Cuando el diseñador de moda Brandon Choi, radicado en Londres, entró en la boutique de Shi Yi en el centro de Shanghai, no esperaba salir con planes para el día siguiente.
El brocado Song se abre camino en la era actual
El tradicional textil, antes reservado para las élites, ahora forma parte de la vida cotidiana

Shi Yi (izquierda), diseñadora de brocado Song, presenta sus productos culturales y creativos a Nikola Chovancova, una estudiante eslovaca, en su estudio en Suzhou, provincia de Jiangsu. PARA USO DE CHINA DAILY.
Cautivado por las piezas de brocado Song exhibidas, descubrió que la tela centenaria provenía de Suzhou, provincia de Jiangsu, donde se encuentra el estudio de Shi.
“Nos vemos mañana por la tarde en Suzhou”, le dijo Choi a Shi, quien en ese momento asumió que se trataba simplemente de un comentario de cortesía, pero no era así.
Recomendadas
Choi apareció al día siguiente, ansioso por comprender el tejido que se escondía detrás del brillo de los suaves colores y los antiguos motivos.
Shi ya había visto esa reacción antes. Durante la Semana de la Moda de Shanghai, a fines de marzo, un equipo de diseño de la casa de moda Maison Margiela entró en su tienda y terminó comprando casi todo lo que pudo llevarse.
“Ese es el encanto del brocado Song”, afirmó Shi, de 30 años. “Una vez que la gente lo ve, es difícil resistirse a comprarlo”.
Ese entusiasmo ayuda a explicar por qué el brocado Song, antes asociado al gusto imperial y a las vitrinas de coleccionistas, está encontrando un nuevo público.
Originario de Suzhou durante la dinastía Song (960-1279), este tejido de seda fue apreciado durante mucho tiempo por su compleja estructura, sus refinados diseños y su elegancia discreta. Se utilizaba para montar valiosas caligrafías y pinturas y, en ocasiones, para vestir a las élites.
Su rareza no era casualidad. Según Shen Hui, heredero nacional de las técnicas de tejido del brocado Song, el oficio es tan exigente que dos tejedores deben operar juntos el telar y solo pueden producir unos pocos centímetros por día.
“Durante la dinastía Song, los eruditos y artistas perseguían la elegancia en todos los aspectos de la vida”, explicó Shen. “El brocado Song era la expresión perfecta de ese espíritu”.
Ahora, ese mismo espíritu se está trasladando a la vida cotidiana. Shi forma parte de una generación más joven de diseñadores que está sacando el brocado Song de los museos y de los guardarropas formales para incorporarlo a accesorios y prendas modernas de uso diario.
Su broche viral y superventas que representa a una mujer de la dinastía Tang (618-907) jugando al polo es solo un ejemplo. También produce cuadernos y fundas para auriculares recubiertos de brocado, que cuestan menos de 100 yuanes (u$s 14,7), mientras que sus prendas de brocado tienen precios de varios miles de yuanes.
“Estos artículos de moda hacen que un antiguo tejido imperial sea accesible para la gente común”, destacó Shi.
Para muchos compradores, el atractivo es tanto visual como emocional. Nikola Chovancova, una estudiante eslovaca de la Universidad Xi’an Jiaotong-Liverpool, en Suzhou, quedó asombrada cuando se probó un qipao confeccionado con brocado Song en la tienda de Shi.
“Hermoso”, dijo Chovancova. “Me encantan los diseños y los colores, tan ricos y llenos de capas. Estoy completamente enamorada”.
Para devotas como Li Xiaojing, de 42 años, el brocado Song pasó de ser una prenda para ocasiones especiales a formar parte de la vida diaria. Ahora combina chaquetas y chalecos de brocado con jeans para ir a trabajar y utiliza pequeños accesorios de brocado todos los días.
“El brocado Song ya no es algo que simplemente admiro en mi armario. Realmente forma parte de mi vida. Me encanta la particular superposición de colores y los diseños tradicionales que simbolizan la buena fortuna. Es algo que los textiles fabricados por máquinas nunca podrán replicar”, señaló Li.
En ese cambio reside el renacimiento moderno del brocado Song: un tejido de estatus antes reservado para las élites que ahora se valora como algo más íntimo y accesible para todos.
En Suzhou y más allá, sus colores superpuestos y sus motivos auspiciosos ya no son solo ecos del pasado; se están convirtiendo en parte del tejido cotidiano de la vida moderna china, expresando una renovada confianza en la estética local.
Por DENG ZHANGYU.