Un video que está dando vueltas en redes muestra cómo en Baarle, una ciudad dividida entre Bélgica y los Países Bajos, podés tener la cocina en un país y la sala en otro sin salir de tu casa. La frontera pasa justo por la mitad de viviendas y locales, y la nacionalidad se define por la puerta de entrada. Esta rareza viene de acuerdos medievales que crearon un montón de enclaves y contraenclaves, haciendo que algunos negocios tengan hasta dos cajas registradoras, una por cada país. El video viral sorprendió y fascinó a miles porque revela cómo las fronteras pueden ser más un puente que una división, y una locura para cruzar de habitación.


