Espalda con espalda, con una sonrisa cómplice y las camisetas de Argentina y España como protagonistas. Así eligieron despedir su aventura mundialista el mendocino Nicolás Guntsche y Aitana, su novia valenciana, después de acompañar el camino de la Selección argentina y de la marea roja hasta la final del Mundial 2026.
Un mendocino y su novia española vivieron la final del Mundial entre abrazos, camisetas y una promesa de amor
Una pareja enfrentada hoy en el fútbol vivió una tarde muy especial en un día histórico y el amor fue más fuerte
La imagen, tomada al terminar el partido decisivo, resume mucho más que un torneo de fútbol. Es el cierre de semanas de viajes, festejos, nervios y emociones compartidas, pero también el comienzo de una nueva etapa para la pareja, que vive en Valencia desde hace dos años.
Nicolás, ingeniero industrial nacido en Mendoza, se instaló en España por trabajo y hoy forma parte de la empresa de software Odoo. Allí conoció a Aitana, una apasionada del fútbol que durante todo el Mundial acompañó la ilusión argentina... hasta que el destino puso frente a frente a su selección y la de su pareja.
Del mismo lado... hasta la final
Durante gran parte del torneo, la convivencia futbolera fue sencilla. España y Argentina avanzaban por llaves diferentes y ambos podían celebrar cada victoria.
Después de la clasificación argentina a la final, Nicolás hizo lo mismo que miles de argentinos repartidos por el mundo: salió a la calle a festejar.
En pocos minutos, la Plaza del Ayuntamiento de Valencia se cubrió de camisetas celestes y blancas, banderas, bombos improvisados y abrazos entre desconocidos. La comunidad argentina volvió a transformar el centro de la ciudad en una extensión del Obelisco.
"Cuando ganó Argentina nos fuimos directamente a la plaza central a festejar. Estaba llena de argentinos", había contado.
Aitana también estuvo allí. Hasta ese momento alentaba junto al grupo de amigos argentinos con el que seguían cada partido.
Pero la final cambió todo.
Una final que también se jugó en casa
Esta vez no había lugar para la neutralidad. En el mismo living convivían dos hinchas con la misma ilusión, pero con camisetas distintas.
Las bromas comenzaron varios días antes del partido y también se trasladaron al trabajo de Nicolás, donde comparte oficina con españoles.
"Hay una competencia sana y eso es lo lindo del fútbol", repetía entre risas, mientras soportaba las cargadas por una final que paralizó tanto a argentinos como a españoles.
Lejos de generar tensión, el partido terminó convirtiéndose en una anécdota más para una pareja acostumbrada a compartir culturas, costumbres y ahora también una final del mundo.
Una foto para cerrar un Mundial inolvidable
Con el pitazo final llegó también el momento de guardar las banderas.
Antes de volver a la rutina en Valencia, Nicolás y Aitana se regalaron una última postal: espalda con espalda, sonriendo y con las camisetas de sus selecciones como símbolo de un Mundial que vivieron desde lados opuestos de la cancha, pero siempre del mismo lado en la vida.
No fue una foto de despedida, sino el recuerdo de una experiencia que fortaleció aún más su historia de amor y que, sin importar el resultado deportivo, quedará para siempre entre los mejores capítulos que compartieron juntos.





