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Descubrimiento en Japón que sorprende a la ciencia: hay muy poco ADN de una raza extinta de humanos

Un nuevo descubrimiento genético revela un nivel inesperadamente bajo de evolución genética denisovana en los antiguos habitantes prehistóricos de Japón

Editado por Francisco Pérez Osán
perez.francisco@diariouno.com.ar

Un estudio recién publicado arrojó un resultado realmente inesperado sobre los habitantes prehistóricos de Japón, conocidos como el pueblo Jomon. Este grupo, que vivió hace unos 16.000 a 3.000 años, presentó niveles "sorprendentemente bajos" de ADN de los denisovanos, unos parientes humanos que se extinguieron y de quienes todavía sabemos poco. Este descubrimiento dejó pensando a muchos en la comunidad científica.

Los investigadores analizaron cientos de genomas, tanto antiguos como actuales, para entender en qué momento y lugar los humanos modernos, Homo sapiens, se mezclaron con nuestros misteriosos primos denisovanos. El equipo de ciencia encontró que los individuos del archipiélago japonés del período Jomon mostraban la menor ascendencia denisovana entre todas las poblaciones de Asia Oriental, tanto antiguas como las de hoy en día.

El ADN denisovano como marcador clave

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El descubrimiento sólo consiguió aumentar el misterio que rodea a los denisovanos.

Los denisovanos existieron en Eurasia desde hace 200.000 hasta 30.000 años. Solo se conocen unos pocos restos y algo de rastro de su ADN en las poblaciones actuales de Oceanía, Asia Oriental, el Sudeste Asiático y los Indígenas americanos. Conocer el ADN denisovano resulta muy útil para reconstruir la historia de las poblaciones, según explicó Stéphane Peyrégne, genetista evolutivo del Instituto Max Planck de Antropología Evolutiva en Alemania y coautor del estudio.

La evolución de las primeras migraciones humanas y cómo se cruzaron los distintos grupos es algo que este hallazgo ayuda a trazar. En contraste con los Jomon de Japón, se observó que los antiguos pobladores de Asia Oriental continental, por ejemplo de Mongolia y China, poseían más genes denisovanos que cualquier otra población de Eurasia. Estos primeros asiáticos orientales obtuvieron gran parte de esa ascendencia denisovana de varios grupos diferentes antes del Último Máximo Glacial.

Mientras tanto, los eurasiáticos occidentales de la antigüedad, como aquellos de Georgia e Irán, mostraron la menor ascendencia denisovana, informó el equipo de ciencia. Para rastrear cuándo y dónde entró el ADN denisovano en el genoma de los humanos modernos, el equipo analizó la composición genética de 115 H. sapiens cuyos restos antiguos se encontraron en lugares como Siberia, el oeste de Eurasia, Estados Unidos, América del Sur y Asia Oriental.

El estudio analizó los genomas de 279 personas actuales, cuyos datos se registraron en el Proyecto de Diversidad Genómica Simons. El resto más antiguo analizado era de un individuo que vivió en lo que hoy es Bulgaria hace unos 45.000 años, mientras que el más reciente era de una persona que vivió en Siberia hace 766 años. Se halló la mayor ascendencia denisovana en restos humanos de China de hace unos 40.000 años, llamados Tianyuan, pues el 0.25% de su genoma provenía de denisovanos.

Las posibles razones del descubrimiento

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Este grupo de humanos también son conocidos como "hombres dragón".

El descubrimiento de que los antiguos japoneses del período Jomon tenían tan poca ascendencia denisovana fue una auténtica sorpresa para los investigadores. Encontraron que un individuo Jomon de hace 3.755 años tenía entre un sexto y un octavo del ADN denisovano que se encuentra en los asiáticos orientales modernos. (Estos últimos tienen alrededor de un 0.1% de ADN denisovano).

Ahora bien, los genes denisovanos finalmente sí llegaron a Japón. Las personas del período Kofun, que fue más tarde (alrededor del 300 al 710 d.C.), presentaron más ADN denisovano que los individuos Jomon. Estos genes posiblemente entraron en los genomas tras una migración masiva de asiáticos orientales al país durante ese tiempo.

Todavía no se sabe exactamente por qué los Jomon tenían una ascendencia denisovana tan baja. Una de las ideas que tiene el equipo es que "algunos grupos [humanos modernos] tomaron diferentes rutas durante las primeras dispersiones en Asia Oriental", según expresó Jiaqi Yang, investigadora doctoral de genética evolutiva en el Instituto Max Planck de Antropología Evolutiva y primera autora del estudio. Otra posibilidad que baraja la ciencia es que "los denisovanos estaban distribuidos de manera tan dispersa que las interacciones con ellos fueron raras". El equipo de evolución genética escribió en su estudio que faltan datos genéticos de un período de 23.000 años, lo que dificulta confirmar el escenario exacto, pero que esto podría ayudar a resolver la historia de la población en la región.

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