Disparado por las carpas que se instalaron en diferentes puntos del país, entre ellos frente a la plaza Independencia de la Ciudad de Mendoza, Daniel Ariosto, presidente de la Unión comercial e industrial de Mendoza (UCIM), hizo un fuerte análisis sobre la realidad argentina y mendocina que cuenta con un gran porcentaje de pobres y una inflación altísima que no parece encontrar rumbo. El empresario consideró que la educación y el trabajo son las únicas salidas para este "triste presente" y pidió elegir representantes dispuestos a "ajustar en donde haya que hacerlo".
Empresarios mendocinos llamaron, en una dura carta abierta, a "ajustar en donde haya que hacerlo"
Para Ariosto, "la pospandemia, el parate que sufrió nuestra economía y los permanentes enfrentamientos políticos partidarios" muestran un panorama desalentador que afecta a todas las personas. Aquellas carpas que decoraron la semana pasada las calles del centro mendocino y de otros puntos neurálgicos del país "completan la imagen de país en decadencia que parece claramente no encontrar su rumbo", dice el empresario.
La salida, a pesar de la complejidad de la situación, es educación y más trabajo, resalta. "El trabajo, sabemos, cambia el entorno, cambia nuestras vidas, genera más trabajo y produce o debería producir, un efecto contagio", opina Ariosto.
"No es con planes sociales que vamos a hacer crecer nuestro país", expresa y reclama que poco a poco vayan convirtiéndose en trabajos genuinos.
"Pero fundamentalmente, lo que nos va a sacar de este presente es la educación", cree el presidente de la UCIM aunque inmediatamente lamenta que "la escuela pública está saqueada y los docentes cobran sueldos miserables".
"Los jóvenes, totalmente desmotivados, no encuentran en el estudio técnico o universitario una salida digna, prometedora. Profesionales con años de estudio cobran sueldos lamentables y la clase media está cada vez cayendo más", analizó el empresario mendocino.
Y pide que los docentes sean revalorizados y bien pagados, que todos los niños aprendan en escuelas que los contengan y les transmitan conocimientos y valores.
En su esfuerzo por resaltar la realidad y creer en que la Argentina y Mendoza pueden salir de ella, reclama "no dejar que el momento actual nos desaliente y paralice" y que el pueblo elija "representantes que estén dispuestos a trabajar codo a codo, ajustar en donde haya que hacerlo e invertir más en donde sea necesario para tomar medidas que garanticen educación y trabajo genuino para todos los argentinos".
El análisis de Ariosto completa
Educación y trabajo: la salida para este triste presente
Argentina parece estar atravesando por estos meses, una crisis sin salida.
La pospandemia, el parate que sufrió nuestra economía, los permanentes enfrentamientos políticos partidarios no muestran un panorama, francamente desalentador y esto nos afecta moral y psicológicamente a todas las personas.
Ver carpas instaladas en lugares neurálgicos de las ciudades de todo el país, completan la imagen de país en decadencia que parece claramente no encontrar su rumbo.
La inflación sin freno, la pobreza en crecimiento y el desaliento a cualquier iniciativa económica, social y cultural parecen ser el signo de estos tiempos.
¿Cuál será la salida a este sufrimiento y desesperanza?
A pesar de la complejidad de esta coyuntura, los argentinos de bien, que son la gran mayoría debemos respondernos: educación y más trabajo.
Es un lugar común decir que nuestros antecesores apostaron a esos dos factores para hacer grande un país que hoy parece en ruinas.
El trabajo, sabemos, cambia el entorno, cambia nuestras vidas, genera más trabajo y produce o debería producir, un efecto contagio. Con trabajo podemos transformar un terreno en un jardín, en una casa, en una empresa.
Producir una cosa y otra y otra va fortaleciendo nuestra dignidad, nuestra capacidad creadora, nos convierte en personas realizadas, en personas ocupadas y en seres que seguramente, podrán observar los frutos de esa siembra.
No es con planes sociales que vamos a hacer crecer nuestro país. Estos, poco a poco, deberán inexorablemente, convertirse en puestos de trabajo genuinos. Esos que nos permiten sentirnos seguros y proyectar una vida en ascenso.
Pero fundamentalmente, lo que nos va a sacar de este presente es la educación. Una educación que nos permita salir de la chatura en que estamos cayendo y que permitirá ver con esperanza el futuro, porque nos hará capaces de observar nuestro mundo y nos dará las herramientas para poder modificar el entorno, la sociedad.
Quienes llegaron a nuestro país en busca de un futuro encontraron trabajo. Trabajaron sin cansancio hasta lograr un bienestar que les permitió por un lado, trasladar ese legado de trabajo y por otro, educar a sus hijos en un sistema educativo que supo ser ejemplar.
Esos dos factores permitieron que Argentina se destacara por poseer una clase media culta, profesional, con un estándar de vida que otros países de la región envidiaban.
Hoy, lamentablemente la escuela pública está saqueada y los docentes cobran sueldos miserables y los jóvenes, totalmente desmotivados, no encuentran en el estudio técnico o universitario una salida digna, prometedora. Profesionales con años de estudio cobran sueldos lamentables y la clase media está cada vez cayendo más.
Este no puede ser nuestro destino. Volvamos a nuestros orígenes. Comprendamos que la educación de nuestros niños debe ser un camino de salida a mediano y largo plazo, en un país que puede ser mejor. Comprendamos que mejores profesionales podrán llevar a la Argentina por mejores rumbos.
Los docentes deben ser revalorizados y bien pagados, porque son los responsables de impartir educación a los niños, que son el futuro del país. Todos, absolutamente todos los niños (que son en gran medida los que más sufren la pobreza) deben concurrir y aprender en escuelas que los contengan y les transmitan no sólo conocimiento, sino también valores.
Somos más los que pensamos que este país puede ser mejor, que hay que levantarse todos los días para ganarse el pan y que debemos convertirnos es personas más dignas, somos más.
No podemos dejar que el momento actual nos desaliente y paralice. Tenemos que redoblar nuestros esfuerzos día a día y sobre todo, elegir representantes que estén dispuestos a trabajar codo a codo, ajustar en donde haya que hacerlo e invertir más en donde sea necesario para tomar medidas que garanticen educación y trabajo genuino para todos los argentinos.




