Con los ojos brillosos de emoción, una casa cálida y las paredes cubiertas de obras de paisajismo, Ana abre las puertas de su hogar conmovida con el recuerdo de quien fue su padre, un gran artista mendocino que con su estilo propio y sentimiento marcó un antes y un después en Mendoza.
Su padre fue un gran artista mendocino y ella mantiene vivo su recuerdo con más de 50 pinturas en su casa
Hija de un artista mendocino, a quien recuerda como padre, pintor y amigo. A sus 83 años, Ana aún guarda y conserva en perfecto estado las obras de José Sussely
José Sussely fue un pintor de impresionismo y paisajismo que llegó a Mendoza con pocos años de vida tras un largo viaje. Su legado y sus obras están más vigentes que nunca y forman parte de la decoración de una casa mendocina, la de su hija Ana Inés, que exhibe más de 50 cuadros, distribuidos por todas las habitaciones de la casa, en perfecto estado y cada uno con una historia detrás.
Entrar a su casa, ubicada en Ciudad de Mendoza, es viajar en el tiempo y viajar a esos paisajes coloridos que se muestran en las paredes. Ana contó cómo fue el recorrido de su padre como artista, como esposo, como trabajador, y lo recuerda como hija, con los ojos cargados de lágrimas.
Más de 50 pinturas del artista mendocino José Sussely forman parte del recuerdo de su hija
Ana, "Ela", como le dicen los más cercanos, abrió las puertas de su hogar a Diario UNO, para charlar, tomar un café y conocer la trayectoria de su padre.
José Sussely nació en 1900 en Rumania. Cuando comenzó la persecución a los habitantes judíos en Europa, él, siendo aún un niño, y su familia decidieron migrar a Argentina. Fueron colonos en Santa Fe y Tucumán, tal como menciona Ana. Luego se vinieron a Mendoza.
"Mi padre y mi madre eran judíos. Ellos pertenecían a una familia muy preparada para la época. Mi abuelo era abogado notario, había estudiado, y mi abuela era hija de un rabino. Mis abuelos y sus hijos todos vinieron acá", explica.
Los Sussely eran una familia muy numerosa, comentó Ana, de muchos hijos. Cada uno de ellos tenía algo de artista desde pequeño.
"Todos tenían algo de artistas. Papá era pintor, era uno de los más chicos. Había otro tío que yo tuve el gusto de conocer, que era barítono. Una tía que era violinista y una tía que era muy hábil para los negocios, a la que le gustaba mucho la música también", comenta Ana.
Como muchos inmigrantes de aquellas épocas, José no pudo volver a Rumania a lo largo de su vida, aunque sí pudo revivir recuerdos a través de sus familiares que viajaron. Ana menciona que su padre llegó con tan solo 3 años a Argentina, y quedó prendado de recuerdos.
La trayectoria de un artista mendocino: cómo su padre llegó a pintar cientos de obras
Cuando Ana tenía 10 años y su hermano 20, su madre falleció. José se hizo cargo de todo y, tal como menciona su hija emocionada con el recuerdo, "papá era un hombre que podía hacer todo".
José comenzó a pintar desde chico, pero su obra se hizo más profunda y constante tras el fallecimiento de su esposa y madre de sus hijos. Trabajaba como asegurador y dedicaba sus tiempos libres a la pintura.
"Él se dedicó intensamente a la pintura cuando falleció mi mamá. Cuando empezó a pintar, compartía momentos con Fidel de Lucía, ratos de pintura. Se dedicó a pintar, pero también fue un agente de seguros después de la Segunda Guerra Mundial", agrega.
José Sussely realizó múltiples exposiciones exitosas en Mendoza de sus pinturas, que hoy su hija guarda como un tesoro exhibido en su hogar.
El proceso creativo de cada artista y sus sentimientos más profundos se reflejan en su obra. Ana comenta que su padre pintaba con ópera de fondo mientras cantaba. Escuchaba Radio Nacional con programas de música maravillosos que lo inspiraban. Aún conserva el sillón en que José realizaba su arte.
"El estudio de él estaba en la calle San Martín. Todavía existe el edificio ese. Esas fueron antiguamente las oficinas que él tenía como agente de seguros y cuando él se jubiló, lo convirtió en un estudio de pintura", añade. Ana menciona que ver los cuadros le hace recuperar parte de su memoria y sus recuerdos de la infancia.
Su hija conserva y expone más de 50 obras de paisajismo e impresionismo
Al ingresar a la casa, lo primero que llama la atención son las paredes cubiertas de pinturas, en cada habitación, pasillo y rincón. Ana hoy tiene más de 50 pinturas de su padre, expuestas, almacenadas y regaladas a sus seres queridos.
"Fue una vida muy rica la de papá porque se dedicó a esto, visitó mucho la montaña, lo invitaban mucho a la montaña y él iba, y por eso hay estos cuadros tan hermosos de paisajes. Hay paisajes de Mendoza, marinas de Chile", explica.
Sobre el marco de la pared destaca un cuadro muy oscuro, de montañas negras azuladas que se diferencia del resto por tener colores más apagados y difusos.
"Papá estaba muy enfermo cuando lo pintó y un médico que lo visitaba decía que cuando Sussely pintaba oscuro era porque estaba enfermo; si no, era puro color", menciona. José falleció casi a los 80 años en 1979.
Ana realiza una caminata por la casa para narrar un poco la historia de cada obra. En el comedor están las marinas, unas pinturas de veleros y costas azuladas.
Algunas pinturas nacen de la llegada de nietos, como una que se titula "Por ahí pasó Caperucita Roja", que muestra un bosque de árboles altos con un reflejo de luz en el fondo. Es un homenaje a una de las hijas de Ana, Carolina.
A José le costaba firmar sus pinturas, pero todas tienen un Sussely rojo en la esquina inferior con la fecha correspondiente.
En un pasillo de luz amarilla y tenue hay un cuadro colgado, el más antiguo de todos, como menciona su hija. En la pintura se ven cuatro árboles diferentes.
"Ese cuadro nos representa a nosotros cuatro. Papá es el viejo pino; en el medio está mamá y los almendros más pequeños, mi hermano y yo", menciona.
Al finalizar el recorrido por la casa, Ana comenta que realizar una muestra sería algo soñado, para recordar a su padre y al artista mendocino que fue.
Más allá de lo que fue como pintor, José Sussely fue un padre ejemplar, como su hija hoy menciona: "Tengo el mejor de los recuerdos de papá".














