¿Fue un homicidio?

Cucarachas en la heladera, jubilación robada y atracón de tortitas: las pruebas de un maltrato que llevó a la muerte

Francisco Carlos Moran murió a sus 72 años en condiciones inhumanas. Ahora, la Justicia buscará determinar si su hijo cometió una especie de homicidio

Editado por Sebastián Salas
salas.sebastian@diariouno.com.ar

Francisco Carlos Moran trabajó durante décadas en la cervecería Andes. Su vida tuvo epicentro en esa zona de Godoy Cruz. A menos de 3 cuadras tenía su casa. Sus años de empleo le permitieron tener una jubilación digna, algo difícil en los tiempos que corren. Pero esa posición económica no tuvo correlato con la forma en que se dio su muerte: sucio, hambriento, desesperado y abandonado.

El hombre vivía sólo en su casa de calle Javier Morales al 2038. A mediados de 2016 todo comenzó a desmoronarse. Su esposa falleció y tiempo después sufrió un accidente cerebrovascular. Unos de sus hijos, Sergio Gustavo Moran (41), decidió hacerse cargo del cuidado de su padre. Se fue a vivir con él y le administrada la jubilación, que para 2025 ya alcanzaba el millón y medio de pesos.

El jubilado murió a sus 72 años, en las primeras horas del 12 de mayo de 2025. Tenía una grave neumonía, un avanzado cuadro de desnutrición y pésimas condiciones de higiene. Sus últimas palabras fueron: "tengo hambre". Su hijo quedó en la lupa de la Justicia, que ahora se debate si se trató de un abandono de personas o directamente de un homicidio en comisión por omisión.

El hombre que está imputado por la muerte de su padre.

Las pruebas tras la muerte

Sergio Moran demoró casi un año en caer en las garras de la Justicia. El 24 de mayo de 2026, una cámara del Ministerio de Seguridad lo captó filmando en la calle y elevó una alerta gracias al sistema de reconocimiento facial. Tenía un pedido de captura vigente.

El hombre estaba casi en situación de calle. La casa de su padre había sido vendida tras la muerte -su parte de la herencia la tuvo que entregar para la manutención de su hijo- y un amigo le había brindado un empleo como cocinero en su rotisería. Incluso solía pernoctar en ese comercio.

Además de la necropsia que estableció la neumonía como causa de muerte, los testimonios en la causa judicial grafican las condiciones inhumanas en las que Francisco Moran transitó sus últimos años de vida. Los policías que llegaron hasta la casa el 10 de mayo de 2025 describieron que la propiedad parecía casi abandonada: "Estaba todo tirado, había olor a suciedad y encierro".

Cucarachas paseaban por la heladera alrededor de un pollo en estado de descomposición. Las alacenas estaban vacías. No había suministro de gas ni de agua caliente. La mercadería y los elementos de limpieza brillaban por su ausencia en esa propiedad de Godoy Cruz.

La Fiscalía tiene imputado el hombre por la muerte de su padre.

Los médicos de la ambulancia que atendieron a Francisco Moran ese día recordaron una escena desgarradora. El hombre no paraba de suplicar que tenía hambre. Los policías fueron hasta un almacén y le compraron tortitas. El jubilado se las comió con tal voracidad que debieron advertirle que lo hiciera más despacio porque se podía atragantar.

En esa secuencia estaba presente el hijo del hombre, pero "parecía que no le importaba la salud de su padre sino lo que pudiera llegar a decir", según declaró uno de los testigos en la causa.

El relato de la otra hija y los vecinos que vaticinaron la muerte

Otro de los testimonios claves en el expediente es el de otra hija de Francisco Moran. La mujer relató que desde que su hermano se fue a vivir con el jubilado comenzó a vender elementos de su padre. También metía gente desconocida a vivir adentro de la casa. Cuatro meses antes de la muerte, la mujer relató que dejó de visitarlos porque recibió una paliza por parte de su hermano.

Una vecina de la víctima fatal recordó que durante el verano anterior a la muerte, un día de esos sofocantes de febrero, ya hubo una intervención porque el jubilado suplicaba a los gritos que tenía hambre. De hecho, los policías tuvieron que meterse por la medianera de su domicilio para auxiliarlo. Incluso el rumor barrial era que Sergio Moran vivía de la jubilación de su padre.

Hasta ahora, Sergio Moran está detenido e imputado por abandono de personas agravado por el vínculo. Días atrás estuvo cerca de cerrar un juicio abreviado donde iba a ser condenado a 5 años de cárcel. Pero la jueza María Cristina Pietrasanta no dio el visto bueno al acuerdo: ordenó que se profundice la investigación, que se determine si el cuadro de desnutrición también fue causal de muerte y, en ese caso, si no se debe calificar el hecho como un homicidio en comisión por omisión.

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