Se trata de Svalbard, un archipiélago perteneciente a Noruega ubicado en el océano Ártico. Gracias al Tratado de Svalbard de 1920, firmado por decenas de países, los ciudadanos de los Estados participantes tienen el derecho de residir, trabajar y desarrollar actividades económicas en el territorio sin requerir una visa tradicional.
La isla que abrió sus puertas al mundo: cualquiera puede vivir allí sin necesidad de visa
El acuerdo reconoce la soberanía de Noruega sobre el archipiélago, pero establece condiciones especiales que convierten a la isla de Svalbard en uno de los pocos lugares del planeta con un régimen migratorio tan particular.
Más allá de su particular legislación, esta isla sorprende por su naturaleza extrema. Sus glaciares, montañas, fiordos y auroras boreales lo convierten en uno de los destinos más singulares del mundo. Además, se ha transformado en un punto clave para la investigación científica, especialmente sobre el cambio climático, debido a que el Ártico se está calentando a un ritmo mucho más acelerado que otras regiones del planeta.
Las dificultades de habitar en esta isla
Pueden residir en Svalbard los ciudadanos de los países que forman parte del Tratado de Svalbard de 1920, siempre que puedan mantenerse económicamente y cumplan las leyes noruegas. Actualmente son más de 45 Estados.
Entre los principales se encuentran:
- Argentina
- Chile
- Perú
- Brasil
- Uruguay
- Estados Unidos
- Canadá
- México
- Reino Unido
- Francia
Pero vivir allí no es sencillo. La mayoría de los alimentos y productos deben llegar desde la Noruega continental en barco o avión, lo que eleva considerablemente el costo de vida. A esto se suma la escasez de viviendas, ya que la oferta es limitada debido al aislamiento del archipiélago.
La vida cotidiana también está marcada por la presencia de la fauna salvaje. Esta isla alberga alrededor de 3.000 osos polares, mientras que su población humana ronda las 2.500 personas. Por esta razón, quienes abandonan las zonas habitadas de Longyearbyen suelen llevar armas de protección ante un posible encuentro con estos animales. Incluso existen carteles que señalan el inicio de las áreas donde los osos polares pueden aparecer.





