Anoche mismo, en el corazón de Mendoza y con temperaturas bajo cero, de 500 a 600 personas en situación de calle buscaron dónde acomodarse a pasar la noche. El número es una convención. Nadie, ningún organismo del Estado los tiene censados hasta el último caso.
Ya son 600 en Mendoza, y vos también podés caer en situación de calle
Municipios, iglesias y Gobierno de la Provincia de Mendoza discuten la situación de calle de cientos de personas. El problema político. El impacto en la Ciudad. La colaboración de un hotel, el Ejército, la Municipalidad, la Pastoral y el gobierno para un nuevo refugio.
Hoy a las 18.46 en cuanto caiga el sol la escena se va a repetir, muy particularmente en la ciudad capital donde el problema impacta con mayor fuerza. Para entonces, la temperatura no superará 1°C.
Hay algunos refugios -insuficientes- y luego, la intemperie bajo la que el frío morderá hasta el alma durante el invierno más crudo de los últimos años será el “abrigo” de estas personas invisibles, descastadas, excluidas. Algunos transitan consumos problemáticos, otros sufren patologías mentales, y a todos les ha pasado la vida por encima como un tren. La mayoría tienen sus vínculos rotos con familia, amigos, trabajos, entorno, historia; y se aferran a la tabla de salvación que significan los centros de comida comunitaria, los refugios colectivos, las iglesias, los comedores, bares y restaurantes que sacan a la calle los alimentos que descartan, el Estado, y así van armando su estrategia de supervivencia, un día y cada hora a la vez.
“Nadie elige estar en situación de calle. Son personas a las que les ha pasado algo en la vida… o han caído en adicciones, o perdieron todo, o sufren patologías de salud mental…” dice el médico Guillermo Funes.
Trabaja en una verdadera patrulla de rescate social y de desarrollo humano, la Unidad de Atención Primaria de Salud Itinerante, en el ámbito de Nuestra Señora de la Merced, o más bien “La Merced”, en Montecaseros al 1600, donde hay un centro de asistencia a personas en situación de calle. Allí se bañan y desayunan más de cien cada día. Reciben atención psicológica, psiquiátrica, medicación para patologías simples como diabetes o hipertensión arterial, y por la tarde hay todo tipo de talleres. Los médicos y profesionales llevan un prolijo legajo de cada una de las personas que atienden, algunas desde hace 9 años. Otros, lograron “egresar” de la calle.
Lo que abundan en La Merced son la contención y la solidaridad, aunque de vez en cuando haya que llamar a los preventores para salir del paso de un ocasional conflicto violento. La calle no es fácil y a veces se pone imposible.
¿Quiénes son las personas en situación de calle?
Hay distintos grupos que se pueden identificar. Los “nuevos” son los “emergentes”, los que fueron a dar a la intemperie porque se quedaron sin trabajo, o sin dinero, o ambas; o los excluyeron del hogar y no tienen donde ir. La mayoría de ellos -ocho hombres y dos mujeres cada diez personas- son producto de la pobreza creciente.
Luego están los “crónicos” que son los más fáciles de identificar por el Estado. La mayoría ha sido institucionalizado alguna vez. Un grupo más son los que han cometido delitos, y terminan en la calle porque no tienen donde ir o sus familiares no los reciben. Casi siempre reinciden.
Hay otra división transversal y muy problemática. Son los de 50 a 60 años. No van a los refugios porque les cuesta adaptarse a los más jóvenes y no tienen edad suficiente para ir a un asilo. Los adultos mayores representan otro caso delicado. El Estado paga para que las familias menos pudientes no tengan que mandar a sus abuelos a la calle.
La gente en situación de calle se ha transformado en un problema político incómodo. Como bien explica un intendente del Gran Mendoza. “Genera fricciones, porque es un tema que no tiene solución”. No la tiene. Sí hay paliativos, algunos mejores o más organizados que otros. Son equivalentes al tamaño de la cuchara que elegiríamos para vaciar Potrerillos o hacerse recetar una aspirina para el cáncer. El problema social explotó en Capital, porque es el lugar que las personas en situación de calle buscan para sobrevivir por una cuestión de recursos a mano, pero la verdad es que hay gente de varios departamentos concentrados en la Ciudad.
¿Cuántas personas en situación de calle hay?
