ha recibido numerosas olas inmigratorias en los dos últimos siglos, asociadas con sus cambios de política, el estado de cosas en el país y los acontecimientos mundiales. Escasez de mano de obra, tensiones raciales, fuerzas económicas, prejuicios religiosos y seguridad nacional son todos elementos que inciden en este fenómeno.
"Aquí estamos, los Estados Unidos, una nación de naciones, con el símbolo icónico de la Estatua de la Libertad, todavía discutiendo sobre la población del país", expresó el historiador de la American University Alan Karut. "Siempre hay tensión entre el deseo de ser altruistas y el deseo de servir nuestros intereses nacionales". En la era moderna, el porcentaje de personas nacidas en el extranjero alcanzó su nivel más bajo en 1970, con 4,7%. En la actualidad se encuentra cerca de su pico histórico, con 13,5% en el 2015.
A veces acogedoras, a veces restrictivas, las leyes de inmigración ayudaron a dar forma a la complejidad de una nación cada vez más diversa.
Vistazo a las olas de inmigrantes que ayudaron a forjar la identidad nacional en momentos en que el presidente impulsa la construcción de un muro a lo largo de la frontera con y considera restringir la llegada de refugiados.
Estados Unidos regula la inmigración desde poco después de que se independizó de Gran Bretaña, según un ensayo de D'Vera Coh, del Pew Research Center.
Una ley de 1790 limitó la ciudadanía a "las personas blancas libres" de "buen carácter moral" que vivieron en Estados Unidos por al menos dos años. Una serie de leyes de 1798 añadió algunas cláusulas rígidas, incluido el requisito de que quienes no son ciudadanos hayan vivido por 14 años en Estados Unidos para poder naturalizarse. Algunas partes de la ley fueron anuladas en 1802 y otras expiraron. En muchos de esos años llegaron esclavos también, que fueron tratados como propiedad. Las personas de origen africano consiguieron el derecho a la ciudadanía en 1870.
Entre 1820 y 1870 llegó mucha gente de Europa, sobre todo alemanes e irlandeses, para trabajar como obreros. Un tercio le escapó a una hambruna en Irlanda y a virulentas campañas anticatólicas. La fiebre del oro y la construcción de un ferrocarril transcontinental atrajeron a inmigrantes chinos, que generaron resentimientos económicos y raciales.
Entre 1881 y 1920 llegaron a Estados Unidos más de 23 millones de personas, la mayoría también de Europa, ayudados por pasajes en barco baratos y atraídos por las oportunidades laborales.
Desde que entró en vigor la Ley de Inmigración y Nacionalidad, la inmigración consistió mayormente en personas de Asia y América Latina más que de Europa, según Cohn, del Pew.
La inmigración aumentó y hacia el 2015 había 43,3 millones de personas nacidas afuera del país.
¿De dónde venían? 53% de América, 30,6% de Asia, 11,1% de Europa, 4,8% de África, de acuerdo con el Instituto de Políticas Migratorias.
Y ahora el presidente Donald Trump quiere construir un muro a lo largo de la frontera con México y contempla suspender la admisión de refugiados, lo que indica que sigue habiendo amplias tensiones entre las entre la inmigración y la seguridad nacional.
