La guerra en Medio Oriente ha disparado el precio del petróleo Brent, que tras otro aumento ya cotiza a U$S111 por barril y vuelve a presionar los precios de los combustibles. La volatilidad del barril está sujeta a la amenaza del presidente de EE. UU., Donald Trump, de "hacer desaparecer una civilización" si Irán no reabre el estratégico Estrecho de Ormuz.
El aumento del barril ya superó el 50% desde que EE. UU. e Israel empezaron a atacar a Irán a finales de febrero. Y responde directamente al ultimátum de Trump: la amenaza de un ataque inminente y el cierre del estrecho que regula el 20% del petróleo mundial genera una onda expansiva que impacta de lleno en los costos de los combustibles a nivel global.
Por otro lado, la disparada del WTI a U$S116 refuerza la tendencia de que el combustible en Argentina siga encareciéndose frente a otras regiones. El temor de los analistas locales es que, de cumplirse las amenazas de Trump, el crudo rompa nuevos récords y fuerce más subas mensuales que compensen de las importaciones necesarias para el agro.
En Argentina, el conflictivo escenario enciende las alarmas por su traslado directo a los precios locales. Con un petróleo más caro, se agranda la brecha entre el "barril criollo" y la paridad de importación para las petroleras y por ende crece la presión alcista inmediata sobre la nafta y el gasoil.
La suba del petróleo y los precios congelados de YPF
Lo cierto es que así como había bajado con el anuncio del cese de hostilidades, el petróleo volvió a trepar este lunes con la amenazas de Trump. No deja de ser una mala noticia para el gobierno argentino, que intenta contener la inflación por debajo del 2% pero enfrenta la realidad de costos de producción atados al dólar y al crudo.
Al mismo tiempo, el nuevo salto del crudo pone en duda la sostenibilidad de la decisión de YPF para mantener los precios de sus combustibles congelados durante 45 días. Si bien la petrolera de bandera buscaba dar un alivio temporal al bolsillo, el hecho de que el barril haya superado los U$S110 desmorona cualquier proyección de costos previa.
Si sigue en alza el barril, según los expertos la petrolera argentina debería revisar el congelamiento. Esto, para evitar que un "atraso" de precios que derive en un aumento mucho más agresivo una vez vencido el plazo, aunque con la paradoja de que a la vez un petróleo más caro beneficia a las provincias por la mayor recaudación de regalías.
El impacto también es crítico para refinadoras como Shell y Axion, que deben equilibrar sus balances. Antes del inicio de las hostilidades el 28 de febrero, el Brent se ubicaba en los U$S73; hoy, con un valor de U$S111, el descalce financiero obliga a las empresas a evaluar nuevos ajustes en los surtidores para evitar el desabastecimiento.
Por eso, el mercado argentino está a la expectativa de lo que pase con el estrecho de Ormuz. Si, como promete Trump, la infraestructura iraní es destruida, Argentina enfrentará un escenario de combustibles a precios históricos.