Aunque no hay estadísticas certeras más allá de las cifras del censo de 2022 y las estimaciones que tienen las organizaciones que trabajan con ellas, es notorio que ha aumentado la cantidad de personas que viven en la vía pública. En ámbitos locales de la Iglesia Católica hay quienes arriesgan que ya son el doble que hace un año. Lo ven en las 160 raciones que se entregan todos los días en el Patio Callejero de San Luis al 551, en la Ciudad, entre Montecaseros e Ituzaingó. A veces, esos platos de comida superan los 250. En noviembre sólo repartían 70.
En el Patio Callejero concentraron su trabajo de ayuda una decena de templos y parroquias del Gran Mendoza. En las iglesias San Vicente Ferrer de Godoy Cruz y San Miguel Arcángel de Las Heras, otras cien personas en situación de calle reciben comida cada día.
El censo nacional de 2022 indicó que en nuestra provincia había en ese momento, dos años atrás, 131 personas en situación de calle. Un total de 21 mujeres y 81 hombres ubicados en refugios y paradores (viviendas colectivas), y otras tres mujeres y dieciocho hombres en la vía pública. Sólo 21 a la buena de Dios (el que sea), pero al patio de la Pastoral van 160 todos los días, y en La Iglesia de La Merced se bañan y desayunan más de 100 cada mañana.
La semana pasada, el director de Desarrollo Comunitario de la Provincia Ernesto Mancinelli arriesgó en nuestro programa “No tenés cara” por Radio Nihuil, que ya son unas 500 las personas que están en situación de calle en el Gran Mendoza. Organizaciones civiles que hacen trabajo solidario para darles de comer creen que la cifra llega a 600 o incluso más. “Para los 500 que creemos que hay, tenemos lugar… hay sitio para todos…” juran en el gobierno de la provincia.
Pero sucede que cada semana se sumaría más gente en situación de calle. No está claro cuántos son por aquello de la falta de estadísticas firmes, pero el fenómeno va en alza. Lo saben en los municipios, particularmente en la Ciudad, y en el Gobierno de la Provincia de Mendoza. También en iglesias y organizaciones solidarias que entregan el doble de comida y refugio que hace un año. Entonces… ¿Qué se hace?
Qué pasa con los refugios
Los tres refugios que tiene el gobierno provincial para un total de 240 personas en el Gran Mendoza han sido tercerizados y se solventan con subsidios del Estado. Los administran la fundación evangélica El Camino que recibe a unas 85 almas diarias en la calle Patricias Mendocinas, de Ciudad, y hay otros dos refugios oficiales gestionados por la organización Remar. Uno de hombres en Las Heras y otro de mujeres y niños en un viejo edificio que alguna vez fue un hotel, con diez habitaciones, también en pleno centro, 25 de mayo al 1600 de la Ciudad de Mendoza.
Se buscan más soluciones. Los refugios están colapsados y con gente que incluso habría llegado a dormir en el piso, de acuerdo a lo que dejan trascender los funcionarios que vienen participando de reuniones de coordinación entre municipios del Gran Mendoza y el Gobierno. Luego, no todas las comunas reaccionan igual al problema. Para Luján y Maipú el problema es casi inexistente. Algunas personas en situación de calle están en Godoy Cruz, pero la mayoría se agolpa en Ciudad y Guaymallén, vengan de donde vengan: Luján, Maipú, o Las Heras.
El municipio capitalino es el más urgido de soluciones. La gente en situación de calle pernocta en la vereda de la iglesia de Los Jesuitas, en la Plaza Independencia, en Peatonal Sarmiento, en el Barrio Cívico, en la calle Colón, en los cajeros automáticos, puertas de edificios, ingresos de supermercados, en la Plaza San Martín. Las jurisdicciones se mezclan. Hay situaciónes de calle en inmediaciones de la Terminal de Ómnibus, a ambas márgenes de la Costanera, bajo los puentes en carpas en el nudo vial o en el Acceso Este.
Todos somos solidarios, pero casi nadie quiere gente en situación de calle a pocos metros de su casa. Digamos todo. Los teléfonos comenzaron a arder en la municipalidad de la capital este año, con vecinos pidiendo que alguien se haga cargo de estas personas, que algunas veces son factor de inseguridad, o foco de peleas.
Buscando lugar
Hace poco más de un mes hubo una primera reunión de los municipios del Gran Mendoza y el gobierno de la provincia. La motorizó el intendente de Capital, Ulpiano Suarez y la convocó el ministro de Gobierno Natalio Mema. Los funcionarios y empleados de la comuna que recorren el territorio relevaron 129 personas en situación de calle, de 30 a 61 años. Detectaron que en sus DNI muchos tienen domicilio de La Merced, del Patio Callejero o de los refugios que hay en Capital, porque parece que es frecuente que les roben o pierdan sus pertenencias, y cada tanto hay que ayudarles a tramitar el documento de identidad. El resultado es que aunque tienen domicilio en la Ciudad, vienen de otros lados. Por eso en la comuna quieren que los otros departamentos se comprometan en las soluciones.
