Osvaldo Santarrosa y Martín Aveiro son de San Rafael y Guaymallén, ambos mendocinos. Y vivieron en Bahía Blanca la peor catástrofe climática que jamás imaginaron.
Vivieron la peor catástrofe en la historia de Bahía Blanca y describen un panorama apocalíptico
Osvaldo Santarrosa, de San Rafael y Martín Aveiro, de Guaymallén, vivieron la catástrofe de Bahía Blanca y relatan el impacto devastador

Martín Aveiro muestra la cochera de su edificio en Bahía Blanca. Es mendocino y vivió la peor tragedia climática de la historia de esa ciudad.
GentilezaOsvaldo, de 60 años, llegó por primera vez la ciudad del sur de Buenos Aires hace cuatro décadas. La ciudad le abrió las puertas, comenzó a vender vino y conoció a Silvia Menéndez, una lugareña con quien se casó y tuvo dos hijos. Jamás imaginó que allí lo sorprendería la peor catástrofe climática en la historia de la ciudad.
El viernes 7 de marzo, la lluvia lo despertó y, a las 5 de la mañana, comprobó que el agua ya había comenzado a entrar a su garaje en la calle Rodríguez al 400, en pleno centro. En minutos, toda la planta baja quedó inundada. “La pérdida más grande fue en mi casa. Perdí todo. Mi hijo corrió la misma suerte”, relató a Diario UNO, todavía shockeado.
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“Uno no sabe cómo seguir, cómo empezar de nuevo. Hay gente en la calle, personas fallecidas atrapadas en los vehículos y encerradas en las casas, que se convirtieron en trampas mortales. En toda mi vida jamás he vivido algo semejante”, agregó.
Osvaldo es dueño de la Distribuidora Santarrosa, con dos sucursales en la ciudad de Bahía Blanca. Aunque la mercadería estaba almacenada en pallets, sufrió importantes pérdidas. Las viviendas en la zona céntrica, ubicada en un pozo natural, siguen con más de un metro de agua. “No escurre. La situación es desesperante”, añadió. “Pero tampoco se puede hacer mucho por temor a males mayores, explosiones o problemas eléctricos”.
La tragedia se suma a la devastación que dejó el temporal del 16 de diciembre de 2023, cuando vientos huracanados causaron 13 muertes. “Pero esto, según dicen, fue 10 veces más grave”, señaló. “Dicen que hay 16 muertos, pero en realidad hay más de 100 desaparecidos. Con suerte, pueden estar en un centro de evacuación. Abuelos quedaron atrapados sin poder salir por la presión y la furia del agua”.
“He vivido terremotos pero como esto, nunca”, dijo un oriundo de Dorrego, en Guaymallén
Otro mendocino que vive la tragedia es Martín Aveiro, docente oriundo de Dorrego, Guaymallén. Desde hace nueve años reside en la calle Chiclana, una de las más afectadas. “La calle se transformó en un río, se nos inundó todo y seguimos sacando agua del edificio. La ciudad está destruida, la gente no sabe qué hacer”, describió.
“Una imagen apocalíptica es lo que hemos vivido en estos días”. Sin luz ni agua, Martín enfrenta la incertidumbre de los días posteriores al desastre. “La calle Chiclana es un río caudaloso”, graficó.
"He vivido terremotos en Mendoza y el temporal de 2023 en Bahía pero como esto nada que se le parezca", expresó.
Osvaldo, quien llegó a Bahía en 1985 y formó su vida allí, lamentó que el desastre pudo haberse evitado. “Con obras de mantenimiento, el arroyo Napostá y el canal Maldonado no hubiesen colapsado. Pero todo esto lo decimos ahora, después de la desgracia”, reflexionó.
Mendoza muestra su solidaridad con Bahía Blanca
La Fundación del Hospital Español se convirtió en cabecera de solidaridad de toda la comunidad mendocina. Se necesitan pañales de todos los tamaños, leche en polvo o larga vida, frazadas, colchones y alimentos no perecederos. El punto de recepción es el hall de ingreso del Hospital Español de Mendoza, San Martín 965, Godoy Cruz, de 7.30 a 20.
“Junto con las Fuerzas Armadas aseguraremos que toda la ayuda llegue al Hospital Penna de Bahía Blanca, que sufrió graves consecuencias”, informaron desde la institución.