Cuando hablamos con otra persona, no todo pasa por las palabras. De hecho, gran parte de lo que comunicamos ocurre sin decir absolutamente nada porque el cuerpo siempre habla. En este sentido, para la psicología hay un detalle que muchos pasan por alto para medir el nivel de interés: la posición de los pies.
Truco de psicología para saber si una persona se interesa en vos tan solo mirando sus pies
Cuando una persona está hablando con vos y buscás saber cuál es su interés, para la psicología del comportamiento la respuesta está en la dirección de sus pies
Cuando hablás, lo que hacés con tu cuerpo es tan importante como lo que decís. El problema es que, cuando no tenés esto en cuenta, terminás improvisando y en algunos momentos, la improvisación es lo peor que hay. Te trabás, te pones nervioso e inseguro y los demás notan eso.
Te contamos en esta nota cómo los pies dicen mucho de las personas, basándonos en el análisis del comportamiento.
Psicología: qué dicen los pies de una persona frente a determinada situación
Por ejemplo, vamos a imaginar que entrás a una fiesta porque necesitas hablar con el jefe de la empresa y hay mucha gente. Lo primero que tienes que hacer es buscar el grupo de personas que estén reunidas. Para ello tienes que mirar los pies. Al que más apuntan los pies, es al jefe. La explicación es clara: la gente se va posicionando y sin darse cuenta, el cuerpo marca rangos, actitudes, personalidad.
Cuando del lenguaje corporal se trata, los pies son una de las partes más honestas del cuerpo porque son más difíciles de controlar de manera consciente que el rostro o las manos. Ellos, al igual que las piernas, son los que revelan el verdadero interés de alguien.
En este sentido debes analizar lo siguiente:
- Pies apuntando hacia vos: indica interés y disposición a interactuar
- Un pie hacia vos y otro hacia otro lado: duda o atención dividida
- Pies apuntando hacia la salida: deseo de terminar la conversación o irse
Para la psicología este acto es una reacción automática del cuerpo. Cuando alguien se siente cómodo o interesado, orienta su cuerpo, incluidos los pies, hacia el estímulo que le genera atención. Por el contrario, si hay incomodidad o desinterés, el cuerpo empieza a “prepararse para irse”, y eso se refleja en la postura.





