En el estado brasileño de Maranhão, una empresa china proyectó la construcción de uno de los mayores complejos portuarios privados de América del Sur. Sin embargo, el emprendimiento terminó enfrentándose a un conflicto por la propiedad de las tierras, denuncias de irregularidades ambientales y la resistencia de una comunidad tradicional que llevaba generaciones viviendo en el lugar.
Una empresa china quiso construir un megapuerto en América del Sur, pero 500 familias frenaron el proyecto
El megapuerto chino en América del Sur enfrentó la resistencia de 500 familias y denuncias ambientales, frenando su construcción.

El proyecto, denominado Porto São Luís, estaba previsto en la localidad de Cajueiro, en la zona rural de São Luís, capital de Maranhão. La iniciativa era impulsada por un consorcio integrado por la brasileña WPR, vinculada al grupo WTorre, y la empresa estatal china China Communications Construction Company (CCCC), que tenía una participación del 51 %.
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La propuesta contemplaba la construcción de cuatro terminales de carga, muelles de atraque y realizar obras de dragado para permitir la llegada de grandes embarcaciones. El complejo pretendía convertirse en un importante punto de exportación de productos brasileños, especialmente minerales y productos agrícolas.
Pero este terreno elegido de América del Sur no estaba desocupado. En Cajueiro vivían alrededor de 500 familias dedicadas a la pesca artesanal, la agricultura familiar y la recolección de productos forestales. La comunidad tenía antecedentes de reconocimiento territorial por parte del propio Estado brasileño desde 1998, lo que generó un conflicto cuando las empresas comenzaron a reclamar la propiedad de esos terrenos.
500 familias, denuncias ambientales y una inversión china: el megapuerto que Brasil nunca llegó a construir
La disputa llegó a los tribunales. El Ministerio Público de Maranhão y la Defensoría Pública denunciaron superposiciones de títulos de propiedad, cuestionaron el procedimiento de licenciamiento ambiental y reclamaron que se respetaran los derechos de los habitantes. También se denunciaron intentos de expulsión y presiones sobre las familias para que abandonaran sus viviendas.
En febrero de 2018, un juez ordenó paralizar las obras de construcción tras un pedido del Ministerio Público. Entre los motivos señalados estaban la eliminación de vegetación protegida y las irregularidades en la autorización ambiental, además de que el terreno incluía zonas de manglar.
A los conflictos territoriales y judiciales se sumaron dificultades financieras y desacuerdos entre los socios. En 2021, CCCC anunció su salida del emprendimiento y, en febrero de 2022, se concretó la transferencia de su participación a la empresa brasileña Cosan. El resultado fue un proyecto portuario multimillonario que nunca llegó a materializarse como había sido anunciado.
En pocas palabras
- Megapuerto chino: Empresa de China planeó construcción en América del Sur, pero 500 familias frenaron el proyecto.
- Disputas territoriales: Comunidades locales con reconocimiento estatal resistieron por propiedad de tierras y denuncias ambientales.
- Obstáculos: Conflictos judiciales, ambientales y financieros llevaron a la salida de la empresa china y paralización de obras.