Una araña cabalgando sobre una hormiga: ¿con quién empatizás?
La situación parece sacada de una fábula, un test de personalidad o el comentario fumado de un amigo. Pero se da de modo muy concreto en el suelo de Mendoza, donde en los últimos tiempos se descubrió que la Attacobius nigripes usa este extraño recurso para trasladarse dentro y fuera de los hormigueros. Literalmente, se sube a las hormigas para viajar.
Estas arañas forman parte de una vida secreta que transcurre mientras la mayoría de los humanos se agota entre ciudades y pantallas. Bajo las luces y los ruidos, a escala minúscula, bullen dramas que pocos cuentan.
La araña que viaja sobre hormigas
En la Reserva de Biósfera de Ñacuñán (Santa Rosa) se escuchaban solamente los ruidos de la noche. Unos grillos entre el jarillal, el trajín de hormigas mordiendo las hojas, el viento sobre las ramas de algún algarrobo. Eran las diez, once de la noche.
Metido en ese paisaje, el doctor en Biología Gabriel Pompozzi observaba con ayuda de una linterna.
"Entonces vi que una hormiga iba caminando con algo marrón. Ese algo era una araña. Me pareció raro, ¿se estaba queriendo comer a la hormiga? Eso también era extraño, porque no muchas arañas comen hormigas así. Y cuando me acerqué más vi que, en realidad, la araña iba subida arriba", recuerda el científico.
Al rato, encontró a otra hormiga cortadora -del género Acromyrmex, muy común en la provincia- con otra araña de lo más tranquila encima; viajando como quien sale de excursión nocturna.
"'Esto es raro', me dije. Yo tenía información de otras especies emparentadas, de Brasil, que tenían este comportamiento llamado foresis: cuando un organismo es transportado por otro. Las arañas, en general, no hacen eso", marca Gabriel.
En Argentina había solamente dos registros de arañas similares: uno en Córdoba y otro en Santiago del Estero, ambos de hace más de medio siglo. Eran los únicos reportes que había, y no se sabía casi nada de su modo de vida. Mucho menos que montaran arriba de hormigas.
Ahora -detalla Pompozzi- aparecieron en Ñacuñán (Santa Rosa) y, más recientemente, en las inmediaciones del Cerro Arco, cerca de la Ciudad.
Una araña se oculta entre las hormigas
Con estas primeras informaciones se consiguió financiamiento del exterior; se comenzó a estudiar a la especie en Mendoza y a excavar la tierra, porque otro aspecto notable de estas jinetes de 8 patas es que son mirmecófilas, es decir que viven adentro de los hormigueros.
Igual que un infiltrado en campo enemigo, la Attacobius nigripes hackea el sistema de castas ordenado y supervigilado que sostiene a las hormigas. El enigma es cómo hace: cómo termina moviéndose dentro del hormiguero sin que la destrocen sus guardianas.
Gabriel aporta: "Una hipótesis es que esas arañas adquieren el olor de las hormigas. Entonces las hormigas no las reconocen como algo ajeno. Tampoco eso explica por qué se les suben arriba, pero estamos en etapa de investigación todavía".
Estos arácnidos pasan su existencia rodeados por cientos de miles de potenciales enemigas, como intrusos entre cavernas que se mantienen frescas en verano y tibias en invierno.
Hasta que llega la hora de aprender a volar.
Araña busca pareja que sepa volar
En Mendoza se ha excavado hasta un metro de profundidad y los hormigueros no se acaban ahí. Siguen en distintas direcciones. Universos semicerrados en los que también conviven, además de las hormigas y las arañas, una serie de hongos, ácaros y otras especies que se han adaptado a ese entorno.
Pero hay un momento en el que las arañas-jinete se tienen que reproducir, y a la naturaleza le gusta la diversidad genética. Por eso se cree que, al igual que se ha visto en otros países, la Attacobius nigripes se monta sobre hormigas aladas -que son reproductoras- y las acompaña durante un tramo del vuelo nupcial.
Luego, en algún momento, se sueltan, aterrizan y -se conjetura- buscan a su pareja araña, que viene de otro hormiguero, para continuar la historia de la especie.
-¿Por qué no se quedan cerca de la hormiga alada? Las hembras fecundadas crean sus propios hormigueros...
-No tendría mucho sentido, al principio el hormiguero es algo chiquito. Y una posibilidad es que estas arañas -no lo sabemos porque no lo pudimos probar- se alimenten de huevos y larvas de hormiga. Otra posibilidad es que se alimenten de otros organismos que viven ahí adentro. Hay tipos de cucarachas, hay colémbolos, que son unos bichos chiquititos que viven en el suelo. Muchos son tan pequeños que las hormigas los ignoran".
La paciencia de buscar arañas bajo tierra
Gabriel seguirá investigando a las arañas-jinete. Ya hizo junto a su equipo un trabajo de campo entre noviembre de 2024 y febrero de 2025.
Le ha tocado, a veces, cavar 45 hormigueros para encontrar solo 9 o 10 arañas. "Sin embargo, otro día fuimos con una colega y en un solo hormiguero encontramos 10; incluso había una pareja que estaba en cópula", matiza.
Cada vez que excava, alrededor de él y sus herramientas se empiezan a juntar hormigas soldado para defender el hormiguero. Otras se dedican a reparar lo que ven roto. Toda la colonia se pone en modo alerta. Y la arañita, en medio del caos, aferrada a su hormiga.
"No sabemos bien cómo se agarran, pero se ve que es algo común porque si vos ponés a una de estas arañas al lado de una hormiga, enseguida intenta montarla. Yo pensaba que podían aferrarse de la cabeza de las hormigas con los quelíceros, los colmillos. Pero no. O puede ser que la superficie de las hormigas, al ser muy rugosa, permita a la araña engancharse de esas estructuras. Tal vez encontremos que, a nivel microscópico, hay elementos que le permiten a la araña engancharse y quedar adherida", describe el científico.
De la misma forma misteriosa, Pompozzi se aferra a sus investigaciones. Dice que hay mucho prejuicio sobre las arañas y es cierto: los autos matan mucha más gente y casi nadie les teme a los autos.
La charla se va diluyendo en la tarde de otoño y se complejiza como una tela circular. El tipo me cuenta que a los 8 años criaba arañas en su casa. Le pregunto cómo hizo para conseguir novia.
-Es aracnóloga- me explica.
- Gabriel Pompozzi es doctor en Biología, investigador adjunto del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet) y también parte del Laboratorio de Entomología del Instituto Argentino de Investigaciones de las Zonas Áridas (Iadiza). Sus investigaciones sobre Attacobius han sido financiadas por la American Arachnological Society.
- El investigador agradece a la Dirección de Biodiversidad y Ecoparques de la Provincia por los permisos de Colecta (RS 2024-07210949); y a los guardaparques por su ayuda y colaboración.
- Ayudantes en el campo: Belén Battistella, Victoria Giménez, Diego Miras, Nele Wegner, Sofía Copperi y Daniela Sadovsky.
- Miembros del proyecto: Martín Cabral, Julieta Ledda, Florencia Fernández Campon, Paula Cushing.
- Más información: Pompozzi, G., & Campón, F. F. (2024). "Riding on ants: A new report of this interesting behavior in Attacobius spiders" (Araneae: Corinnidae). The Journal of Arachnology, 52(2), 139-142.







