El mercado energético mundial entró en zona de alerta. Por primera vez desde la crisis desatada por la invasión rusa a Ucrania en 2022, el precio del petróleo volvió a superar la barrera psicológica de los U$S 100 por barril. La guerra contra Irán reaviva los temores de inflación y recesión mundial.
La escalada militar contra Irán por parte de la coalición encabezada por Estados Unidos e Israel impulsó los activos de refugio y encendió las alarmas sobre un posible freno en la economía global. Los mercados internacionales profundizan su caída, en Europa, las bolsas abrieron en rojo, con un promedio del -3%. Tokio terminó la rueda con una caída de 5,24% y Hong Kong, de 1,35%. En Nueva York el Dow Jones pierde 1,1%, mientras que el S&P500 retrocede 1,09%.
El Estrecho de Ormuz, en el centro de la tensión por el petróleo
El detonante de la suba fue la situación en el Estrecho de Ormuz, uno de los puntos neurálgicos del comercio energético mundial. Irán concretó su amenaza de bloquear este corredor marítimo, por donde circula cerca del 20% del suministro global de crudo.
En ese contexto, el barril de Brent llegó a rozar los U$S 108, mientras que el WTI superó los U$S 107 en las primeras operaciones de este lunes.
La interrupción del tránsito marítimo obligó a varios productores del Golfo a reducir su producción ante la imposibilidad de exportar el crudo, lo que provocó un shock inmediato en la oferta y aceleró la escalada de precios.
El precio del gas europeo también continúa su escalada, al dispararse por encima del 15%, a raíz de que el conflicto amenaza las exportaciones de gas natural licuado del Golfo.
Las claves del impacto económico
Analistas y organismos internacionales advierten que un escenario prolongado de “petróleo de tres cifras” podría generar efectos sistémicos en la economía mundial.
- Shock inflacionario. El encarecimiento del crudo se traslada rápidamente a los costos de transporte y logística. Estimaciones preliminares señalan que la inflación global podría sumar entre 0,5 y 1 punto porcentual adicional si el barril se mantiene en estos niveles, complicando los planes de los bancos centrales para recortar tasas de interés.
- Riesgo de recesión. Con energía más cara, el consumo de los hogares tiende a desacelerarse y se reducen los márgenes de sectores industriales intensivos en energía. Este escenario reaviva el temor a un freno del crecimiento o incluso a una contracción del PBI mundial.
- Impacto en materias primas. La suba del petróleo también presiona sobre los fertilizantes y los costos agrícolas. Como efecto en cadena, granos como la soja y el trigo registran alzas superiores al 5% en los mercados internacionales.
Argentina: entre la oportunidad y el riesgo
Para la Argentina, el escenario presenta una doble cara. Por un lado, el alza del precio internacional del crudo podría traducirse en una mayor entrada de divisas gracias a las exportaciones de Vaca Muerta, con potencial para alcanzar cifras récord este año.
Sin embargo, el Gobierno sigue de cerca el impacto sobre los precios internos de los combustibles y la posibilidad de que la volatilidad global eleve el riesgo país, que en las últimas jornadas ya comenzó a mostrar señales de tensión.




