"Cuando pienso en nuestro tiempo en la isla, me doy cuenta de que aprendimos mucho. Y cuando lo comparo con lo que hice en la escuela, creo que aprendí más en la isla", comentó Sione Filipe Totau sobre su experiencia vivida a los 19 años en la isla de Ata.
En 1966, seis adolescentes vivieron en una isla perdida en el Pacífico, en Ata al extremo sur de Tonga. Los jóvenes fueron encontrados por un aventurero australiano que se sorprendió al saber que los muchachos habían desaparecido 15 meses atrás.
Los muchachos robaron un barco de pesca del puerto de Nuku'alofa, a 160 kilómetros al sur, para vivir una aventura, pero no salió como esperaban.
La historia de los jóvenes que vivieron en una isla desierta
En 2021 fue la primera vez que uno de los sobrevivientes se animó a hablar de la travesía en la isla. Se trata de Sione Filipe Totau, de 74 años, mejor conocido como Mano, quien fue entrevistado en un episodio de Extremes: un podcast de Vice de Spotify.
Mano creció en la isla de Ha'afeva, en Tonga, "un lugar pequeño, de unos dos kilómetros por un kilómetro". Con el tiempo se dio cuenta de que quería conocer el mundo entero y pensaba: "¿Cómo podré salir de aquí?".
Un día uno de sus amigos de la escuela empezó a planear un viaje de amigos a Fiji, así que le comentó la travesía a Mano, y él se unió al grupo. Cuando salieron de clases, fueron directo a la playa a mirar barcos, y se dirigieron a la embarcación de un hombre que todos los días la estacionaba allí alrededor de las seis de la tarde.
Tomaron el barco, izaron la vela, salieron del puerto y zarparon hacia la aventura. Cuando cayó la madrugada el viento comenzó a soplar muy fuerte y las olas se pusieron más peligrosas. Llegó una tormenta, y como los jóvenes no tuvieron las precauciones pertinentes, la vela se rompió.
Perdidos en el mar
Al día siguiente, llovía y los seis muchachos estaban a la deriva en el medio del Pacífico. Algunos empezaron a llorar, otros recolectaban agua en unas latas que encontraron, pero no podían hacer más que eso.
Navegaron en el mar durante ocho días y llegaron a la isla de Ata entrada la noche. Era "una isla volcánica bastante alta, y llegamos en la oscuridad", comentó Totau. Antes de bajarse del barco para nadar hasta tierra firme rezaron una oración.
La llegada a la isla de Ata
El sobreviviente relató: "Salté del barco y nadé entre las olas. Cuando llegué a la orilla, la isla daba vueltas. Pero no era la isla; era yo. Todo me daba vueltas después de estar ocho días sin comer ni beber agua". Cuando llegaron todos a tierra firme, se reunieron a rezar y lloraron todos juntos.
Con el paso de los días se alimentaron de mariscos, papaya, cocos, hasta que se volvieron suficientemente fuertes para frotar algunos trozos de madera y hacer fuego. Tardaron tres meses en prender una fogata, así que no fue sencillo. Después, construyeron una casa con hojas de coco, palmas y cosas que encontraron allí.
Los jóvenes construyeron una balsa con troncos de árboles. Sin embargo, no lograron que saliera al mar, simplemente se deslizaba por la playa y se hundía. Según contó, Tatau trataba de no pensar cuánto tiempo llevaba allí, aunque vivía con la esperanza de que pasara algo.
Finalmente, un día vieron un barco acercandose a la isla. Uno de los jóvenes, Steven, saltó al mar y nadó hasta alcanzarlo para pedir ayuda. Así, fue como los muchachos se salvaron.
"No puedo explicar el sentimiento. Estábamos muy emocionados. Habíamos sobrevivido e iba a ver a mi familia en Tonga", comentó Tatau. Además, contó que celebraron el regreso a casa durante tres días seguidos.








