Nicolás Bossié está preso en Kayes (Mali, África Occidental) ¿El delito? Haber ingresado al país sin sellar su pasaporte y no tener una actividad fija. Bajo esa excusa hace 5 meses que permanece detenido en una cárcel común, casi sin posibilidad de hablar con el exterior, y sin un horizonte claro sobre el porvenir.
Un argentino preso en Mali hace 5 meses: la esperanza de la familia y el conmovedor mensaje de su mamá
El pasado 28 de agosto Nicolás cumplió 32 años. En un intento por darle ánimos, su familia le envió videos con la esperanza de que algún activista o asistente social de la zona se los hiciera llegar a su celda.
Este es el conmovedor saludo que le grabó Janet, su mamá:
Lo describen como "un idealista"
Nicolás no es un viajero novato. Lleva recorrido medio planeta y ya pasó por varios países de América, Asia, Oceanía y Europa. La pandemia, de hecho, lo agarró en territorio europeo. Y apenas pudo volver a circular puso rumbo hacia lo que sería su último continente por conocer: África.
Ingresó por Marruecos, cruzó a Senegal y alcanzó la frontera con Mali. El 13 de mayo le escribió a su tía Karina Lombardo -que vive en Mendoza- contándole que había atravesado ese límite internacional a pie. Poco después lo atraparon.
"Nos comunicábamos por el messenger del Facebook, porque él anda sin celular. Es una persona muy libre que sueña con un mundo sin bordes ni separaciones. Cuando lo detuvieron tenía el pasaporte vencido y no llevaba nada para defenderse, ni un cuchillo. Solamente tenía sus libros y su bolsa de dormir", contó Karina, que también ha mandado videos a la cárcel donde alojaron a Nico.
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Mali, un país con tensiones
Mali se encuentra en una situación tensa. El gobierno de facto está encabezado por un coronel, Assimi Goita, quien está a cargo de una "transición" que se mantendrá por un lapso aún no definido.
Para complicar aún más las cosas hay grupos separatistas; y -desde que Occidente ayudó a derrocar a Muamar Gadafi en Libia en 2011- incide desde el norte, a través del Sahel, una creciente actividad de grupos armados yihadistas.
El contexto es lo suficientemente grave como para que este martes el Consejo de Seguridad de la ONU haya convocado a una sesión especial para tratar el tema maliense.
Ahí quedó claro que existe cierto sentimiento "antioccidental" en el país, cuando el ministro de Relaciones Exteriores de Mali, Abdoulaye Diop, acusó a Francia -la expotencia colonial en la zona- de meterse en asuntos internos y hasta "se reservó el derecho a autodefensa" en caso de que los europeos persistan en esa actitud.
Los franceses, por su parte, acusan a Mali de incorporar soldados rusos en sus operaciones internas. Ajeno a esas pujas internacionales sobrevive Nicolás, incomunicado y a la espera de que un avance diplomático lo traiga de vuelta a Argentina.
Y ni siquiera recaló en Bamako, la capital, sino en Kayes, a más de 500 kilómetros. No es un lugar sencillo para conseguir abogados.
Los caminos posibles
Argentina no posee embajada en Mali, pero sí en Nigeria y en Argelia. Los allegados a Bossié señalan que han tenido algunas noticias sobre lo que se está haciendo desde ambas dependencias, si bien aún no hubo resultados claros.
Karina, la tía de Mendoza, apunta: "sabemos que en mayo lo llamaron a la cárcel desde la embajada argentina en Nigeria y que volvieron a hacerlo recién en septiembre. Sabemos también que pudo ver algunos de los videos que le enviamos para su cumpleaños. Sin embargo el sigue encerrado y sin posibilidades de comunicarse".
En la familia aseguran, también, que el canciller Santiago Cafiero está al tanto del caso y que esta semana surgió la posibilidad de que un funcionario de la ONU que vive en Boston y ha trabajado en Senegal y Argelia -prefieren reservar su identidad- se incorpore al equipo que intenta avanzar en el diálogo con las autoridades malienses.
Otra opción viene por el lado de Brasil: el país vecino tiene fuerte gravitación en África por motivos históricos y económicos, de modo que el peso de la diplomacia brasileña puede ayudar y mucho.
Por último, está el frente estrictamente jurídico. El problema es que resulta dificilísimo contratar un abogado de Mali desde Argentina. Como si esto fuera poco, los profesionales que están en Bamako no ven con buenos ojos trasladarse hasta Kayes.
En medio de esta pesadilla está Nicolás, sin chance de contar en primera persona lo que le está ocurriendo y sin saber que alguien leerá su historia en una pantalla.
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