Martín Clément

El perfil del crack exportador y nuevo líder del CEM: el corset llamado Mercosur y su apoyo a Milei

Martín Clément es especialista en comercio exterior. Ve en los servicios de conocimiento una punta para que Mendoza crezca. Pide dólar libre y reforma impositiva

Martín Clément es, hace 13 años, socio gerente en Clément Comercio Exterior. Como nuevo líder a cargo del Consejo Empresario Mendocino (CEM) analizó las oportunidades de crecimiento a corto y largo plazo que tiene la provincia, la trampa que en que se transformó el Mercosur y la política económica de Javier Milei.

Desde esta semana y por los próximos dos años, Clément será el presidente del CEM. Su perfil exportador va a tono con la política del gobierno nacional y con la del gobernador de Mendoza, Alfredo Cornejo.

"Veo con buenos ojos lo que se está haciendo a nivel nacional porque es un verdadero cambio respecto de lo que se venía haciendo en los últimos 100 años", opinó Clément desde la sala de reuniones de su oficina ubicada en plena zona bancaria.

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Martín Clément, empresario especialista en comercio exterior y nuevo presidente del CEM.

Martín Clément, empresario especialista en comercio exterior y nuevo presidente del CEM.

Una vez resuelta la macro, "Mendoza deberá tener que competir por inversiones, por infraestructura y condiciones; y en ese sentido tiene mucho por hacer, pero también un camino andado en institucionalidad y gestión pública eficiente".

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El CEM como controller del Gobierno

El empresariado busca, desde el Consejo, ser una especie de “recomendador de políticas; y si se quiere, algo de controller”. Con sus informes sobre aspectos económicos, finanzas públicas, empleo, competitividad, exportaciones y educación, “de alguna forma le va mostrando al Gobierno cómo le está yendo en su gestión”, lo que sirve como un indicador que tanto Alfredo Cornejo como su antecesor Rodolfo Suarez, han tenido en cuenta.

El orden macro, la reforma impositiva que falta... y tiempo

¿Cuánto hace que venimos haciendo las cosas mal?, se pregunta Clément. “Está bien que a nivel nacional se remitan los problemas a una etapa de la Argentina en la que no se hicieron las cosas bien, porque así podemos saber qué es lo que tenemos que cambiar”, dice.

Y manifiesta entonces su aval a la gestión de Javier Milei porque se trata de un “verdadero cambio”.

En ese camino, coincide con Alfredo Cornejo en que una vez resuelta la macro, y después de dejar pasar un tiempo extenso manteniendo ese rumbo, las condiciones para el crecimiento de Mendoza se empezarán a dar.

Será ése el momento en el que las provincias tendrán que competir por inversiones y por infraestructura y en ello Clément ve -como Cornejo- que Mendoza cuenta con una ventaja: una base de institucionalidad y eficiencia pública.

Para ese orden macroeconómico, Clément avala la planificación de Milei: "Necesitamos una moneda más fuerte, más estable a diario, la reducción del déficit y una finanza más ordenada, que básicamente deriven en una reforma impositiva que le quite peso del Estado a la economía". Es decir, "el particular debería tener una menor presión impositiva para poder destinar el fruto de su esfuerzo en actividades que generen valor y, en definitiva, trabajo".

Hay que simplificar la estructura de impuestos, resalta el empresario. En Argentina, "se fueron creando impuestos para distintas actividades, para distintos hechos disponibles, entonces, así es como llegamos a tener impuestos a la compra de divisas, a las ganancias, a lo agregado, a los bienes personales", repasa.

"Cosa que sucede, el Estado ha querido grabar, ha querido comer una parte de esa actividad"

Y eso ha generado lo que hoy vemos, dice Clément: "Una presión estatal demasiado grande para el privado que no deja espacio para la creatividad y el impulso que tiene que darle a la economía".

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"Es difícil -dice- querer hacer las cosas bien a nivel fiscal y legal, si uno siente que está con un peso encima" y pide esa baja de la presión fiscal tanto a nivel nacional como a nivel provincial.

Desde el Consejo empresario, recuerda que ya se hizo una propuesta para que parte de lo que se paga como ingresos brutos, pudiera ir para el pago de contribuciones, pero no tuvo receptividad.

Él está convencido de que "el peso del Estado, de los impuestos, debería ser menor para que realmente haya emprendedurismo y una visión de que realmente si uno hace un esfuerzo, va a poder crecer".

Entiende, claro, que la "contracara es el gasto porque si hay menos impuestos, hay menos recursos. Y por eso nos sentimos a gusto con los Gobiernos que tienen la visión de hacer más eficientes los recursos del Estado; porque en definitiva este esfuerzo nos llevará a una instancia de menos impuestos y de acceder a mejores condiciones de endeudamiento. Básicamente, hacia un país más normal".

