En los miles de grupos de WhatsApp siempre hay alguien que nunca escribe, pero lee todos los mensajes. Este comportamiento, lejos de ser simple desinterés, tiene múltiples interpretaciones según la psicología.
Expertos en psicología explicaron por qué algunos leen, pero no escriben en grupos de WhatsApp: lo que revela la psicología sobre el silencio digital.
Dentro de ese ecosistema aparecen los llamados usuarios "silenciosos". Este tipo de personas se caracterizan por conservar chats antiguos como reliquias digitales o quienes permanecen aunque nunca escriban, porque salir significa tener que dar una explicación.
La psicología ha comenzado a prestar atención a este fenómeno, y la conclusión general es clara: no existe una única forma correcta de participar en los grupos de WhatsApp. Desde el punto de vista de la psicóloga Rebeca Cáceres, directora de Tribeca Psicólogos, lo esencial es no patologizar el silencio.
El silencio, en muchos casos, no es una ausencia, sino un acto consciente de autocuidado: elegir, no responder como forma de proteger la energía y mantener la coherencia con los propios valores. "No responder en un grupo no significa 'me ignora' o 'me rechaza'. Eso es lo que tú sientes, no lo que el otro expresa", recuerda Rebeca Cáceres. Su planteamiento conecta con la Teoría de la Autodeterminación de Edward Deci y Richard Ryan: el bienestar emocional se sostiene sobre la autonomía y la capacidad de decidir cómo interactuar.
La psicóloga Olga Albaladejo añade otros matices, muchas personas callan porque temen ser malinterpretadas. La falta de gestos, tono de voz o miradas convierte a WhatsApp en un espacio más ambiguo. "Piensan demasiado en cómo serán leídas sus palabras, si parecerán frívolas, demasiado serias o poco ingeniosas", explica.
En casos más extremos, tras ese silencio en el WhatsApp puede esconderse la ansiedad social, que amplifica el miedo a ser juzgado en un entorno donde cada mensaje queda escrito y a la vista de todos. Pero no siempre se trata de un problema: también hay personas introvertidas que simplemente prefieren conversaciones íntimas frente al ruido de los grupos.
Según un reciente estudio por Time, el 66% de los adultos en Estados Unidos dice sentirse abrumado por la cantidad de mensajes, y un 42% asegura que seguir el ritmo de sus chats se asemeja a un “trabajo a tiempo parcial”. Algunos confiesan reservar tiempo en la agenda solo para responder mensajes.
Otros, sencillamente, ignoran y priorizan: lo urgente se responde, lo demás se archiva en la carpeta mental de "pendientes eternos".
Fuente: xataka.com



