La escena, que ya acumula más de 16 millones de reproducciones en Instagram, parecía transcurrir con normalidad hasta que un hombre, sin darse cuenta, comenzó a interrumpir la toma. Al parecer, estaba haciendo abdominales en una máquina cercana y su rostro seguía apareciendo en el encuadre una y otra vez.
Incapaz de contener la risa, la joven terminó deteniendo su entrenamiento y sentándose a reír a carcajadas, dejando el video como uno de los momentos más graciosos del gimnasio.
¿Te ha pasado algo similar al grabarte en público?



