Historias de vida

"Una caricia al alma": Lucho, el cosechador que pasó de la finca a la casa de Ana Frank en Ámsterdam

Luciano Galván trabaja en la cosecha en Tres Porteñas. Un ensayo en su colegio lo llevó a ganar un concurso inspirado en Ana Frank y hoy recorre Ámsterdam

Cuando Luciano Galván cerró la valija para emprender el viaje, todavía tenía en sus manos el cansancio de la finca. Hasta el día anterior había estado podando viñedos y atando ramas en una finca de Tres Porteñas, San Martín. A esa rutina de jornalero está acostumbrado desde los 15 años. Pero ahora, a los 24, la vida le regalaba algo que jamás se habría atrevido a soñar: caminar por las calles de Ámsterdam, ingresar al museo de Ana Frank y compartir una semana de intercambio cultural con jóvenes de distintos países. Fue todo gracias a un concurso: un ensayo sobre la niña judía que redactó desde su teléfono celular.

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"Mi trabajo es agobiante y sacrificado, por eso estoy estudiando. Quiero salir de la finca", dijo Luciano a Diario UNO.

“Mi trabajo es sacrificado, agotador, desgastante. Por eso siento que esto es una caricia al alma, un mimo”, dice en diálogo con Diario UNO, todavía sorprendido de la distancia que separa a su humilde vida en Tres Porteñas de esta experiencia internacional.

Una vida entre la finca y el deseo de estudiar

Luciano nació en una familia numerosa de San Martín. Su padre, Carlos, falleció hace algunos años; su madre, Beatriz, siempre se las ingenió para sostener el hogar. Como hermano mayor, entendió pronto que debía colaborar. Por eso, en plena adolescencia, comenzó a trabajar en las fincas.

luciano credencial cosechador Amsterdam
A Luciano le entregaron su credencial este lunes y ya salió a recorrer los lugares culturales de Amsterdam.

A Luciano le entregaron su credencial este lunes y ya salió a recorrer los lugares culturales de Amsterdam.

El día en el campo arranca temprano. A las siete de la mañana ya está con el gorro puesto, los guantes listos y la tijera de poda en la mano. Entre surcos polvorientos y plantas, pasa largas jornadas que terminan al caer la tarde, cuando el cuerpo pide descanso. “Recolecto uva, cebolla, ajo. Hago atado, poda… de todo. Es lo que toca hacer, porque hay que ayudar en mi casa”, cuenta.

luciano galvan cosecha uva viaje a amsterdam ana frank
Este domingo en el aeropuerto de Mendoza luciendo la bandera del Cens 3-511 de Tres Porteñas, donde estudia de noche. Partió a Amsterdam.

Este domingo en el aeropuerto de Mendoza luciendo la bandera del Cens 3-511 de Tres Porteñas, donde estudia de noche. Partió a Amsterdam.

Esa vida de esfuerzo lo marcó, pero nunca apagó su deseo de aprender. Por eso se inscribió en el CENS 3-511 de Tres Porteñas, una escuela secundaria para adultos donde estudia de noche, después de la finca. El cansancio no es excusa. “No podía imaginarme trabajando toda la vida en el campo sin estudiar. Sabía que la educación me podía dar otra oportunidad”, asegura.

La vida de Ana Frank que cambió su presente

Fue en esa escuela donde una profesora notó que Luciano tenía algo especial: la capacidad de expresar en palabras lo que otros apenas logran sentir. Lo animó a participar del Concurso Literario Internacional ‘De Ana Frank a nuestros días’, que cada año convoca a jóvenes de entre 13 y 25 años para reflexionar sobre la memoria, los derechos humanos y la convivencia.

Luciano aceptó con cierto temor. Nunca había escrito un poema, ni mucho menos un ensayo. Pero se animó. Desde la pantalla de un celular redactó diez páginas que tituló “Entre los susurros del pasado y los ecos del presente”. Allí habló de la discriminación, de la violencia, de la necesidad de construir una sociedad más justa.

Escribí lo que sentía, lo que aprendí en la escuela y lo que veía en mi vida diaria. No sabía si era bueno, pero lo hice con el corazón”, relata.

El premio y el viaje a Amsterdam

Su texto impactó al jurado, que lo eligió entre cientos de participantes de todo el país en 2024. Viajó a Buenos Aires para recibir el reconocimiento. Era la primera vez que subía a un avión. Con el apoyo de la municipalidad y de su directora, Érica Terrera, se presentó en el Congreso de la Nación y vivió un momento que marcó un antes y un después.

luciano galvan cosechador viaje a amsterdam
Orgullo de profesoras y familiares, que fueron a despedir a Luciano Galván al aeropuerto.

