Tecnologia Domingo, 23 de septiembre de 2018

Empresa mendocina desarrolla y exporta simuladores virtuales

"Interbrain" realiza un proyecto para que los operarios que participan en la cosecha del maní tengan su entrenamiento a través de esta herramienta.

¿Cómo sentirse sobre una máquina cosechadora estando sentado en una silla? ¿Cómo realizar trabajos a 80 metros de altura teniendo los pies sobre la tierra? Todo eso es posible en la realidad virtual, que permite trasladarse a otros escenarios y simular estar ahí.

La empresa mendocina Interbrain, que se encuentra incubada dentro del programa de la Ciudad de Mendoza, trabaja en el desarrollo de esos simuladores y acaba de finalizar un proyecto para Prodeman, la principal manisera de Argentina. En estos momentos, los especialistas le están haciendo los ajustes y calibrando.

"Venimos desarrollando este tipo de plataformas de entrenamiento de realidad virtual desde hace bastante tiempo, y acabamos de terminar un proyecto muy interesante para una empresa que vende maní. Es un simulador para enseñar parte del proceso de la cosecha del maní, que es bastante compleja. Así como los pilotos de avión aprenden a manejar a través de simuladores, en este caso los operarios aprenden a hacer la cosecha adecuadamente para que no haya pérdida ni peligro", comentó Rodolfo Giro, uno de los responsables de Interbrain.

Lo que el operario aprende con este simulador es a "manejar una máquina que se llama arrancadora, porque arranca el maní y lo da vuelta para que se seque al sol", explicó sobre el trabajo específico de este equipamiento.

Las ventajas de utilizar este tipo de simuladores virtuales para entrenamientos son muchas, sobre todo donde los errores se pagan con costos altos (humanos o económicos). En el caso del operario que realiza la cosecha del maní, Giro explicó que "es un proceso muy complejo porque al igual que la uva fermenta, y al ser oleaginoso y la cáscara como si fuese madera, es muy inflamable. Entonces, al fermentar los gases pueden producir combustión y se pueden prender fuego el campo, el camión que lo transporta o el depósito, por eso tiene que secarse adecuadamente".

Más allá de este trabajo específico sobre la arrancadora de maní, la realidad virtual "son programas de computadoras que simulan situaciones o contextos donde se aprende a hacer la tarea que a cada uno le corresponde. Hay un caso donde hicimos un simulador para aprender a hacer la comida rápida, aunque parezca algo sencillo. Pero el procedimiento tiene cuestiones de seguridad que también forman parte del entrenamiento", expresó Giro.

El ingeniero en informática contó: "Hace varios años venimos haciendo entrenamientos en línea, usando tecnologías interactivas y la realidad virtual es una de ellas. Es usar la tecnología del videojuego para entrenarse para distintas cosas. Con la realidad virtual sentís que estás en el lugar. Cuando una persona se coloca el casco se teletransporta a esa situación".

Productos 100% mendocinos

Este equipo de trabajo antes le vendía los servicios a empresas de otros países, el primero fue un proyecto que se inició en Suiza. "Interbrain nació este año, y lo que hicimos es que en lugar de vender las horas-hombre para el exterior y que otro patentara esos productos, nosotros ahora lo fabricamos. Ahora vendemos el simulador. Es como que dejamos de vender trigo y pasamos a vender pan", ejemplificó Rodolfo Giro.

Incluso los componentes físicos del simulador, como el volante, también se están haciendo en Mendoza. "Esa es otra de las cosas que antes comprábamos y que ahora hacemos", agregó.

El equipo

La cantidad de personas que intervienen en un proyecto determinado depende de lo que se vaya a realizar. Primero están los especialistas de la materia, que pueden ser médicos o ingenieros en el caso de simuladores para la medicina o el agro. "Ellos son los que nos aportan el contenido", dijo Giro.

Después están los modeladores 3D, que son aquellos que construyen los objetos que se van a utilizar; programadores, que le dan vida a esos objetos; diseñadores, quienes confeccionan lo que sería la escenografía de lo que se intente simular y a veces también participan músicos o sonidistas.

"Es bastante interdisciplinario, pero como mínimo en un proyecto intervienen tres personas distintas, pero hay algunos en el que pueden trabajar 20 personas", explicó.