En Capital igual que en Guaymallén hay equipos interdisciplinarios. El de la Ciudad les tramita turnos, hacen un seguimiento, intentan que vayan a los refugios, articulan con la Dirección de Contingencia Social y Políticas Alimentarias de la Provincia, y con hospitales. Además les consiguen ropa de abrigo y calzado. “Hay gente de otros departamentos, provincias, y aun extranjeros” dicen en la Ciudad. De aquella reunión entre municipios y Gobierno surgió un protocolo de acción sanitaria, básicamente. En las reuniones, los funcionarios de Ciudad han propuesto un censo completo y un legajo único de las personas en esta situación.
¿Cuánto se gasta?
El gobierno de la provincia hace una inversión social considerable en el mantenimiento de refugios a través de organizaciones sociales y solidarias, pero también otorga todo tipo de subsidios directos para personas en situación de calle con familias y menores. Les pagan algunos meses de alquiler o pensiones que tienen a disposición, lo mismo que la Municipalidad de Guaymallén que ha encontrado esa vía para las casi 30 en situación de calle que tienen contabilizadas y bajo seguimiento interdisciplinario en el departamento.
Algunos subsidios ingresan en la categoría de realidad espantosa. “Les pagamos a las personas para que puedan mantener en su casa a familiares de la tercera edad, a adultos mayores que de otro modo irían a la calle porque no los pueden mantener” dice un funcionario provincial. Y ello, aunque los “beneficiarios” (si cabe semejante palabra en este contexto) tengan alguna changa o reciben alguna pensión de la ANSES. El año pasado, el gobierno de la provincia usó 5.580 millones de pesos en estas situaciones sociales emergentes. En lo que va de este año, ejecutado hasta junio, ya va un 211 % por encima del gasto del año pasado.
El hotel
Esta semana abrirá un nuevo refugio, en un acuerdo empujado por Ulpiano Suarez y la Pastoral de la Calle, con la colaboración de privados. La sociedad propietaria del Hotel Huentala, en Capital, cederá en comodato instalaciones que tiene sobre la calle San Juan, con baños, donde es posible instalar a unas 30 personas más como primera instancia. Es un trabajo colaborativo “todos ponen”. El Huentala aportará el lugar y las sábanas. La Pastoral de la Calle a través del Patio Callejero gestionará la comida, la Provincia pondrá los colchones y el Ejército Argentino las camas. El viernes por la noche se confirmó que este lunes estará vacío y limpio y que el miércoles a las 20 podrán albergar a unas 30 personas -algunos dicen 40- que ya están censadas. En ese albergue se atenderá de 20 a 9 del día siguiente. Comida, abrigo, techo, y desayuno. Esto último también lo aportaría el hotel.
El protocolo del Gobierno
El Gobierno compartió con los intendentes un protocolo de acción para abordar situaciones de emergencia con las personas de la calle. Los que más “en banda” están y que pueden haber protagonizado algún hecho de violencia callejera. “Cosas que suelen ocurrir después de las 11 de la noche” dicen los funcionarios.
Este protocolo contempla -primero que nada- llamar al 911, ante personas en situación de calle en riesgo para sí mismos o para terceros. Si el episodio es de salud y agudo, la policía llamará al Servicio de Emergencias Coordinado (SEC), que hará una suerte de “triaje”. Los pacientes menos graves tendrán un código verde o amarillo y serán derivados a los hospitales Lencinas en Capital, Ramón Carrillo en Las Heras, y Paroissien en Maipú. Los de código rojo (graves) irán a los hospitales Lagomaggiore o al Central.
En caso de que no haya que hacer una intervención del tipo sanitario, la repartición que intervendrá es la Dirección de Contingencia Social y Políticas Alimentarias, que los derivará a los albergues de Remar de hombres o mujeres, o a El Camino en la calle Patricias; o a refugios de los municipios, en general pensiones que estos puedan alquilar.
De acuerdo a funcionarios municipales que vienen participando de las reuniones, el protocolo y el Gobierno indican refugios de los departamentos, pero “nadie habló de los recursos que se necesitan”. ¿Discusión en puerta? Los únicos municipios hoy que tienen contingencias para alojar personas son Guaymallén a través de pensiones y San Martín en un refugio. Los que hay en Ciudad son de la Provincia.
