El clásico ruido molesto agudo al abrir una puerta de la casa en medio de la noche o la fuerza extra que hay que hacer para girar una manija trabada, son molestias cotidianas a las que nos terminamos acostumbrando y nada hacemos por mejorarlo.
El polvo constante y la sequedad del ambiente aceleran el desgaste de los metales, resecando los mecanismos internos de las cerraduras de las puertas.
Sin embargo, devolverles la suavidad original y eliminar esos ruidos molestos que pone los pelos de punta es una tarea de mantenimiento de la casa que cualquiera puede resolver con un poco de paciencia.
Puerta blandita y sin ruidos molestos: las herramientas del éxito
No hace falta buscar la caja de herramientas completa. Para ablandar el picaporte de la puerta y sacarle el ruido molesto de forma rápida y prolija, solo vas a necesitar:
- Un destornillador (fijate previamente si los tornillos de tu puerta son planos o en formato cruz).
- Un paño limpio o servilletas de papel.
- El lubricante adecuado.
El secreto está en el producto elegido para arreglar la puerta
El error más común ante una puerta que rechina es ir a la alacena y buscar aceite de cocina. Este es el peor enemigo de tus herrajes: a los pocos días de aplicarlo, el aceite se oxida, se vuelve pegajoso y atrapa toda la tierra del ambiente, empastando y trabando el sistema mucho más que antes.
La opción número uno de los cerrajeros profesionales es el grafito en polvo. Es un producto económico que lubrica en seco, garantizando que el mecanismo quede suave sin que se le adhiera el polvo.
Otra alternativa excelente, que casi siempre tenemos a mano en el garaje, es el aerosol multiuso (el clásico aflojatodo). Este tipo de producto es perfecto para desoxidar, limpiar la suciedad vieja acumulada y desplazar la humedad del metal.
El paso a paso para dejar las puertas como nuevo
Una vez que tengas todo listo, el proceso es sumamente sencillo:
- Desarmar con cuidado: abrí la puerta para trabajar con total comodidad. Aflojá los tornillos de las rosetas (las chapitas que van pegadas a la madera) y retirá las manijas tirando suavemente hacia afuera desde ambos lados.
- Limpieza profunda: al retirar el picaporte, vas a notar que el perno central y el hueco de la puerta probablemente estén cubiertos por una pasta negra de metal desgastado y tierra vieja. Usá el paño limpio para retirar toda esa suciedad. Si la mugre está muy pegada, un chorrito de aerosol multiuso te va a ayudar a aflojarla en segundos.
- Lubricación estratégica: con el sistema limpio, llegó el momento clave. Aplicá el grafito en polvo o una ráfaga del aerosol lubricante directamente dentro del hueco del mecanismo en la puerta y en la base de las manijas, justo en la zona donde el metal roza al girar.
- Armar y probar: volvé a colocar el perno y las manijas, y presentá los tornillos sin ajustarlos al máximo. Accioná el picaporte varias veces, moviéndolo hacia arriba y hacia abajo para que el lubricante nuevo penetre y se distribuya en todos los engranajes. Cuando sientas que la acción es suave y completamente silenciosa, dale el ajuste final a los tornillos.
- Con menos de diez minutos de tu tiempo, podés recuperar la paz sonora en el hogar y alargar la vida útil de las puertas de tu casa. Un pequeño hábito que hace una gran diferencia en el día a día.
Un consejo clave para arreglar la puerta
Si utilizás aerosol, usá la cánula de plástico para dirigir el líquido y evitar manchar la madera de la puerta.






