Historias

Una mujer que tiene parálisis cerebral perdió a su gato y ofrece recompensa

Tras la muerte de su madre, Daiana quedó sola. Su compañía era Felipe, un gato rescatado. Ofrece $50.000 de recompensa

En una casa modesta de Bermejo, en el barrio Jardín Avellaneda de Guaymallén, una mujer vive sus días en la angustia más profunda. Se llama Daiana Muriel García, tiene 37 años y desde su nacimiento convive con parálisis cerebral. A lo largo de su vida supo transformar el dolor en fortaleza: estudia Abogacía en la Universidad Nacional de Cuyo, rescata decenas de animales abandonados y se sostiene en la fe de que cada vida merece cuidado. Su gato desapareció y está desesperada, por lo que ofrece $50.000 de recompensa.

Embed - La desesperación de una mujer con parálisis cerebral por encontrar a su gato Felipe

Pero este año la vida le dio un golpe imposible de esquivar. El 10 de mayo falleció su madre, su gran sostén, la persona que la acompañaba en todo. Desde entonces, su única compañía diaria fue Felipe, un gato que ella misma había rescatado en muy malas condiciones y que, con paciencia y amor, logró recuperar.

Felipe no era “un gato más”. Era la compañía que la esperaba cada noche, el motivo para levantarse cada mañana, el abrazo en medio de la soledad. “Quedé sola, mi gato es muy importante para mí, ruego si pueden difundirlo para que más gente se entere”, pide hoy Daiana.

"Ofrezco $50.000 de recompensa para quien me lo traiga o aporte información", agregó.

La estafaron con el rescate: "No me importa, solo quiero a mi gato"

La historia de Felipe y Daiana comenzó hace unos años, cuando ella lo encontró desnutrido y enfermo de gastritis. Llevó al gato al veterinario, lo medicó durante meses, lo esterilizó y hasta intentó darlo en adopción. Pero nadie lo quiso.

Entonces entendió que Felipe había llegado para quedarse. “Pasó a ser el miembro número 14 de mi manada”, recuerda, en referencia a la cantidad de animales que supo rescatar. En su casa siempre hubo espacio para los que nadie quería.

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El gato Felipe.

El gato Felipe.

Con Felipe, sin embargo, el vínculo fue distinto. “El gatito vino a mi vida en un momento muy difícil, cuando cursando en la universidad tuve una crisis aguda de ansiedad generalizada. La facultad nos apremia a recibirnos en 2026 y yo estaba muy mal. Él fue mi sostén”, relata.

El día de la desaparición de Felipe, su gato y compañero

El 27 de julio pasado es una fecha que Daiana jamás olvidará. Ese día salió de su casa unas horas y, al regresar, Felipe ya no estaba. La desesperación fue inmediata.

“Empecé a caminar sin rumbo y sin pensar en la hora, solo gritando ‘Felipe’ una y otra vez. Y sabiendo cómo es de demandante, sé que si hubiera estado cerca me habría contestado”, dice. Daiana llora, se muestra angustiada y exhibe su certificado de discapacidad.

Felipe es un gato especial. Daiana sospecha que tiene problemas de visión: “Nunca supe si tenía algo en la vista, la veterinaria no me lo supo confirmar, pero le costaba mucho bajar paredes o salir por las puertas. Siempre atinaba a hacerlo por el lado de las bisagras”.

Por eso teme que no pueda valerse solo en la calle. Y la idea de que esté perdido, hambriento o asustado le resulta insoportable.

Desde aquel día, Daiana no ha parado un segundo. Imprimió carteles y los pegó en todo el barrio. Publicó en grupos de WhatsApp y en redes sociales. Recorrió calles de madrugada llamándolo. Se contactó incluso con una comunicadora animal y con una persona que hace radiestesia, quienes le aseguraron que Felipe, su gato, está vivo.

Pero la desesperación también la expuso a la crueldad. “Caí en dos estafas. Me hicieron creer que lo tenían y me pidieron dinero. Igual no me importa nada, solo quiero encontrarlo”, confiesa.

La soledad y el pedido desesperado por su gato: "Es mi vida"

La historia duele aún más porque Daiana atraviesa un duelo reciente. Sin su madre, cada silencio de la casa pesa más. El vacío que dejó Felipe se volvió insoportable y la desesperación crece.

“Quedé sola. Mi gato es mi vida. Solo quiero que vuelva. Sé que tal vez alguien lo recogió pensando que estaba perdido. No quiero quitárselo si ya se encariñaron, solo pido que me den la oportunidad de seguir siendo parte de su vida”, ruega.

Sus palabras reflejan una mezcla de dolor y ternura. Daiana no habla de propiedad ni de reclamar. Habla de amor, de un lazo que le da sentido a sus días.

Quién es Daiana

Más allá de esta búsqueda desesperada, la historia de Daiana es en sí misma un ejemplo de lucha. Nació con parálisis cerebral y a lo largo de su vida enfrentó barreras que para otros pasarían inadvertidas. Además, fue diagnosticada con TDAH (Trastorno por Déficit de Atención con o sin Hiperactividad), lo que le exigió un esfuerzo extra en sus estudios y en la organización de su vida cotidiana.

A pesar de todo, logró ingresar a la universidad y está próxima a recibirse de abogada. También dedicó gran parte de su tiempo al rescate de animales abandonados, sobre todo perros, los más vulnerables en su barrio.

La enfermedad y posterior muerte de su madre la obligaron a detener esa tarea. Hoy, en medio del dolor, se aferra a un solo deseo: volver a abrazar a Felipe.

El mensaje a la comunidad: “Que vuelva Felipe”

La nota que escribe Daiana en sus redes sociales se repite en cada conversación que tiene:

“Me duele demasiado. Por favor, ayúdenme a encontrar a mi gato. Felipe es mi vida. Si alguien lo tiene, no quiero quitárselo. Solo quiero saber que está bien y, si es posible, seguir viéndolo”.

Cómo ayudar a la mujer con discapacidad para que encuentre a su gato

Felipe desapareció el 27 de julio en la zona de Bermejo, barrio Jardín Avellaneda, frente a la escuela José Cartellone, Es un gato adulto, esterilizado, muy dependiente y con ciertas dificultades para moverse solo.

Quien pueda aportar información sobre Felipe puede comunicarse con Daiana (Yaya García en Facebook) o al teléfono 2615176194.