Si creciste en Argentina entre los años 20 y 2000, probablemente tengas un recuerdo imborrable de ciertas golosinas que hoy ya no se consiguen, pero que alguna vez fueron íconos en las góndolas y recreos. Muchos de estos snacks fueron furor en su momento y, por razones de mercado, fueron discontinuados.
En cada rincón de la infancia argentina hay un recuerdo ligado a una golosina. Sin embargo, no todas sobrevivieron al paso del tiempo. Algunas de ellas, hoy casi olvidadas, fueron verdaderos íconos del kiosco nacional. Solo algunos argentinos, aquellos con buena memoria o corazón nostálgico, recordarán estas golosinas legendarias que ya no se consiguen.
La golosina preferida de la infancia de los argentinos
Los argentinos somos dulceros en su mayoría y quienes han crecido consumiendo golosinas durante su infancia, seguro recordarán algunas que ya no suelen verse en ningún kiosco o supermercado.
Entre las golosinas más recordadas está:
- El mítico "Petet" de Billiken
Era una gomita azucarada en forma de chupetín y muy cuestionado por su nombre, pero con un sabor frutal intenso y una textura que no se parecía a ningún otro caramelo del momento. Solía venderse junto a la famosa revista infantil y se convirtió en un clásico de los kioscos en los años ‘80 y ‘90.
- Otra joya del pasado son los famosos "Nerds"
Esta golosina era un dulce importado de origen estadounidense, producido por Nestlé bajo la marca The Willy Wonka Candy Company. Se trataba de pequeñas bolitas crujientes, con sabores ácidos y coloridos, que venían en cajas con doble compartimiento. Cuando llegaron a la Argentina, su permanencia fue intensa y muy codiciada.
- Por último, imposible olvidar el Mantecol Mega Power con chocolate
Se trata de una versión potenciada del clásico mantecol que sumaba una cobertura de chocolate y un relleno más intenso, ideal para los fanáticos de los sabores contundentes. Aunque hoy el mantecol tradicional sigue vigente, esta versión “power” fue discontinuada y quedó en la memoria de los más golosos.
Con el paso del tiempo, muchas de estas golosinas se discontinuaron por cambios en el mercado, en los hábitos de consumo o por decisiones empresariales. Y aunque ya no están en las góndolas, siguen vivos en la memoria de miles de argentinos.




