninagro y presidente de la Federación de Cooperativas Arroceras, comentó que la situación en Entre Ríos es dispar: "En la zona de pozos e industrias como San Salvador hay motores de riego de arroceras e industrias en los que hasta ahora no habría impacto sustancial a pesar de los aumentos trimestrales. Sí se prevé que esta medida sacuda fuerte en la ciudad y pueblos, en lo comercial y domicilios que superen los 400 kilobytes, en un aumento progresivo de hasta del 100%. Por ahora en nuestra zona el mapa seguiría como estamos. Entre Ríos ya tenía la tarifa alta diferenciada, en este caso el sector que está más preocupado es el de comerciantes”.

La problemática refiere a que la suba de costo de la energía se suma a un incremento generalizado de costos en la producción primaria, en un contexto inflacionario donde los consumidores ven reducido su poder de compra de manera creciente. "El daño que están sufriendo los bolsillos de los consumidores también recorta las posibilidades de las economías regionales de trasladar los aumentos de costos a los precios, especialmente en producciones muy dependientes del mercado interno", cerraron desde Coninagro.

Fuente: Coninagro

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