Esto es precisamente lo que ocurrió en Ibiza. Una serpiente llegada de forma accidental escondida en olivos centenarios logró establecerse en la isla y expandirse a un ritmo sorprendente. Hoy ocupa gran parte del territorio y representa una grave amenaza tanto para uno de los animales más emblemáticos del archipiélago como para turistas.
Una serpiente llegó a isla de Ibiza escondida en olivos centenarios y ya ocupa el 90% del territorio: ejemplares de 1,8 metros
La expansión de la culebra de herradura (Hemorrhois hippocrepis) se ha convertido en una de las mayores preocupaciones ambientales de Ibiza. Los investigadores han comprobado que esta serpiente, capaz de superar el metro y medio de longitud, puede nadar cientos de metros en mar abierto para alcanzar islotes cercanos. Esta capacidad ha puesto en peligro a la lagartija pitiusa ( Podarcis pityusensis), una especie endémica que solo habita en Ibiza, Formentera y algunos islotes del archipiélago.
El impacto va más allá de la pérdida de una sola especie. Estudios realizados en las Pitiusas muestran que la lagartija desempeña un papel fundamental en la dispersión de semillas de numerosas plantas mediterráneas y participa en procesos de polinización al transportar polen entre flores. En algunas zonas de la isla donde sus poblaciones han disminuido drásticamente, los investigadores advierten que también podría verse afectada la regeneración de la vegetación nativa, alterando el equilibrio ecológico de unos ecosistemas que evolucionaron durante miles de años en relativo aislamiento.
¿Cómo llegó este animal a la isla?
Según las investigaciones, la culebra de herradura llegó a Ibiza de forma accidental a comienzos de los años 2000. Su expansión está relacionada con la importación de olivos centenarios ornamentales procedentes principalmente de regiones del sur de la península ibérica, donde esta especie es nativa. Las serpientes se ocultaban en las cavidades de los troncos y entre las raíces durante su transporte, pasando desapercibidas hasta ser introducidas en la isla.
Los primeros registros de la especie en Ibiza se remontan a alrededor de 2003, pero fue durante la década siguiente cuando su población comenzó a crecer rápidamente. Al encontrar un territorio sin depredadores naturales importantes y con abundancia de presas, especialmente la lagartija pitiusa (Podarcis pityusensis), la serpiente logró establecerse y expandirse por gran parte de la isla.






