No se conocían. Sus caminos confluyeron en una villa pintoresca y amable del sur mendocino. Allí los sorprendió la pandemia y la cuarentena. Haciendo mantenimiento y arreglos en el lugar, como forma de retribución por el alojamiento y preparando bizcochos y alguna panificación para ganarse unos pesos, el pequeño grupo de viajantes espera a que los horizontes se vuelvan a abrir para poder seguir andando.
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Micaela Petrarca (25) es de Buenos Aires. Luis Robles (29) es de Santa Fe. Germán Coronel (33) de la provincia de Buenos Aires. Nicola Betachet (29) es francés.
Micaela y Luis son pareja y habían salido a andar el país. El verano los encontró en Córdoba. Germán y Nicola, cada quien por su lado, también andaban haciendo lo mismo y se hicieron amigos en el camino.
Sus rutas se unieron en la Villa 25 de Mayo, en San Rafael, a comienzos de marzo.
Micaela hacia algunas artesanías, Luis algo de música, Germán algunos trabajos variados independientes, Nicola también. Todos tenían la misma estrategia de viajar, solventándose los gastos con trabajos eventuales por dónde pasaban.
“Para cubrir la estadía, hacemos trabajos voluntariados en centros culturales, hostels, hoteles…” cuenta Mica.
Los cuatro confluyeron en el histórico complejo de Colonia 25 de Mayo, un conjunto de edificios y hectáreas que alguna vez fue uno de los patronatos de Mendoza, albergue de niños y adolescentes excluidos del sistema y que hoy, en su construcción principal, contiene al Centro Cultural Espacio Inca, integrado por un puñado de inquietos mujeres y hombres del arte que han ido recuperando el lugar y cuya alma máter es María Anahí Epuyao.
Allí, a cambio de aportar trabajo para continuar con esa recuperación, los cuatro consiguieron un alojamiento agradable y contenedor.
“Nosotros llegamos el 16 de marzo. Germán y Nicola habían llegado una semana antes. Habíamos hecho la temporada de verano en Córdoba y queríamos hacer la de invierno en Mendoza, mientras buscábamos un lugar en donde asentarnos y escaparnos de la ciudad”, cuenta Mica, y agrega que “Germán y Nicola, después de Mendoza, pensaban seguir hacia el norte y cruzar a Bolivia”.
Pero, a los pocos días, llegó la peste y la cuarentena. “Llegamos un lunes y el jueves se dispuso la cuarentena obligatoria”.
Así, ese espacio entre bosque e historia, se transformó en hogar por tiempo indefinido. “Estamos arreglando el parque. Había muchas ramas caídas, hojas… Estamos cortando leña. Ahora nos pusimos también a preparar las paredes de la cocina para después pintar…”.
Mientras tanto Anahí les gestionó que les llegue una provisión de mercadería desde la Municipalidad.
Además, “como yo hago artesanías que pensaba vender en la feria y Luis hace música y eso no está permitido, tuvimos que reinventarnos y ver cómo podíamos generar algo de dinero”. Tampoco Germán y Nicola podían salir a ofrecer sus servicios.
Entonces “decidimos hacer cosas para el mate, ya que acá no hay mucha oferta. Cocinamos acá, publicamos en las redes, tomamos los pedidos y salimos a repartir casa por casa, con las correspondientes autorizaciones y cuidados”.
Nicola Betachet logró volver a Francia hacia el 26 de marzo, en un vuelo de repatriación, pero Micaela, Luis y Germán aún están allí, compartiendo el espacio con una radio FM que se mudó hace poco a ese lugar, y también la gente del Espacio Inca.
“Hoy no tenemos un plan. Tenemos la misma incertidumbre que todos”, dice Mica. “Luis y yo aún pensamos volver a Córdoba, buscar algún trabajo estable y tratar de afincarnos allá. Germán sigue con su idea de ir al norte, a Jujuy. Por ahora solo esperamos al 24 y ver cómo continúa la cuarentena”, dice.
Cuenta que “acá estamos súper bien, muy contenidos. Anahí está siempre atenta, dispuesta a la charla, a hablar con nosotros y sostenernos en los momentos en que estamos muy sensibles”.
Por ahora, hay que esperar a que el viento amaine, que pase la tormenta y descampe. Después se verá.
El Espacio Inca
Muchos árboles, espacios verdes enormes, antiguos edificios imponentes. El centro cultural fue impulsado por un grupo de teatro independiente y comparte ese gran predio con una asociación de jubilados y pensionados, que ocupa otro de los edificios.
La Villa 25 de Mayo está a 25 kilómetros de San Rafael . En los suburbios de la Villa, casi oculto entre árboles, está Colonia 25 de Mayo, uno de los patronatos de Mendoza, que fue construido en 1943 y quedó abandonado hace casi 20 años atrás, hasta que llegó el arte a salvarlo.
El Espacio Inca, en tiempos normales, genera una intensa actividad artística. Ahora, como todos, lucha por sobrevivir.

