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La buena propuesta musical incluyó a Peteco Carabajal, Susana Rinaldi y Ligia Piro, junto a la Orquesta Filarmónica de Mendoza.

La 15ª Fiesta de la Cosecha no sedujo al público como en otras épocas

Por UNO

Cantares de los cuatro puntos cardinales, elevados en el aire por el viento de cada zona llegaron a la Fiesta de la Cosecha y remolinearon entre los viñedos del Aeropuerto El Plumerillo, concesionados a la bodega Estancia Mendoza.

En la celebración de la 15ª edición de la fiesta organizada por el Fondo Vitivinícola Mendoza, dieron el presente Peteco Carabajal munido de chacareras, la Tana Susana Rinaldi que hizo suyo el tango, y la magistral voz de su hija Ligia Piro, acompañados por el talento de los más de 80 músicos de la Orquesta Filarmónica.

Pese a la diversa propuesta musical, la convocatoria no tuvo la respuesta esperada en el público, que hasta el último momento fue ocupando tímidamente algunos lugares.

A diferencia de otros años, se vieron grandes espacios de sillas vacíos y hasta los dueños de varios food trucks, que esperaban conquistar clientes con distintos tipos de gastronomía, terminaron la noche con gusto a poco.

De anfitrión ofició Polo Martí, director musical del evento y creador de la obertura Criolla. Tonadas, cuecas y gatos comenzaron a sonar puntualmente a las 22 como estaba previsto en las voces de Gabriela Fernández y Nahuel Jofré y las cuerdas de las guitarras cuyanas. Allí comenzó también la transmisión de la fiesta para la Televisión Pública.

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Minutos antes había llegado un puñado de intendentes -no se vieron los jefes comunales de la oposición- y la mayoría de los ministros. Todos antecedieron al gobernador Alfredo Cornejo, quien se tomó unos minutos para hablar con la prensa y no pudo eludir el conflicto con el sindicato docente: "Ofrecimos pagarles la zona que se les adeudaba a 16.000 docentes, pero el SUTE lo perdió por una mala negociación. Yo les pido a los docentes que el lunes vayan a clase. Si lo hacen por el descuento, que lo hagan, pero que vayan", insistió el mandatario.

Mientras sonaban clásicos del folclore cuyano versionados para la Filarmónica, las reinas departamentales, canasto en mano, fueron haciendo de cosechadoras y respaldadas por sus intendentes y algunos ministros hicieron su aporte para lo que será el próximo vino de esos viñedos del aeropuerto.

La chacarera santiagueña se dejó llevar a una versión sinfónica de la mano de Peteco Carabajal, quien contó con los incomparables arreglos de Popi Spatocco, aquel pianista productor, arreglador y compositor de grandes artistas, que supo trabajar 22 años con Mercedes Sosa.

Ese contagioso folclore norteño le aportó calidez a la fiesta y hasta consiguió que además de la Reina Giuliana Micaela Lucoski y su Virreina Rocío Fuster, mostraran sus dotes de bailarinas las reinas de Rivadavia, Julieta Arias, y la de La Paz, Sabrina Cortez.

La esperada visita de la Tana Rinaldi llegó pasadas las 23, cuando la dama de pelo blanco hizo desfilar por el escenario a Carlos Gardel, cuando entonó El día que me quieras", trajo a José María Contursi con Como dos extraños y al mismo Cátulo Castillo, cuando le puso su vos al clásico Tinta roja.

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Nicolás Galuya / Diario UNO.
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Nicolás Galuya / Diario UNO
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Laura Montero junto a Victoria Colovatti y Georgina ElevoffNicolás Galuya / Diario UNO
Laura Montero junto a Victoria Colovatti y Georgina ElevoffNicolás Galuya / Diario UNO
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Alfredo Cornejo  y Lucía Pannocchia llegaban al aeropuerto Nicolás Galuya / Diario UNO
Alfredo Cornejo  y Lucía Pannocchia llegaban al aeropuerto Nicolás Galuya / Diario UNO
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Nicolás Galuya / Diario UNO
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