Se trata del regreso del calamar gigante Architeuthis dux, uno de los animales más misteriosos y difíciles de encontrar del planeta. Hoy, la ciencia logró confirmarlo mediante la detección de rastros genéticos.
Tras 25 años, regresa un gigante del océano: a más de 4.500 de profundidad y de sangre azul
La investigación bajo el océano fue liderada por Curtin University junto al Western Australian Museum y el Schmidt Ocean Institute. El equipo exploró los cañones submarinos de Cape Range y Cloates, frente a la costa de Nyinggulu, también conocida como Ningaloo, en Australia Occidental. La expedición trabajó desde el buque Falkor y descendió hasta los 4.510 metros de profundidad, una zona extremadamente difícil de estudiar debido a la presión, la oscuridad permanente y el enorme costo técnico de las operaciones.
La clave fue una técnica conocida como ADN ambiental, o eDNA. Básicamente, cualquier organismo deja rastros microscópicos en el agua: células, mucosidad, fragmentos de tejido o restos biológicos casi invisibles. Analizando ese material genético, los científicos pueden detectar especies de animales sin necesidad de observarlas físicamente. Los investigadores recogieron más de 1.000 muestras desde la superficie hasta el fondo abisal.
En seis muestras diferentes se detectaron rastros genéticos del calamar gigante. Aunque no hubo un avistamiento directo de la especie, el ADN encontrado representa una prueba científica contundente de su presencia reciente en esos cañones submarinos. El hallazgo resulta especialmente relevante debido a la escasez de registros contemporáneos de este animal en la región.
La presencia nuevamente detectada del gigante marino en fondo del oceáno no solo desafía lo que se sabía sobre la vida en las profundidades, sino que también resalta la necesidad de proteger estos ecosistemas frágiles y aún poco explorados. Además, el uso de ADN ambiental se consolida como una herramienta revolucionaria para la biología marina





