La consultora Ecolatina dijo que la economía argentina obtendrá una mejora significativa en su performance, en términos desestacionalizados, en el segundo trimestre del año, basada en una mejor cosecha y el dinamismo de las exportaciones. Sin embargo, para que esta reactivación no mute inmediatamente en una nueva contracción, el Gobierno deberá controlar las presiones sobre el tipo de cambio que se incrementarán ante la inminencia de las elecciones.
Según el documento de la consultora fundada por Roberto Lavagna, si el gobierno no doma al dólar pre electoral, puede ocurrir lo siguiente: "Esta dinámica acelerará nuevamente la inflación en la previa electoral y deteriorará aún más el salario real posponiendo la recuperación del consumo privado. En consecuencia, las chances de re-elección se
reducen y la incertidumbre acerca del próximo gobierno harán que el deterioro de la demanda interna continúe en la segunda parte del año, provocando una caída más pronunciada del nivel de actividad".
Todo esto en el supuesto de que "la dolarización se vuelva intensa y la oferta de dólares del Tesoro (venta de US$ 60 millones diarios, según se acordó con el FMI) no alcance para impedir que el tipo de cambio experimente un salto significativo en un periodo corto de tiempo, alcanzando el techo de la ZNI".
Si, en cambio, el tridente Sandleris-Dujovne-FMI, controla evolución del tipo de cambio, "la inflación podría retornar a la zona de 2% mensual en la previa electoral (gracias a la calma cambiaria y la ausencia de subas de tarifas de servicios públicos), propiciando mejoras del salario real". En este marco, "la apreciación del tipo de cambio real permitirá una reactivación del consumo privado, dinamizando las actividades comerciales e industriales dependientes del mercado interno. Asimismo, la caída de la inversión comenzaría a desacelerarse en el tercer trimestre y lograría crecer en la comparación interanual en el último tramo del año, gracias a
las mejores expectativas del mercado".
Ni siquiera en este escenario la consultora ve un escenario de crecimiento para el 2019 tomado en conjunto. Dice que pese a una gradual mejoría en el supuesto de un dólar controlado, "el PBI caería en promedio 1% este año". Esto porque detrás detrás de un éxito del plan oficial contra la inestabilidad cambiaria "subyace el sesgo contractivo de la política monetaria. En este sentido, la elevada tasa de interés –que prevemos permanezca todo el año- acotará la recuperación de la economía por su nocivo impacto sobre el aparato productivo".
Fuente: El Cronista


