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Un río artificial de 145 km es construido en un país de América del Sur como solución a la sequía, copiando la estrategia de China

Un sistema de 145 kilómetros, inspirado en modelos de China, busca redistribuir el agua en América del Sur para enfrentar la sequía

En América del Sur, donde la sequía suele redefinir el paisaje y la vida cotidiana, un país decidió intervenir el curso natural del agua. Se trata de una construcción de 145 kilómetros que no nace de la lluvia ni de deshielos, sino de la ingeniería.

Inspirado en experiencias como el Proyecto de Desvío de Agua de Sur a Norte, este sistema en América del Sur busca trasladar agua desde regiones con mayor disponibilidad hacia territorios donde escasea, en un intento por equilibrar un mapa climático cada vez más desigual.

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Un río artificial de 145 km es construido en un país de América del Sur como solución a la sequía, copiando la estrategia de China

En América del Sur, uno de los proyectos hídricos más relevantes en ejecución se desarrolla en el nordeste de Brasil. El Cinturão das Águas do Ceará no solo busca ampliar el acceso al agua, sino reorganizar su distribución en una región donde las lluvias son irregulares y las sequías pueden prolongarse durante años.

Esta construcción cuenta con un eje principal de aproximadamente 145 kilómetros y presenta un avance superior al 90%, con finalización prevista para 2026. Su trazado permite transportar agua desde la presa de Jati, alimentada por el Río São Francisco, hasta el río Cariús. Para ello, combina canales a cielo abierto, túneles y sifones que aprovechan la pendiente natural del terreno, reduciendo el uso de energía y evitando el bombeo constante.

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La megaobra hídrica que busca redistribuir el agua en el nordeste de Brasil

Uno de los aportes más relevantes es la conexión de 12 cuencas hidrográficas que anteriormente estaban aisladas. Esta integración permite redirigir el recurso hacia zonas críticas y reforzar embalses estratégicos como el Embalse Castanhão, clave para el abastecimiento de millones de personas. En 2024, un tramo operativo permitió trasladar agua a lo largo de unos 300 kilómetros, garantizando el suministro para cerca de 4,5 millones de habitantes en un contexto de alta demanda.

El alcance directo de esta infraestructura incluye 24 municipios y más de 561.000 personas, aunque su impacto se extiende a más de cinco millones de habitantes, incluyendo la región metropolitana de Fortaleza. Además, permite sostener actividades productivas como la agricultura de riego y la ganadería, fundamentales para la economía regional.

La lógica detrás de esta obra tiene un paralelo con iniciativas desarrolladas en China, especialmente el Proyecto de Desvío de Agua de Sur a Norte. Aunque la escala es mucho mayor en el caso asiático, ambos sistemas comparten el mismo principio: trasladar agua desde regiones con mayor disponibilidad hacia zonas afectadas por la escasez. No se trata de una copia directa, sino de una estrategia similar basada en el uso de infraestructura para reducir la vulnerabilidad frente a la variabilidad climática.

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