A juzgar por lo que se veía desde la entrada del teatro Enkosala, lo que estaba ocurriendo allí dentro era una obra de teatro, o una kermese. Nadie que no estuviera informado sobre la muerte de la actriz Gladys Ravalle hacedora de esta y de muchas otras salas más, podría haberse imaginado que lo que estaba ocurriendo era un velatorio. Pero sí lo era, a la manera de la propia Gladys y por su expresa voluntad.
Tal como ella quería, Gladys Ravalle fue despedida con música, malabaristas, payasos y artistas
Su hijo Juan Comotti, sus amigos y amigas, actores, actrices, músicos, murgueros y murgueras, malabaristas, y funcionarios como el secretario de Cultura de Godoy Cruz, Diego Gareca (quien además era su amigo personal) fueron los encargados de que su voluntad se cumpliera: un último acto con música, arte, ropa colorida, pocas lágrimas y muchos recuerdos.
Así se despidió Mendoza de la enorme actriz Gladys Ravalle, que se fue físicamente de la tierra que la vio pisar tantos escenarios, pero que ya es parte del patrimonio cultural de la provincia.
Un ataúd colorido donde descansa Gladys Ravalle
"Acérquense a pintar el "jonca" ahí tienen una mesa con pintura, no tengan miedo de enchastrarse". El que invitaba a intervenir el cajón era Juan Comotti, el único hijo de Gladys y otro gran actor que nos dejó hace tiempo, Cristobal Arnold.
Cada uno y cada una dejaba la ofrenda que prefería: globos con forma de animales, las manos pintadas sobre la tapa cada vez menos negra del féretro, mensajes, muñequitos tejidos, flores. También muchas personas se acercaban a murmurarle algunas palabras. A juzgar por cada grupo reunido en distintos rincones de la Enkosala, Gladys era una persona querida. La admiración y el respeto seguramente vengan detrás. Pero lo que fluía en esa Enkosala era el amor de la gente.
El ataúd estaba dispuesto como en un escenario, rodeado de fotografías que recordaban todas las etapas de su vida, desde la niñez hasta cada una de sus obras de teatro. A los pies del cajón brillaba el retrato de "La flor de Guaymallén", apodo que se ganó cuando salió Reina de la Vendimia departamental.
Además de ir a celebrar la vida de Gladys, cada uno de sus afectos se llevaba una fotografía de las que rodeaban al ataúd, la que eligieran, invitados por su hijo. "llévense la foto que quieran, después ya no van a quedar más", los alentaba Juan.
En cuanto a la ceremonia, tan agridulce y distinta a un velatorio tradicional, cerca de las 12 de la noche sus más cercanos decidieron reunirse para quemar muchas de las ofrendas, para que "se eleven con ella".
Artistas y políticos despidieron a la actriz
Además del secretario de Cultura de Godoy Cruz, Diego Gareca, con quien Gladys se escribía todo el tiempo mensajes de WhastApp, y que la visitó no hace mucho tiempo en la casa en la que se había instalado en Bermejo, hubo otras personalidades despidiendo a la gran Gladys Ravalle.
Estuvieron la diputada nacional radical Mariana Juri, la ministra de Turismo y Cultura, Nora Vicario, y algunos personajes de la escena local como la directora de la fiesta Nacional de la Vendimia 2022, Vilma Rúpolo y el cantante de los Alfajores de la Pampa Seca, Roberto Negro Fiat.
Hubo shows de murga, música en vivo y por un momento ocurrió la magia del teatro. Nadie supo si lo que estaba pasando era ficción o realidad. Una obra o la vida misma. La última de las ilusiones que rodearon la vida de Gladys. Su velorio fue una gran fiesta para recordarla.