En ese camino, aporta que "lo público tiene que ser lo menor posible"; y también se refiere a una menor intervención en el tipo de cambio, un punto clave para el comercio exterior, esa puerta de crecimiento tanto para Mendoza como para la Argentina en general.

El corset del Mercosur y el futuro de las exportaciones mendocinas

Como especialista en comercio exterior, Martín Clément reconoce en Brasil como "gigantesco, vecino y socio en el Mercosur" pero asegura que "Argentina (y Mendoza) no puede quedarse con eso y necesariamente tiene que abrirse a otras alternativas" pero "lamentablemente el Mercosur funciona como un corset muy importante y nos quita libertad para realizar negociaciones con otros países".

Incluso, las negociaciones con Israel, Egipto o India se realizan como Mercosur por lo que están "encorsetadas", como dice.

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Fantasea con que Argentina salga del Mercosur, aunque sin pelearse con sus socios: "Que pueda llegar a ser una zona de libre comercio o una unión aduanera imperfecta -como en la práctica lo es-".

Pero reconoce que "hay tantas negociaciones ya realizadas para todas las industrias, que es muy complejo salir. Es casi como una trampa. A nivel técnico y legal y político, no va a llevar poco tiempo y no será una prioridad en la agenda".

El Mercosur "fue muy bueno en una etapa porque dentro de él creció muchísimo el comercio pero ahora necesitamos una visión más amplia. No hemos tenido mucha voluntad de salir a vender con garra como lo hizo Chile, que decidió que su política sería con una apertura casi irrestricta y eso generó condiciones para que sus industrias se desarrollaran mucho. Estamos muy retrasados respecto de Chile y lo tenemos que ver como un ejemplo de lo que hemos hecho mal y ver qué tenemos que cambiar".

En ese camino en el que se planta, también asegura que debemos saber "manejar la ansiedad" porque el Gobierno nacional lleva solo 7 meses en la corrección de problemas cambiarios y de pagos al exterior, que Clément advierte que le hicieron mucho daño a la Argentina.

"Cuando uno daña su reputación, es muy difícil de corregir. Éramos mal vistos en el exterior al momento de hacer una negociación comercial y corregirlo llevará mucho tiempo", dice. Tiempo, no solo para encontrar un orden, sino para mantenerlo y reconstruir la confianza en Argentina.

"El mundo tiene esperanzas en nosotros yquiere que nos vaya bien pero aún no puede definir si estamos del todo convencidos en esto de querer realmente cambiar y hacer las cosas bien durante un tiempo largo", refiere el empresario.

Lo que sigue en los próximos meses, según pronostica, es que "vamos a ver que los sectores de la economía van a empezar a despegar y recién después será el momento de las exportaciones".

Matriz productiva y servicios basados en el conocimiento como impulso exportador

La diversificación de la matriz productiva tiene que ver con esta necesidad de "tiempo" que tiene Mendoza para su crecimiento, aunque también hay actividades que pueden empezar a dar frutos a menor plazo, resalta Clément.

Hay actividades más “antiguas” en Mendoza que “ya tienen un problema de madurez muy notorio”, como la vitivinicultura o el petróleo, aunque ambas siguen siendo pilares en la estructura económica.

Pero pensando a 5 o 10 años, la minería es una actividad en la que puede verse un fruto o resultado más concreto.

Y entre las más novedosas, puso en valor a los servicios basados en el conocimiento, como una de las actividades con mayor potencial.

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Los datos de los últimos tiempos apoyan ese concepto. Si bien es un rubro difícil de medir bajo formas tradicionales, los SBC, impulsados principalmente por el software y los servicios informáticos, se han instalado como un sector de desafíos y oportunidades.

El CEM, de hecho, estimó en su último informe que este tipo de servicios logró exportaciones por 192 millones de dólares en 2022.

Así, si tomamos que, según la Dirección de Estadísticas e Investigaciones Económicas (DEIE), el sector de bebidas, líquidos alcohólicos y vinagres exportó por 648 millones de dólares y los preparados de hortalizas, legumbres y frutas lo hicieron por 182 millones en 2023, la economía del conocimiento ya se ubicaría en el segundo puesto de los productos que más generan en la provincia.

“Si bien desde hace rato se viene incrementando esa industria, le queda mucho espacio para crecer gracias a su dinamismo. La inteligencia artificial y la capacidad misma de la tecnología proponen nuevos desafíos, pero también implican oportunidades”, dice Clément.

El turismo también ha tomado protagonismo en Mendoza en los últimos 20 años, “y podría llegar incluso a incrementarlo”.

Pero también nombra a otras actividades: “El clúster aeroespacial puede ser interesante, el turismo médico se puede explorar e incrementar y puede ser una oportunidad linda de crecimiento para la economía mendocina”.

