No hay casa en la que no existan unos frascos de mermelada guardados en el fondo de una alacena, tratando de salvarse de un día de limpieza general. Sin embargo, cuando te encuentres algunos, no los tires porque en realidad tienes un tesoro del reciclaje decorativo y moderno.
Por qué los frascos son un tesoro para reutilizar
Estos envases de vidrio son resistentes y duraderos y también permiten crear objetos decorativos únicos, sostenibles y económicos. Con un poco de creatividad, pueden convertirse en organizadores de cocina flotantes, únicos, modernos e ideales para cocinas pequeñas o para evitar el ruido visual.
Además, son ecológicos, tienen un diseño natural y se adaptan a todos los estilos: rústico, vintage o moderno.
El reciclaje actualmente es un gran aliado para convertir y darle un nuevo uso a esos elementos y materiales que abundan en casa y generalmente están guardados para que no molesten o terminan siendo desechados.
Reciclaje: cómo convertir frascos en estantes flotantes
Con un estante de madera y frascos de vidrio podés transformar tu cocina y mantener el orden con un diseño minimalista en simples pasos.
El aprovechamiento del espacio vertical se ha convertido en la regla de oro porque en las cocinas modernas, tienen que combinar objetos funcionales con estética. Así es como una de las ideas de reciclaje más creativas propone crear organizadores de cocina "flotantes" para liberar las mesadas y dar una segunda vida a los frascos.
Para lograrlo solo se necesitan frascos de vidrio con tapas de metal, tornillos pequeños, un martillo y un destornillador. El proceso es sencillo y es el siguiente:
Primero tenés que buscar frascos de tamaños similares para lograr una estética uniforme. Después de haber buscado un estante de madera que tengas en casa, inclusive los cajones de verdulería, tenés que poner las tapas debajo del estante, dejando una distancia de unos 5 centímetros entre cada una para que los frascos no se interpongan entre sí.
Atornilla el centro de la tapa directamente a la madera, llena los frascos con especias, semillas, legumbres o incluso té. Luego, simplemente enrosca el cuerpo de vidrio a la tapa fija. Y ¡listo! Tendrás tu organizador flotante fácil, barato y rápido.






