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Volver a empezar: el duro comienzo tras trabajar 28 años en Falabella

Mariana Rodríguez estuvo en todas las etapas de la tienda Falabella, desde la apertura al cierre. Tiene buenos recuerdos de su trabajo, pero busca volver a comenzar

En febrero de 1993, Cuando Mariana Rodríguez comenzaba la universidad, no sabía que su destino sería otro. Es que al mismo tiempo de ingresar en la Facultad de Teatro, también empezó su trabajo en las grandes tiendas Falabella que acaban de instalarse en Mendoza.

Mientras trabajó en Falabella, le ocurrieron los hechos más importantes de su vida: se casó, tuvo a sus cuatro hijos y pensó que se jubilaría allí. Pero como en un comienzo, el destino también le cambió las cartas.

En septiembre de 2020, en medio de la pandemia que azotó (y azota) al mundo, los administradores de Falabella Argentina dijeron basta y decidieron cerrar. Con ese cierre no solo se terminó una de las grandes tiendas por departamento que escasean cada vez más en la provincia, sino que se puso fin a cientos de puestos de trabajo y con cada fuente laboral que se cerró, también se apagaron sueños, proyectos y muchas vivencias.

Sin embargo, Mariana, al igual que sus 133 compañeros y compañeras que se quedaron hasta que Falabella bajó las persianas, abe que será difícil volver a insertarse en el mercado laboral, busca comenzar de nuevo.

Un aprendizaje continuo

Mariana contó algunas de sus vivencias en los años en los que trabajó para Falabella.

Aprendí mucho, con 21 años entré porque envié un CV, no tenía experiencia. En ese momento cuidaba unas nenas, para tener dinero para mis gastos. Había empezado a estudiar teatro, pero ya no pude seguir, porque comenzaron a pedirnos que hiciéramos una capacitación rigurosa y nos pagaban las horas extras Aprendí mucho, con 21 años entré porque envié un CV, no tenía experiencia. En ese momento cuidaba unas nenas, para tener dinero para mis gastos. Había empezado a estudiar teatro, pero ya no pude seguir, porque comenzaron a pedirnos que hiciéramos una capacitación rigurosa y nos pagaban las horas extras

En sus comienzos, fue vendedora, pasó por las cajas y luego a la venta de salón. "Fui encargada del rincón juvenil damas hasta que tuve a mi cuarto hijo, en 2006. Ahí me di cuenta que ya no podía pasar tantas horas parada, atendiendo. Me dieron un cargo en atención al cliente"

De esa etapa recuerda que fue otro tipo de aprendizaje, duro, pero que le sirvió mucho en la vida.

"Atender reclamos es una cuestión complicada, recibís mucha presión, sos el filtro entre el cliente y la empresa"

Sin embargo, Mariana aseguró que allí entendió mucho de la "psicología del cliente" y adquirió mucha experiencia. En ese departamento se quedó hasta el pasado 11 de marzo, cuando firmó para retirarse.

Hubo épocas doradas en Falabella, en las cuales podías hacer un sueldo aparte con las comisiones, mientras más vendías más cobrabas. yo no me quería perder eso y trabajaba muchísimo".

Hacer el duelo

Para Mariana, el cierre de la tienda y la pérdida de su fuente laboral, fue un gran duelo que aún tiene que procesar.

"Tengo 49 años y mucha experiencia, pero no es fácil conseguir trabajo. Me agarran bajones de a ratos, no puedo pasar por el acceso porque veo el cartel de Falabella y se me pianta un lagrimón"

La ex trabajadora de Falabella cuenta que le fue muy difícil convencerse de que realmente iba a cerrar.

Cuando nos reunieron a todos para darnos la noticia fue como si nos clavaran un puñal Cuando nos reunieron a todos para darnos la noticia fue como si nos clavaran un puñal

Pero la idea del cierre se hizo realidad cuando les ofrecieron el primer retiro voluntario, en septiembre pasado.

No acepté la oferta del retiro que nos propusieron porque tuve la fe de que no iban a cerrar. Pero con el correr de los días me di cuenta que era real No acepté la oferta del retiro que nos propusieron porque tuve la fe de que no iban a cerrar. Pero con el correr de los días me di cuenta que era real

Si bien vivir la experiencia de que la tienda comenzara lentamente a vaciarse, y ya no llegaran camiones con nueva mercadería fue uno de los momentos más difíciles de su vida, le queda un buen recuerdo de la firma.

"Fue un hermoso lugar de trabajo, donde se respetaba a los empleados. A todos nos pagaron la indemnización completa, y hasta último momento, la calidad humana fue excelente"

Después de que se apagaron las luces de la tienda por última vez, comenzaron las incertidumbres. Por el momento, no sabe si invertirá el dinero de la indemnización, ojalá que nos paguen y la empresa que viene nos contrate, no sabemos quien viene, que nos vayan a contratar no nos dijeron nada.

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