Historias

Un cosechador de Tres Porteñas sorprendió en un concurso sobre Ana Frank y ganó un viaje a Ámsterdam

Luciano Galván estudia en una escuela de adultos porque desde adolescente salió a trabajar. Su ensayo, escrito en un precario teléfono, cautivó al jurado

A pesar de haber comenzado a trabajar desde muy chico en la cosecha, actividad que sigue siendo su único sustento, Luciano Galván, de 24 años, logró darse cuenta a tiempo de que solo el estudio podía brindarle mejores oportunidades. Apenas terminó la primaria, se dedicó a recoger uva y cebolla, siempre “en negro” y de sol a sol. Sin embargo, apenas pudo, se inscribió en el CENS 3-511 de Tres Porteñas, su pueblo natal, en el departamento de San Martín.

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La vida le tenía preparada una sorpresa, un premio a su esfuerzo y convicción. Una de sus profesoras, al percibir su talento, le aseguró que tenía “madera de escritor” y lo alentó a participar del 16º Concurso Literario "De Ana Frank a nuestros días". Este certamen busca fomentar la reflexión sobre memoria, derechos humanos y convivencia en la diversidad. Aunque le hablaron de la posibilidad de ganar un viaje a Países Bajos, para “Lucho” aquello sonaba como una utopía. Hijo de peones de finca y con nueve hermanos, apenas había cruzado los límites de Mendoza.

Este concurso, inspirado en el legado de Ana Frank, promueve la expresión literaria como herramienta de resistencia y libertad. Los participantes, de entre 13 y 25 años, abordan temáticas como la Shoá (el holocausto), la última dictadura cívico-militar en Argentina y problemas actuales como discriminación, prejuicios, violencia y desigualdad social.

Con algo de duda, Luciano finalmente se anotó y comenzó a indagar sobre esta niña alemana judía que se convirtió en un símbolo de resistencia al nazismo gracias a su diario íntimo. Leyó “El diario de Ana Frank” y, desde su teléfono, se lanzó a escribir. No tiene computadora.

“Jamás había escrito nada, ni siquiera un poema, pero el día del concurso pude explayarme, usar adjetivos, descripciones, y así llegué a las diez páginas”, relata. Su ensayo, titulado “Entre los susurros del pasado y los ecos del presente”, logró cautivar al jurado.

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Luciano junto a Andrea, su novia.

Luciano junto a Andrea, su novia.

Días después, le informaron que había ganado una primera instancia. Todavía el viaje soñado no asomaba, pero la directora del establecimiento, Érica Terrera, lo alentó a viajar al Congreso de la Ciudad de Buenos Aires para la premiación. La municipalidad de San Martín le otorgó un subsidio, y Luciano subió por primera vez a un avión.

En Buenos Aires, surgió la posibilidad de participar en una segunda etapa: el 16º Concurso de Proyectos Educativos "Inclusión social y construcción de convivencia en la escuela".

“Nos brindaron un seminario para prepararnos. Se trataba de crear un proyecto de convivencia escolar”, explica. Al regresar a Mendoza, se dedicó al tema, envió su propuesta y dejó que fluyera. “Ahora acabo de recibir la noticia de que gané el primer premio, un viaje a Ámsterdam junto a otras personas de América Latina. Todavía no caigo”, confiesa.

Torcer el destino

Luciano asegura que no podía imaginarse trabajando en una finca toda su vida. “Por eso me anoté en la escuela de adultos, sabía que estudiando podía salir de allí”, reflexiona. Pero nada le fue fácil. Las horas de trabajo son eternas y sacrificadas. Apenas le alcanza el tiempo para llegar a su casa, ducharse y salir rumbo al colegio.

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Junto a su mamá Beatriz y dos de sus hermanas menores.

Junto a su mamá Beatriz y dos de sus hermanas menores.

Hijo de Carlos Galván, fallecido, y Beatriz, quien también trabaja cosechando uva, Luciano tiene nueve hermanos: Mía, Belén, Tomás, Federico, Luciana, Marina, Daniela, Maxi y Ariel. Está en pareja con Andrea. Recuerda que al finalizar la primaria en la Escuela “Combate de Picheuta”, el dinero escaseaba y sus padres se estaban separando. “Nada estaba dado para poder estudiar”, reconoce.

Pero ese pasado queda atrás. Hoy Luciano sonríe y agradece. “Quiero destacar que todos los profesores me ayudaron muchísimo, pulieron mis textos y me guiaron para llegar al premio”, afirma. Claro que, hasta el momento del viaje, previsto para el 28 de julio de 2025, deberá reunir dinero para algunos gastos extras, como el pasaporte y el traslado al Aeropuerto Internacional de Ezeiza. “Del resto se hace cargo la organización”, aclara, aunque todavía siente que está en una nebulosa.

Un concurso con gran convocatoria

La convocatoria del 16.º Concurso Literario "De Ana Frank a nuestros días" recibió una amplia participación de diversas provincias argentinas. Los participantes presentaron trabajos en géneros como cuentos, ensayos, poesías, guiones, cartas y artículos periodísticos.

Los textos fueron evaluados por un jurado especializado, considerando creatividad, calidad literaria, profundidad del mensaje y riqueza de vocabulario. Se premiaron los diez mejores trabajos por categoría, asegurando una representación equitativa entre el Área Metropolitana de Buenos Aires y otras localidades del país.

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Rumbo a Buenos Aires para recibir el premio por un primer trabajo. Todavía faltaba lo mejor.

Rumbo a Buenos Aires para recibir el premio por un primer trabajo. Todavía faltaba lo mejor.

Los ganadores fueron anunciados en un importante acto en Buenos Aires. Además de recibir una colección especial de publicaciones del Centro Ana Frank, sus textos fueron publicados en el octavo tomo del libro “De Ana Frank a nuestros días”.

La segunda instancia consistió en transformar las reflexiones literarias en acciones concretas para disminuir la discriminación y promover la convivencia escolar. Los participantes trabajaron en proyectos creativos y viables que generaran impacto positivo en sus comunidades. El certamen comenzó con un seminario intensivo y concluyó con una instancia de coloquio, donde los proyectos fueron evaluados por su creatividad, impacto y compromiso social.

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El primer premio, que Luciano comparte con otro participante, es un viaje a Holanda dentro del programa “Ámsterdam desde la mirada de Ana Frank”. Una experiencia que promete ser apenas el primer peldaño del futuro que empezó a imaginar.

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