Los niños de una populosa barriada de El Resguardo, en Las Heras, tienen una motivación especial para dejar la calle y meterse entusiasmados en el mundo del deporte, en el cercano Cedrys. Es que cada mañana, la Profe Sole inicia sus clases de boxeo como flamante entrenadora diplomada del programa de Boxeo Infantil sin Contacto (BISC) que lanzó la Federación Argentina de Box (FAB). Más de 30 chicos acuden al playón al aire libre del gimnasio municipal para aprender la esgrima del boxeo y comenzar a formarse como deportistas desde pequeños.
Soledad: la Profe de boxeo de "los bajitos" de Las Heras

La Profe de los bajitos. Soledad Ferreyra, boxeadora amateur y flamante técnica provincial del Plan de Boxeo Infantil Sin Contacto (BISC), para niños de 3 a 13 años, vuelca su amor por los niños y el boxeo en el Cedrys N°1 de El Resguardo, Las Heras.
Foto: Martín Pravata/ Diario UNO
Sole Ferreyra tiene más de 30 alumnitos que quieren aprender a boxear. Aquí controlando el ritmo de los ejercicios con su celular y la aplicación Boxing Timer, que señala tres minutos de acción, por un minuto de descanso, como los rounds de una pelea.
Foto: Martín Pravata/ Diario UNOLa Profe Sole y un romance de 12 años con el boxeo. Ahora transmite a los niños su experiencia en el gimnasio y sobre el ring, más la teoría y la técnica aprendida en el curso de entrenadora provincial del Plan BISC.
Foto: Martín Pravata/ Diario UNOMirada atenta. La entrenadora le pide al alumno que avance tirando una combinación de golpes, y corrige en el momento los vicios posturales o defectos en la factura de los golpes lanzados.
Foto: Martín Pravata/ Diario UNOSoledad Ferreyra está muy orgullosa por la rapidez de aprendizaje que tienen sus alumnitos, los cuales prometen ser grandes boxeadores en el futuro. Por ahora, cambiaron la calle por la escuela de vida del deporte y eso es un éxito.
Foto: Martín Pravata/ Diario UNOEn guardia. Los alumnos de Sole armando la guardia y posando para la foto en el Cedrys de El Resguardo.
Foto: Martín Pravata/ Diario UNOQuien tiene mucho que ver con el éxito del novedoso programa de boxeo, donde los chicos no combaten ni corren riesgos de lesiones o golpes, se debe en gran parte a la convocante figura de la boxeadora amateur Soledad Ferreyra, que con su impronta maternal y a la vez aplomada, sedujo y sacó a los chicos de la calle para integrarlos al mundo del pugilismo, escuela rudimentaria que ha ayudado a enfocar su vida en forma ordenada y disciplinada a los sectores más vulnerables de la sociedad, desde el siglo XVII.
"Esto comenzó hace como dos meses, cuando nos vinimos a entrenar toda la gente del gimnasio Galíndez acá (Cedrys N°1), y los chicos vieron el entrenamiento, cómo le pegábamos a la bolsa o hacíamos guanteos, y se quedaron encantados. También le llamó la atención que era la única mujer, sobre todo a las nenas, y cuando les dije que en unos días iba a empezar a enseñar en este mismo lugar boxeo, se quedaron alucinados y se inscribieron todos", explicó Sole, de 27 años, sobre el comienzo de este romance deportivo-afectivo con el grupo de niños provenientes de los barrios cercanos a la calle San Martín y Dorrego, de Las Heras.
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Una experiencia reveladora en el boxeo
"Es muy raro que falten, y en general vienen casi todos, que son cerca de 30, todas las clases. No importa que haga frío o viento; vienen igual. Yo pensaba que luego de las vacaciones de invierno no iba a quedar nadie, y sin embargo siguen viniendo todos. Es un grupo muy lindo, y tienen mucho talento. Todos dicen que quieren combatir cuando crezcan. Es algo hermoso que me regala en boxeo, el que practico desde mis 15 años", dijo Ferreyra, excelente boxeadora aficionada, campeona de los torneos más importantes de la provincia, como el Guantes de Oro o el Vendimia, que confesó que no se hará profesional, para poder seguir enseñando a los chicos del plan BISC.
Soledad hizo el curso para técnicos que se dictó en la Federación Mendocina de Box en julio, y a fin de ese mes se entregaron los diplomas y se realizó en el estadio Pascual Pérez una exhibición de los chicos que participan del plan, dejando orgullosos a su profesores. Quienes dictaron los cursos a los nóveles técnicos infantiles en Mendoza fueron los entrenadores con licencia FAB Juan Carlos Azcurra, Federico Guiñazú y Armando Andrada, a su vez instruidos desde la FAB.
"Yo algo de experiencia tenía, dando boxeo recreativo en el gimnasio donde entreno, el Víctor Galíndez, a gente grande o jóvenes, pero son más duros para aprender. Ahora con los chicos es otra cosa. Me encanta enseñarles, son esponjas, aprenden rapidísimo todo lo que se les enseña y van a salir grandes boxeadores. Según lo que hablamos con quienes nos dieron el curso, esto es una siembra, los frutos se van a ver dentro de cuatro cinco años", dijo Sole al ser consultada sobre su visión del plan BISC, que inserta ya desde los 3 y hasta los 13 años a los chicos al boxeo, la mejor edad para aprender. El reglamento argentino de boxeo señala que recién se puede empezar a combatir a los 14 años (categoría menores), pero los nuevos púgiles llegaran ya con una gran y sólida experiencia y aprendizaje de los movimientos y técnicas de este deporte de años de practicarlo sin el riesgo de los golpes que implican el guanteo o sparring. Quienes no quieran combatir, podrán seguir yendo al gimnasio, practicando un completa disciplina deportiva sin tener que pelear.
"Yo comencé a practicar boxeo a los 15 años, de casualidad. Pasaba por la puerta del gimnasio de Pablo Chacón, y vi a toda esa gente entrenando, donde había varios campeones, como Yoni Barros, el Cotón Reveco, y otros, y me enamoré. Comencé a ir ahí, e incluso en mi debut estuvo en mi rincón Pablo (Chacón), pero luego, al ver que no tenían mucho tiempo para mi, ya que habían muchos profesionales, me fui al gimnasio Galíndez, y ahí comencé a entrenar con el profe Marcelo Camargo y me sentí muy cómoda y aprendí mucho y crecí como boxeadora", dijo Ferreyra, que agregó: "En los dos gimnasios aprendí mucho, siempre estoy atenta a todo, incluso al ver peleas, y de todos aprendo un poco y lo voy absorbiendo para enseñárselo a mis alumnitos", finalizó la joven boxeadora que es mamá de una nena, y está estudiando para terminar la escuela secundaria. Mientras tanto, inculca y transmite el amor que tiene por los niños, como una madraza que es, y también su pasión por el boxeo, como una leona que es sobre el ring.