Por sorprendente que pueda parecer, casarse con el empresario francés François-Henri Pinault -director ejecutivo del grupo Kering, al que pertenecen firmas como Alexander McQueen, Balenciaga o Gucci- no ha servido para facilitarle la vida a la actriz a la hora de vestirse, más bien al contrario. Ahora la mexicana no solo tiene que pensar en cómo adaptar las últimas tendencias a sus curvas, sino que también debe preocuparse por cómo influyen sus elecciones de vestuario en la reputación de su marido cada vez que acude a una gala.
La mexicana no solo tiene que pensar en cómo adaptar las últimas tendencias a sus curvas, sino que también debe preocuparse por cómo influyen sus elecciones de vestuario en la reputación de su marido
Salma Hayek: "No toda la ropa me sirve porque está confeccionada para las modelos"

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