Economía

Con el nuevo régimen del dólar, todas las miradas están puestas en las reservas y el impacto en inflación

El techo de la banda se ajustará en línea con la inflación de noviembre. El Central podría comprar dólares para sumar reservas. Dudas por la marcha de los precios

Con la primera rueda del año, debutó este viernes el nuevo esquema de bandas cambiarias, que tomará como referencia para fijar su techo, como ya se anunció, el valor de la inflación de dos meses anteriores. En este caso, el nuevo techo del dólar se fijará un 2,5% por encima del actual, dado que ese fue el porcentaje que subió el IPC en noviembre.

Se deja atrás así el régimen de actualización del 1% mensual. El cambio no es menor: modifica la dinámica de expectativas, redefine el rol del tipo de cambio como ancla nominal y plantea un nuevo equilibrio entre dólar, precios y política monetaria de cara a 2026.

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Luis Caputo, ministro de Economía de la Nación. Imagen ilustrativa.

Luis Caputo, ministro de Economía de la Nación. Imagen ilustrativa.

Otro cambio, aunque habrá que ver cómo se materializa en la práctica, es que el Banco Central saldrá formalmente a comprar dólares para incrementar el volumen de reservas. La idea es que se lleve hasta el 5% del volumen diario que se opere en el mercado único de cambios. La meta a fin de año: sumar al menos U$S10.000 millones para las reservas.

Hasta ahora, el sendero era explícito y previsible: un crawling peg administrado, con un ritmo de ajuste conocido de antemano. Esa regla tenía una virtud -la previsibilidad- y un problema: si la inflación corría por encima de ese ritmo, el atraso cambiario se acumulaba. La nueva fórmula busca evitar ese descalce. Al indexar las bandas a la inflación pasada, el gobierno nacional introduce un mecanismo de corrección automática que reduce el riesgo de atraso, pero también elimina una referencia nominal rígida.

¿Qué se espera que pase con el dólar? El escenario más probable es el de un tipo de cambio nominal más flexible, con ajustes mensuales que reflejen la inflación previa. Esto reduce la probabilidad de saltos bruscos, pero también hace menos probable un dólar “planchado”. En la práctica, el mercado internaliza que el atraso cambiario no será tolerado, pero también que no habrá un overshooting desordenado mientras las bandas sean creíbles y defendibles.

Martín Redrado, ex presidente del Banco Central, mostró algunos reparos con el nuevo régimen. En diálogo con El Cronista señaló que el nuevo esquema es un régimen transitorio y que la Argentina debería avanzar hacia un horizonte cambiario más definitivo. “En los últimos días ya se observó presión sobre el tipo de cambio, con un Banco Central más activo en la venta que en la compra de dólares. Esto ocurre, a su juicio “porque el dólar tenderá a moverse hacia el techo de la banda, lo que exigirá mucha pericia para acumular reservas sin generar tensiones.”

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Martín Redrado opinó sobre la economía argentina. 

Martín Redrado opinó sobre la economía argentina.

El otro tema que se seguirá de cerca es qué impacto tiene e nuevo régimen cambiario sobre la inflación. Para Redrado, hay riesgos: “El uso de la inflación pasada para ajustar las bandas no me parece del todo acertado, ya que se fija un piso a las expectativas y puede dificultar la baja inflacionaria, a diferencia de lo que ocurriría si se utilizara un esquema basado en expectativas futuras.”

Desde el punto de vista de las expectativas, el cambio tiene efectos ambivalentes. Por un lado, mejora la consistencia macro: si los precios suben, el tipo de cambio se ajusta y no se hablaría de atraso; si la inflación baja, el ritmo de corrección también se modera.

El impacto sobre la inflación en 2026 dependerá de ese equilibrio. La indexación de las bandas reduce el riesgo de un salto cambiario discreto -históricamente uno de los principales disparadores inflacionarios- y, en ese sentido, puede contribuir a una inflación más estable y previsible. Pero también implica aceptar que el tipo de cambio no va a liderar la desinflación, sino acompañarla. El proceso, entonces, será más lento y exigirá mayor disciplina en otras áreas.

El pass-through cambiario, bajo este esquema, debería ser más bajo que en regímenes de corrección abrupta, pero no nulo. Al moverse el dólar en línea con la inflación pasada, los precios pierden una referencia anticipada, pero ganan previsibilidad. Para 2026, esto sugiere una inflación con menor volatilidad mensual, aunque todavía con una inercia significativa, especialmente en servicios y precios regulados.

Hay un punto adicional: las bandas indexadas funcionan solo si el mercado cree que el Banco Central no está obligado a defender un tipo de cambio irreal. En ese sentido, el nuevo esquema reduce la probabilidad de ataques especulativos, pero aumenta la importancia de las reservas, el superávit fiscal y la coordinación con la política monetaria. Sin esos pilares, la indexación puede convertirse en una simple validación de la inflación, en lugar de una herramienta para domarla.

En síntesis, el cambio en la regla cambiaria marca una transición conceptual relevante. Las bandas ya no buscan forzar una desinflación vía atraso del dólar, sino evitar desequilibrios mientras la inflación baja por otros canales. Para 2026, el escenario más probable es el de un dólar que se mueve con los precios, una inflación en descenso gradual y un programa económico cuya credibilidad dependerá menos del tipo de cambio y más de la consistencia general. En la Argentina, como siempre, la regla importa. Pero importa más que se cumpla.