"Somos los primeros que cerramos y, seguramente, los últimos que abriremos", asegura con preocupación Verónica, propietaria de un gimnasio ubicado en la calle Arístides Villanueva, de Ciudad. Actualmente, mantiene a algunas clientes a través de clases virtuales pero esto está lejos de alcanzar para pagar los gastos fijos. "Estamos realmente en emergencia", indicó.
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Verónica forma parte de la comisión directiva de la Asociación Mendocina de Gimnasios y Afines (AMGA) que preside Andrea De Marco y con quien han remitido una solicitud al Gobierno de Mendoza estableciendo la emergencia para el sector.
"No se nos ha tenido en cuenta, no sólo a nosotros sino a cualquier pyme cuyo rubro te obligue a tener una categoría alta. Esto no significa que uno tenga plata, implica que tener empleados y pagar impuestos altos. Llegamos con lo justo", detalló Verónica.
Es que, por el momento, lo que más afecta a la actividad es la incertidumbre de no saber cuándo van a poder volver a abrir sus puertas. Por ello, se reclama otro tipo de asistencia, independientemente de los créditos que se han anunciado.
"Esta situación se repite en todo el país. Cámaras de distintas provincias estamos en comunicación permanente analizando qué se puede hacer en conjunto porque, la verdad, es que el panorama a futuro es muy complicado. Entendemos que así como fuimos los primeros en cerrar, no vamos a ser los primeros en abrir. No hay forma de aguantar esta situación con nuestras puertas cerradas", expresó De Marco, propietaria de un gimnasio ubicado en la calle Maipú, de Godoy Cruz.
A la espera de una reunión con el subsecretario de Deportes de Mendoza, Federico Chiapetta, lo que se busca lograr es una consideración para las particularidades que tienen como empresa.
"Todas las ayudas que se han dado desde el Gobierno nacional o provincial o dejan a un margen a las micropymes u ofrecen posibilidades tan bajas que no alcanzan para nada. Tenemos que pensar en alquileres, honorarios profesionales, seguros e impuestos. Todo esto hacen a un costo fijo que no podemos afrontar", admitió la representante de los propietarios.
La falta de certezas y la acumulación de gastos sin entrada de dinero ya empieza a dejar huellas. "Según una encuesta nacional, que se realizó entre 8.000 centros de entrenamientos, gimnasios o natatorios, se estimó que 4.000 van a cerrar", señaló De Marco, quien afirmó que en Mendoza ya se han registrado cierres: "Hay lugares que se están desocupando y guardando máquinas en un depósito".
Previendo este contexto, la AMGA envió una carta al gobernador Rodolfo Suarez advirtiendo sobre el estado de emergencia y reclamando cuatro medidas de alivio. El primer punto establece la exención del componente provincial del monotributo, también se pidió ser liberados del pago de impuestos municipales de comercio y propiedad por 180 días y que se los ampare en la suspensión de servicios de emergencia y seguros. Y, finalmente, "un subsidio pensado para el sector".
"Somos un sector muy afectado y hacemos un gran aporte desde lo social, lo educativo y desde la salud. Además, la industria del fitness mueve una enorme cantidad de dinero. Nunca se nos ha valorado por todo esto", cerró De Marco.