También la ganadería asoma como un tema estratégico, al igual que la innovación tecnológica en materia de construcción.

La lejanía de los puertos, el punto en contra que tiene Mendoza

La ubicación geográfica le juega en contra a Mendoza. “Está muy lejos de los puertos, y eso es realmente un tema complejo”; por eso, dice Clément, se debe trabajar mucho sobre transporte y logística, una especie de piedra en el zapato para las importaciones y exportaciones mendocinas.

“Uno ve que hay iniciativas privadas y públicas, parques logísticos que se van haciendo, depósitos y muchos esfuerzos pero todo sin un ordenamiento o una visión clara de hacia dónde se quiere ir. Por eso formamos con el Foro de inversiones y negocios una mesa de trabajo sobre ello para darle a la logística y al transporte un carácter estratégico; para formar un clúster y darle una visión por un lado como generadora de valor per sé pero también para que sirve de ordenador para todo lo que se realice, y que esas inversiones y esos esfuerzos que se realizan no se pierdan”.

Lo que imagina a futuro, claro, es un “Paso Libertadores a Chile resuelto, o al menos con una disponibilidad mayor de tiempo abierto, operativo”, algo que por motivos diversos no se ha logrado.

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Pero no solamente eso, Clément imagina también en cuanto a logística y transporte, “otros pasos también”; y una “infraestructura vial, ferroviaria y aérea más planificada”.

Y ejemplifica: “Hoy, de las dos vías de comunicación transversal Norte- Sur, que tiene Mendoza, una pende de un hilo: la Ruta 40, por los puentes que siguen sin estar disponibles. Esos son temas que deberían estar enmarcados dentro de un plan y visión estratégicos”.

Una visión, que tiene que ver con que a Mendoza se la debe reconocer como lo que es: la principal vía de acceso y de salida al Pacífico del país.

¿Y por qué desde Nación (o Buenos Aires como centro de operaciones) no se la termina de ver así? “Creo que hay razones que tienen que ver mucho con la competitividad”, dice el empresario.

“Si uno no tiene la competitividad necesaria para que sus productos, los que uno produce, generen el valor necesario para realizar las obras de infraestructura que hay que realizar, lamentablemente entra en un círculo vicioso que no permite generar estas inversiones”, explica.

Cepo al dólar y dolarización

"Creo que deberíamos empezar a hablar del peso y ver nosotros cómo empezamos a utilizar la moneda que nos rige no en todo lo que hacemos. Porque si bien hay una economía bimonetaria, con transacciones que se piensan, arman, realizan en dólares, hay otra gran parte de la economía que se mueve en pesos. Y haber pensado que el dólar era lo que subía o bajaba para todo lo que uno hace, creo que nos ha confundido".

Partiendo de ese concepto y yendo hacia el tipo de cambio real para el comercio exterior, Clément puntualiza que "el precio del dólar debería ser como el de cualquier otro bien".

Tiene otra lógica porque aplica en todas las transacciones internacionales, "pero no deja de ser algo más que ese trance en la economía".

Entonces, dice el empresario, "en la medida que haya restricciones - cepo- , ese precio se empieza a ver distorsionado". Y si, por el contrario, "como a cualquier bien de la economía, uno le saca esas restricciones, su precio debería reflejar la realidad o la realidad de ese mercado, en principio, debería reflejar su verdadero valor".

En definitiva, "el tipo de cambio real debería ser más libre". Lo dice desde su lugar como experto en comercio exterior aunque se encarga de resaltar que no es economista. "En principio, la liberación de restricción al dólar o a cualquier moneda extranjera, debería ser lo menos intervenida posible".

"El extremo sería probablemente una dolarización o la desaparición del Banco Central", señala.

Antes de que el Banco Central fuera lo que es hoy, "era una caja de conversiones" de moneda. "Esa libertad creo que es lo que propone también el Gobierno Nacional, volver a las bases y tratar de imaginar cómo sería la vida nuestra sin tanta intervención del Estado y en definitiva de la política". En ese camino, dice que habría que "imaginar cómo podemos ir hacia una Argentina un poco más libre y eso incluye a la moneda".

Libre pero no dolarizada.

"La dolarización es una medida extrema y no estoy convencido de que a futuro sea la mejor de la política"

Extrema como la paralización de la obra pública o como el RIGI, "que es un régimen que solo se entiende en un país con prontuario". Y lo explica: "Si vos tenés un prontuario, obviamente que todos se van a cuidar de vos. Entonces, Argentina necesita regímenes muy restrictivos. Pero como el país no está preparado para que sea de forma inmediata para todos, va gradualmente. Y establece un RIGI solo para inversiones de más de 200 millones de dólares".

En el caso de la dolarización, esta sí afectaría a toda la economía y de ahí que no le ve futuro en el país.