Orgullo de profesoras y familiares, que fueron a despedir a Luciano Galván al aeropuerto.

“Allí entendí que lo que había empezado como algo pequeño ya estaba abriéndome puertas”, recuerda.

La sorpresa fue aún mayor cuando supo que el certamen incluía una segunda fase: el Concurso de Proyectos Educativos "Inclusión social y construcción de convivencia en la escuela".

Un proyecto sobre Ana Frank que cruzó fronteras

Luciano participó de un seminario en Buenos Aires, se capacitó y regresó a Mendoza con la misión de transformar su reflexión literaria en una propuesta concreta. Diseñó un proyecto educativo, lo defendió con convicción y fue seleccionado entre los ganadores. El premio: un viaje a Holanda, para participar del programa cultural “Ámsterdam desde la mirada de Ana Frank”.

“Jamás pensé que la escritura me llevaría tan lejos. Cuando me dijeron que viajaba a Holanda, no lo podía creer”, dice con una sonrisa tímida.

Ámsterdam, un sueño inesperado

Hoy ese sueño se volvió real. Luciano salió este sábado rumbo a Holanda y hoy recorre las calles de Ámsterdam, visita museos, se emociona frente al escondite donde Ana Frank escribió su diario y conversa con jóvenes de distintos rincones del mundo.

Luciano galvan sonríe
La sonrisa de felicidad y satisfacción: Luciano cosecha uva, ajo y cebolla. Pero también escribe y eso lo llevó a la ciudad de Ana Frank.

La sonrisa de felicidad y satisfacción: Luciano cosecha uva, ajo y cebolla. Pero también escribe y eso lo llevó a la ciudad de Ana Frank.

“Es increíble escuchar tantas voces distintas, conocer otras realidades. Todo esto me da más ganas de seguir estudiando y creciendo”, confiesa.

El contraste no deja de sorprenderlo: de las viñas mendocinas a los canales europeos; de agobio de la finca al aire diferente del norte. De la rutina de cortar y atar a la experiencia de reflexionar sobre la memoria del Holocausto.

Orgullo mendocino en Amsterdam

En Tres Porteñas, la noticia se convirtió en motivo de orgullo. Su directora, Érica Terrera, se emociona al hablar de él: “Me explota el corazón. Luciano es abanderado, trabaja todo el día y además está haciendo el preuniversitario en la UNCuyo. Es un ejemplo para todos sus compañeros y un orgullo para nuestra comunidad”.

Luciano Galvan cosechador uva amsterdam
Luciano trabaja todo el día y a la noche asiste a una escuela de adultos donde es abanderado.

Luciano trabaja todo el día y a la noche asiste a una escuela de adultos donde es abanderado.

Para quienes lo conocen, su historia es inspiradora. Muchos de sus compañeros también trabajan en las fincas y estudian de noche. Verlo triunfar demuestra que es posible. “Luciano nos enseña que no hay que bajar los brazos, que se puede soñar en grande aun viniendo de un pueblo pequeño”, agrega la docente.

El legado de Ana Frank

El concurso que le abrió las puertas a Europa se inspira en la figura de Ana Frank, la niña judía que dejó testimonio de su encierro en tiempos del nazismo y se transformó en símbolo universal de la resistencia frente a la discriminación.

Cada año, cientos de jóvenes argentinos participan de la propuesta, que busca reflexionar sobre el Holocausto, la última dictadura militar y las formas actuales de violencia y exclusión. En esta edición, los textos más destacados se publicaron en un libro y los proyectos ganadores accedieron al viaje internacional.

luciano galvan viaja y sus profesoras lo despiden
Luciano viajó a Amsterdam este domingo y sus profesoras y familiares fueron a despedirlo con carteles.

Luciano viajó a Amsterdam este domingo y sus profesoras y familiares fueron a despedirlo con carteles.

Mientras disfruta de su semana en Holanda, Luciano no deja de pensar en lo que viene. Está en el último año del secundario y cursa el ingreso a la Licenciatura en Logística en la UNCuyo. Sueña con graduarse, conseguir un buen trabajo y seguir ayudando a su familia.

Su historia es la de un joven que pasó de la finca a los museos europeos, de la poda de viñas a los debates sobre convivencia y derechos humanos. Una historia que demuestra que la educación es la herramienta más poderosa para cambiar destinos.

“Es una caricia al alma”, repite Luciano a Diario UNO desde Ámsterdam, convencido de que este viaje quedará grabado para siempre en su memoria.