Un chico de 14 años le pidió a la Justicia vivir con sus abuelos debido al conflictivo entorno que rodea a su madre biológica. La Justicia de Tucumán resolvió que un adolescente de 14 años continúe viviendo con sus abuelos maternos, con quienes reside desde su infancia.
Tucumán. La Justicia aceptó el pedido de un chico de 14 años que solicitó vivir con sus abuelos.
En el proceso judicial se evaluó su entorno afectivo y su voluntad expresada ante la jueza Mariana Rey Galindo, titular del Juzgado de Familia y Sucesiones del Centro Judicial Monteros.
La magistrada priorizó el bienestar emocional y la estabilidad familiar del menor, quien manifestó su decisión de no mantener contacto con su padre por el momento.
El conflicto judicial se inició en 2020, cuando el progenitor, identificado como L. S., reclamó el cuidado personal unilateral de su hijo D. A., argumentando que la madre y su familia obstaculizaban el vínculo.
Sin embargo, las investigaciones y audiencias posteriores confirmaron que el joven había desarrollado desde pequeño una relación sólida y cotidiana con sus abuelos, quienes asumieron un rol activo en su crianza.
La madre, actualmente en tratamiento de rehabilitación, también reside en el mismo domicilio junto a otros hijos.
Durante el proceso, las declaraciones del adolescente fueron consideradas determinantes. En varias audiencias celebradas entre 2023 y 2025, el chico expresó sentirse “feliz, contenido y protegido” en el hogar de sus abuelos.
La jueza destacó la madurez y coherencia de sus dichos, considerando que cualquier modificación en su entorno podría alterar su equilibrio emocional.
En su sentencia, Rey Galindo sostuvo que imponer otro esquema de cuidado “desconocería la realidad vital del adolescente” y subrayó que, si bien el sistema jurídico promueve el cuidado compartido entre los progenitores, este principio no es absoluto y debe adaptarse a las trayectorias familiares reales.
Conflicto familiar. La justicia tucumana aceptó el pedido de un chico de 14 años que pidió vivir con sus abuelos.
La magistrada advirtió sobre los riesgos del “formalismo jurídico” y defendió decisiones “orientadas a la efectividad real de los derechos”.
Respecto del padre biológico, la jueza no descartó la posibilidad de un futuro régimen de comunicación, aunque aclaró que solo podrá concretarse si mejoran las condiciones emocionales del adolescente.
Sobre la madre, el fallo valoró su progreso en el tratamiento de salud y sostuvo que mantener al menor en un entorno estable le permite continuar su recuperación sin sobrecargas.
Además, se fijó una cuota alimentaria provisoria del 20% de los ingresos netos del padre, con el objetivo de cubrir las necesidades básicas del joven.
Fuente: contextotucuman.com






