Conflicto en Europa Oriental

Un mendocino y su pareja albergaron en su departamento de Múnich a refugiados ucranianos

El mendocino Leopoldo Ávalos y su esposa Ama decidieron compartir su departamento de Múnich con una pareja de refugiados y con su gato

Es bien sabido que en situaciones límites, como pueden ser las que que se presentan en una guerra, el ser humano puede demostrar la peor y la mejor de las reacciones. Un mendocino y su pareja alemana demostraron el rostro más humanitario y solidario para quienes sufren, al ofrecer su propia casa para recibir a refugiados que escapan del horror de la invasión rusa a Ucrania.

Ellos son Leopoldo y Ama y viven desde el 2011 en la ciudad de Múnich, Alemania, y al enterarse de un plan del gobierno teutón para ayudar a refugiados ucranianos, decidieron ofrecer su propia casa para recibirlos y hoy comparte su departamento con un matrimonio y su gato.

Leopoldo Ávalos es hermano del colega Poli Ávalos y vive con su esposa, la alemana Ama Gerlach en un departamento en el que disponen de una habitación, y debido a su buen pasar ofrecieron -en forma desinteresada- la habitación principal, la propia de ellos, para albergar a una pareja y un menor o una mascota.

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Compartir. Andrei y VIctoria (izq.) junto a su gato Timo, gozarán de la hospitalidad de Ama y su esposo, el mendocino Leopoldo Avalos y su perra.

Compartir. Andrei y VIctoria (izq.) junto a su gato Timo, gozarán de la hospitalidad de Ama y su esposo, el mendocino Leopoldo Avalos y su perra.

En una videoconferencia, los mendocinos residentes en Alemania fueron entrevistados por el programa vespertino de Canal Siete Desde la Redacción, que conducen Marisol Benegas y Rodi Gravina. Al preguntarle a Avalos sobre cómo había nacido la iniciativa de recibir refugiados, éste respondió: "Tal como se ve en los informes, donde se muestra lo terrible que es para la gente que se sube al primer bus o tren que lo lleve a alguna parte, y esperar ser recibidos. De esa manera, al principio de este tema (guerra) es que nos planteamos con Ama, mi mujer, qué podríamos hacer. Qué teníamos a nuestro alcance, o qué se necesitaba. Porque una cosa es decir voy a ayudar, pero se puede entorpecer de cierta manera", dijo Leopoldo, que agregó: "Aquí (Alemania) se armó como un comité de emergencia, donde la gente se podía apuntar. Por ejemplo, diciendo “yo puedo hacer traducciones o ayudar con el papeleo”, “puedo ubicar gente”, “puedo donar dinero”, que es lo que la mayoría hace. Otra es dar refugio, ofrecer tu casa, si tenés un par de habitaciones y podés albergar gente, y eso decidimos hacer".

La guerra Rusia - Ucrania ha dejado como secuela el desplazamiento de más de cuatro millones y medio de ucranianos, de los que más de la mitad han escapado hacia Polonia.

Sin sobrarles nada en lo económico, los mendocinos abrieron su corazón solidario y eligieron ofrecer su hospitalidad. "No nos sobra una habitación, pero había una en la que podíamos reacomodarnos nosotros y dejarle la habitación grande a la gente que viniera, pensando en dos adultos y algún niño, o algún animal, que es el caso que tenemos nosotros, y compartir los ambientes comunes".

"Ellos son una pareja, relativamente joven, ella se llama Victoria, tiene 36 años; y él es Andrei (Andriy), que tiene 32, y llegaron con su gato, Timo, que tiene 13", detalló Avalos sobre sus visitantes.

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Victoria no quiso dejar atrás a su gato Timo, y se reunió con su pareja Andrei, en Munich, aceptando la hospitalidad del mendocino Leopoldo Ávalos.

Victoria no quiso dejar atrás a su gato Timo, y se reunió con su pareja Andrei, en Munich, aceptando la hospitalidad del mendocino Leopoldo Ávalos.

Historia de los ucranianos

Al preguntarle a Leopoldo sobre el perfil del matrimonio con quienes viven ahora, este señaló: "Ambos vienen de la ciudad de Járkov, al Este (segunda ciudad en importancia de Ucrania). Queda cerca de Rusia y fue una de las primeras que atacaron las tropas rusas. Ella es masajista, y decidió irse. Agarró el gato, dejó a su padre, que no quisieron irse. También tiene una hija, entrando en la pubertad, que decidió quedarse a cuidar a sus abuelos. Como no hubo forma de convencerla a la hija, decidió irse. Una situación muy dura".

"Andrei estaba trabajando en Polonia, en el tema de construcción, es casi ingeniero. Su madre se quedó también (en Járkov), no quería moverse. Nosotros no podemos preguntarles mucho sobre sus cosas, es lo que recomiendan. Así que los recibimos y les decimos que se relajen, que descansen, y si quieren hablar de sus cosas, escucharlos y ayudarlos en lo que se pueda", completó Ávalos.

Respecto al tiempo que se quedarán, Leopoldo explicó que “esto se hace a través del Estado. Uno se apunta a ofrecer ayuda, y puede decir por cuanto tiempo ofrece su ayuda. Puede ser por tiempo indefinido, o tres días, o hay algunos que ofrecen una noche para que se duchen, descansen, coman algo y sigan. Nosotros dijimos que en cuatro semanas es un tiempo estimado para que esta gente se pueda quedar. De ahí, que se alargue, se verá".

Leopoldo explicó que "ellos están tramitando todo el papeleo necesario para transitar por Europa. Alemania tiene una visa especial para los ciudadanos ucranianos y no necesitan un visado especial para transitar, considerados como “ciudadanos de Europa”. Hay algo que me llama la atención. Él (Andrei) siempre me habla de “ir a Europa” y a mí, como argentino me llama la atención, ya que estaban en Europa. Europa empieza allá. Es raro", confesó el mendocino radicado en Múnich.

Respecto a si existía una barrera idiomática para comunicarse con Victoria y Andrei, el argentino confirmó: "Hay bastante barrera idiomática. Él habla bastante inglés, ella no, pero el Estado les comenzará a dar, a partir del lunes, cursos de alemán. Esto tiene que ver con las cuatro semanas que ofrecimos nosotros de alojamiento. Se supone que ahí tramitarán la visa de trabajo, estudiar y hacer un par de trámites más. Pero ellos pueden decidir en una semana seguir viaje e irse de Múnich, que encuentre otra localidad, y nosotros tengamos que recibir a otras personas".

Al consultarlo a Leopoldo sobre cómo están viviendo esta experiencia solidaria, explicó: "En lo personal estamos los dos muy contentos. Cuando uno ofrece esto, se te cruzan diez mil cosas por la cabeza: quien viene, en que situación están, si psicológicamente están bien, pero la gente de esta entidad del gobierno que hace de nexo, respondieron abiertamente todas las preguntas, si eran realmente ucranianos, porque hay casos de otra gente que se mete de colados, que a lo mejor también necesita refugio, pero hay quienes se aprovechan".

Para concluir, quedaba un detalle a conocer sobre la convivencia, y era respecto a las mascotas, gato y perra, enemigos ancestrales, pero ellos parecen estar a la altura de las circunstancias y así lo confirmó Leopoldo para cerrar: "Perro y gatos se llevan bien. Mi perra viene de Grecia, y estuvo en una guardería de animales con perros y gatos, está acostumbrada".

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