Según el informe anual y de proyección del Instituto de Estudios Económicos sobre la Realidad Argentina y Latinoamericana (Ieral, de la Fundación Mediterránea), la urgencia por reducir los elevados niveles de pobreza en Mendoza quedarán postergados en 2024, un año que se pronostica como contractivo en materia de actividad económica.

Este escenario para el presente año fue presentado por los economistas mendocinos en el hotel Hyatt este martes, ante la presencia de empresarios y funcionarios municipales y provinciales.

"El mundo no va a ayudar demasiado y la economía nacional va a resultar en promedio contractiva", dijeron, y esto hace que sea muy "limitado lo que puedan hacer los motores internos de Mendoza para traccionar positivamente en la actividad económica provincial".

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El repunte, en el segundo semestre

El Ieral señaló que, en promedio, se espera que el mundo crezca a un ritmo similar al 2023, aunque la mayoría de los países comercialmente socios de Mendoza desaceleraría su crecimiento.

Eso, sumado a que la economía nacional enfrenta importantes dificultades, redondea un escenario complejo para Mendoza.

De todas maneras, los economistas puntualizaron que podría verse un repunte para el segundo semestre.

Es que, si se cumple con el "actual programa acordado con el Fondo Monetario Internacional, la inflación mensual podría comenzar a desacelerarse en el segundo trimestre"; y entonces, dijeron desde el Ieral, esto más la buena cosecha agrícola ayudarían a recuperar el nivel de actividad económica durante el segundo semestre.

No obstante, "para el promedio del año 2024 se espera una nueva contracción de la economía nacional".

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Bajo ese escenario nacional y mundial, el mercado laboral en Mendoza "seguramente continuará muy débil en la creación de empleo y resulta muy difícil que los salarios puedan recomponerse totalmente durante 2024".

Así, "probablemente resulte otro año contractivo en materia de actividad económica y, por lo tanto, seguirá postergada la urgencia de reducir los elevados niveles de pobreza que presenta la provincia".

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Cómo le fue a Mendoza en 2023

La producción de bienes y servicios en Mendoza durante 2023 ascendió a los u$s 19.600 millones. En términos per cápita, el nivel de ingreso promedio de cada mendocino durante dicho año alcanzó aproximadamente a u$s 9.500, según las estimaciones del Ieral.

Estos números señalan una contracción del 1,4% en la economía provincial, con una intensidad similar a la de Argentina. "En este marco e influenciado fuertemente por el proceso inflacionario, los niveles de pobreza crecieron nuevamente", dijeron desde el Ieral.

Esa caída de la caída en la actividad económica en Mendoza se explica porque la gran mayoría de los motores de corto plazo resultaron contractivos.

"Una economía mundial en desaceleración, el comercio internacional prácticamente estancado, socios comerciales creciendo a tasas muy débiles; todo esto sumado al problema cambiario interno y a una mala cosecha en sectores muy relevantes, afectaron negativamente las exportaciones de la provincia que terminaron cayendo durante 2023", explicaron.

Entre los distintos factores que determinaron que la contracción de la economía nacional, se destacaron tres: una fuerte sequía en la Pampa húmeda (con la consiguiente caída en la cosecha agrícola), menores precios internacionales de los principales commodities relevantes para nuestro país y una política económica (fiscal, monetaria y cambiaria) que afectó muy negativamente el plano macroeconómico por enfocarse casi exclusivamente en las elecciones generales.

Y a pesar de una leve recuperación del empleo formal privado durante los primeros trimestres, la caída en el empleo total sumado a la evolución del poder adquisitivo de los salarios, determinaron que el motor del mercado laboral de la provincia resultara nuevamente contractivo.

Respecto de las cuentas públicas provinciales, los ingresos crecieron por encima de la inflación, pero por debajo de los gastos. Esta política contra – cíclica originada, entre otros factores, por un aumento de la obra pública, amortiguó en parte la caída de la actividad económica. El costo fue un deterioro del superávit fiscal de la provincia, aunque el mismo logró mantenerse en valores positivos.