La comunidad científica concretó el descubrimiento de un colosal cementerio de cetáceos en el fondo del océano Índico. El hallazgo ocurrió en la fractura Diamantina, una fosa situada a unos siete mil metros de profundidad frente a la costa de Australia.
Descubren el cementerio más antiguo en el fondo del mar: tiene millones de años
Un grupo de científicos descubrió un enorme depósito de restos de ballenas acumulados durante cinco millones de años en el océano Índico
Los expertos que exploraron la zona mediante un sumergible confirmaron que las osamentas se extienden a lo largo de más de mil kilómetros.
Esta enorme necrópolis del océano asombró a la comunidad científica por la densidad de restos, estimada en miles por milla cuadrada. Los expertos detectaron fósiles de ejemplares extintos hace millones de años, pero también cuerpos de animales fallecidos en épocas recientes. "Mirábamos el lugar de descanso final de millones de ballenas", comentó Peng Zhou, geólogo marino de la Academia China de Ciencias.
Un descubrimiento bien conservado
Los cuerpos de las ballenas depositados en el suelo marino funcionan como un ecosistema propio. Diferentes criaturas extrañas habitan en estos restos orgánicos en las profundidades del agua. El estudio registró la presencia de gusanos devoradores de hueso, medusas y estrellas de mar, muchas de las cuales pertenecen a especies desconocidas.
La excelente conservación de las estructuras óseas llamó la atención del equipo de investigación. Xiaotong Peng, autor principal del estudio, explicó que los huesos del hocico de estos cetáceos resultan hiperdensos, parecidos a una armadura ósea, lo cual frena el deterioro físico. El ambiente frío del fondo marino y la baja acumulación de sedimentos facilitaron la preservación a lo largo del tiempo.
Hipótesis científicas
La ubicación del sitio coincide con una ruta de migración habitual para diferentes grupos de cetáceos. Algunos individuos fallecieron por causas naturales durante su viaje. Los miembros de especies cazadoras pudieron perecer al descender a profundidades extremas para buscar alimento, una actividad que llevó a estos animales al límite de sus capacidades físicas.
La forma en V del terreno también funcionó como una trampa natural que acumuló los restos procedentes de otras zonas geográficas. Jon Copley, ecólogo marino de la Universidad de Southampton, consideró que la zona empujó a los cazadores peligrosamente cerca de sus límites. Por su parte, Stephen J. Godfrey, curador de paleontología, comparó el hallazgo con el avance de una serie de películas épicas.