El otro asunto es que muchas veces los individuos en situación de calle se niegan a ir a los refugios. Un integrante de los equipos multidisciplinarios que trabaja con ellos los explica así: “En los refugios suelen sufrir robos, estafas, picaduras de chinches porque los colchones están infectados…” dice la fuente. Otro informante agrega que el problema es por las reglas que no todos quieren cumplir en los refugios, y que en verdad en la calle sienten que pueden defenderse mejor.
El milagro de La Merced
La situación de calle permite ver lo mejor y lo más duro de la condición humana. En La Merced les dan desayuno, una ducha, un baño, a unas cien personas cada día. La convivencia a veces es difícil. La gente en situación de calle está rota. Hay que arreglarla. Darles herramientas. Algunos vienen incluso con cultura tumbera y delictiva. Son las más difíciles de tratar. Pero se ven casos de éxito, porque les enseñan oficios.
Los talleres de La Merced que funcionan en la Casa de Atención y Acompañamiento Comunitario están repletos. Los lunes se enseña barbería, los martes costura y maquillaje, los miércoles peluquería, los jueves costura y manicuría integral, los viernes cerámica y electricidad, y los sábados expresiones populares y pastelería. Mujeres que ejercieron la prostitución ahora son emprendedoras en cerámica. Un colocador de Durlock que ahora alquila su propio departamento y salió de la calle es otro de los “egresados” de La Merced, lo mismo que un instalador de aire acondicionado. Les va bien incluso económicamente. Se pueden mantener y restablecieron el vínculo consigo mismos, primero que nada.
Los doctores solidarios
Guillermo Funes es médico. Empezó a tratar gente de la calle en 2016, bastante antes de la pandemia. Es profesor en la facultad de Ciencias Médicas de la UNCuyo y la práctica era la de ir con alumnos a los lugares en que había personas en situación de calle. “Siempre con cuidado…” aclara. Esta tarea de grado y posgrado derivó más tarde en un convenio entre la universidad y la Provincia, y luego en la creación de la Unidad de Atención Primaria de la Salud Itinerante. La UAPSI donde hay médicos, psicólogos, terapistas, psiquiatras, especialistas. En el Arzobispado de Mendoza, el gobierno de la provincia y el municipio de la capital le dan un enorme valor al trabajo de Funes y su equipo.
En la UAPSI llevan un legajo de cada paciente, los siguen, los acompañan, los contienen, los tratan, los curan. A Funes se le ilumina el relato cuando habla del trabajo que hacen, de los talleres donde muchas de estas personas pasan parte de la tarde, del progreso que consiguen aunque sea mínimo en cada uno de ellos y de la gente en situación de calle: “Nadie elige estar ahí… no es una elección… Muchos vienen de distintos tipos de violencia, a veces intrafamiliar, o abusos… o son víctimas de consumos problemáticos… son seres muy vulnerables, que se ven a sí mismos en esa situación porque les pasó algo… han sufrido una ruptura” explica.
El invierno llegó más rápido que la política. La situación de calle de 600 personas o tal vez más, excede a un municipio o dos. Ahora, por lo que se ve, funcionarios del Estado, ministros y colaboradores de las iglesias, los particulares que dan su tiempo o sus recursos para ayudar, han comenzado a organizarse.
Todo suma pero hace falta mayor coordinación. Los actores del “sistema” lo reconocen. Y a la vez, los esfuerzos quedan pequeños o resultan insuficientes, ante la mujer que le cuenta a Julián Chabert en un móvil de Canal 7 cómo les roban las frazadas para comprar drogas, o la historia de Fabián, que duerme en la puerta de los Jesuitas y le preguntó a nuestro reportero gráfico cómo mostrar sus escritos.
Para ir por ayuda
La repartición provincial que atiende las situaciones urgentes es la Dirección de Contingencia Social y Políticas Alimentarias de la provincia. Está ubicada en Agustín Delgado 218 de la 5ta Sección en la Ciudad de Mendoza. Su teléfono es el 2615592975 y la dirección de correo es direcció[email protected].
En este link se especifica qué tipo de ayuda dan, y quiénes califican para la urgencia.
El Patio Callejero queda en San Luis 551 de la Ciudad de Mendoza. Su teléfono es 02615343164.
La Merced y la Casa de Asistencia están en la Calle Córdoba 554 de la Ciudad de Mendoza.









